14/05/2026
En Bragado, la salud pública importa poco y la población es rehén del desmanejo de las autoridades.
No solo se perdió la habilitación: se perdió también la calidad de atención.
Un ejemplo claro es el contrato con PAMI para implantes de marcapasos, que pasó a Chivilcoy porque no se respondió el pedido de renovación en tiempo y forma.
El Hospital San Luis fue habilitado en 2019, después de más de 100 años de haber sido inaugurado. Esto fue posible porque la inversión necesaria para alcanzar condiciones básicas era muy importante.
En primer lugar, se contrató una empresa de arquitectura sanitarista que realizó el proyecto y el plano completo de todo el nosocomio, para dejar de improvisar gestión tras gestión. Con esa planificación finalizada, se realizó una inversión millonaria, porque la salud fue una prioridad en los hechos y no en el relato.
Además, se llevó adelante toda la gestión administrativa, con innumerables viajes al Ministerio de Salud de la Provincia.
Luego de obtener la habilitación, el hospital se presentó en el CORESA (Consejo Regional de Salud), donde se autorizan las nuevas camas para su incorporación a la coparticipación.
Se autorizaron 66 camas, quedando 7 pendientes, correspondientes a las salas de internación clínica, pediátrica y quirúrgica, además de UTI, guardia, sala de partos y quirófanos.
En 2020, durante la pandemia, se terminó de construir el sector Materno Infantil. Y decimos “construir” porque se cambiaron techos, puertas, instalación eléctrica, aires acondicionados centrales, oxígeno central, aire comprimido, entre muchas otras mejoras.
Finalizada la pandemia, se inició el trámite de habilitación del Materno Infantil, del nuevo tomógrafo y del área de Rayos. Se realizó la primera inspección de fiscalización de la Provincia, pero el proceso no pudo concluir porque terminó la gestión.
Cabe señalar que la antigua sala de pediatría no estaba abandonada: simplemente se trasladó al Materno Infantil. Es falso que hoy “habiliten” esas camas, porque están habilitadas desde 2019.
Es lamentable y frustrante el desconocimiento —o la falta de responsabilidad— de quienes hoy nos dirigen.
UPB.