22/03/2026
ARGENTINOS Y ARGENTINAS : NADIE VOTO ESTA GUERRA
Argentina tiene energía, alimentos, fertilizantes. Si hubiera una verdadera democracia, un gobierno de los argentinos para los argentinos, tendríamos una oportunidad de oro para utilizar esas riquezas con el fin de alimentar, abrigar y dar trabajo a los argentinos con una parte, y con el excedente conseguir los dólares necesarios para desarrollarnos estratégicamente.
Vivimos, en cambio, en un protectorado corrupto y patético que nos está metiendo de cabeza en una guerra que no nos corresponde y que va a tener tremendas consecuencias para todos sin tomarse ni siquiera el trabajo de proteger a la población que confió en él la máxima responsabilidad. Al contrario, parecería encontrar heroísmo en la exposición estúpida que esta semana llamó la atención de varios voceros iraníes.
Si Milei es el presidente de la guerra, como eligió ser, la oposición debe alzar bien alto la bandera de la paz. Hay que hacerlo en todas las tribunas. En el Congreso. Los gobernadores. La sociedad civil a través de los sindicatos y de las cámaras empresarias y en las calles. Sobre todo en las calles. El mundo debe saber que Argentina sigue siendo, como siempre, un país de paz.
Si Milei es el presidente que nos entrega, la oposición debe ser el frente que reúne a todos los que se comprometen a protegernos. Tan amplio como eso, sí. Pero al mismo tiempo tan nítido como eso, sin moverse un centímetro de esas ideas. Un partido por la paz, la democracia y la soberanía nacional para todos los argentinos. Un partido por la justicia social. Adentro de eso, todo. Afuera de eso, nada.
La ultraderecha que hoy se instrumenta de arriba hacia abajo surgió, hace diez años, de abajo hacia arriba, de la periferia hacia el centro, a medida que distintos grupúsculos que permanecieron durante décadas en los márgenes (ultramontanos, neonazis, conspirativistas) empezaron a coincidir y a reconocerse entre sí por las cosas que tienen en común.
El lugar donde empezó a gestarse ese caldo de cultivo fueron las marchas contra la inmigración durante la crisis de los refugiados en 2016.
A lo mejor, la manifestación de un compromiso con la paz sea el espacio en el que otros grupos dispersos, esta vez de víctimas de este sistema fascista y neoliberal, comiencen a encontrarse y reconocerse y trazar una historia en común. En todo caso vale la pena, y es necesario, hacer el intento.
El 24 todos y todas a la Plaza , en cada pueblo en cada provincia encontrarnos porque la esperanza esta en la calle . El 24 no es la escusa es el Punto de Encuentro !!!!