03/07/2025
¿Conocías a la madre de Gabriela Mistral?
Se llamaba Petronila Alcayaga Rojas. Aunque no fue maestra de profesión —se desempeñaba como modista y bordadora— fue ella quien enseñó a Lucila las primeras letras, brindándole una educación temprana marcada por la devoción y el cariño. Más tarde, su hermana Emelina Molina Alcayaga, quien sí era maestra, le enseñó lo que Mistral llamaría “el noble arte de enseñar a leer y escribir”.
La relación con su madre fue profundamente significativa en la vida de Gabriela Mistral. La admiración y el amor que le profesó se reflejan en diversas dimensiones de su obra literaria. Un ejemplo destacado es su libro Tala, que Mistral dedicó a Petronila (en 1938) como homenaje tras su fallecimiento en 1929. El título, que alude a la “devastación” o “aniquilación”, refleja el dolor que la autora sintió por su pérdida, así como el impacto emocional que marcó su escritura en esta etapa.
Tala no solo es una dedicatoria personal, sino también una reflexión sobre la maternidad desde un sentido más amplio: la maternidad biológica, espiritual y social. En estas páginas, Mistral explora la figura materna como símbolo de cuidado, raíz y guía en el mundo.
En una carta escrita en 1933 al intelectual Virgilio Figueroa desde Puerto Rico, Mistral recordaba así a su madre:
“Mi madre vivió hasta los 84 años. Era una mujer muy hermosa y muy delicada, cuya voz que convendría oír me habla siempre en el recuerdo como la más perfecta voz humana que yo haya escuchado. A esa voz suave y patética se le había subido la caridad maravillosa de su corazón”.
Este testimonio reafirma la influencia emocional, ética y estética que Petronila Alcayaga ejerció sobre Gabriela Mistral, tanto en su vida como en su legado literario.
Imagen: Petronila Alcayaga Rojas. Año y autor no identificados. Archivo del Escritor. Colección Gabriela Mistral. Biblioteca Nacional de Chile.