02/06/2026
Se fue Héctor.
De repente.
Todavía me cuesta creerlo. Me invade una mezcla de dolor, tristeza e impotencia difícil de explicar, sobre todo por la cercanía que teníamos.
La semana pasada estábamos charlando en la Unidad Básica, pensando proyectos, organizando una reunión grande en su casa junto a los vecinos. Héctor conocía como pocos las necesidades de nuestro pueblo porque las vivía todos los días, caminando cada barrio y tendiendo una mano a quien la necesitara.
Me acuerdo que le comenté que tenía que arreglar los amortiguadores del auto. Me respondió, como era él: “Traémelo, después vemos la plata”. En un momento como este, él siempre estaba dispuesto a ayudar y pensando primero en los demás.
No hace mucho habíamos compartido otro dolor: la partida de su viejo. Estuvimos juntos en ese momento difícil. Y hoy nos toca despedirlo a él.
La vida, a veces, puede ser profundamente injusta.
Pero Héctor deja algo que nadie podrá llevarse: el recuerdo de un compañero solidario, generoso y comprometido, de esos que hacen todo por sus vecinos sin esperar nada a cambio.
Mi abrazo enorme a Sandra, a Marina, a los chicos, a sus amigos y a cada compañero que hoy lo llora.
Hasta siempre, compañero. Y viva Perón!