31/03/2021
A 90 años de esta carta. (Para los que no leyeron el posteo del día 17 de marzo, les cuento que es la primera carta que envía el maestro Juan Carlos Vera, de la Escuela Nº7 de Nicolás Levalle a Amelia Carmen Souto, la hija del jefe de la estación. La estación y la escuela estaban ubicados uno frente al otro, separados por la vía principal y las secundarias. El intercambio de cartas duró todo su noviazgo. Se casaron en 1938.
"Nicolás Levalle Marzo 31 de 1931
Sta. Amelia (Lita)
Presente
Distinguida señorita:
Como la premura del tiempo no me brinda la oportunidad de conversar con Ud. un instante a solas; me veo en la imprescindible necesidad de dirigirle, (muy a pesar mío), esta misiva.
Días pasados le comuniqué verbalmente tenía que notificarle y hacerla partícipe de ciertas novedades.
Le seré ante todo franco en lo que voy a relatarle, ya que la verdad debe ser primordial entre los dos.
Aproximadamente a los tres meses de estar en ésta sentí una cierta atracción, que fue paulatinamente aumentando hasta convertirse en amor ardiente.
Más tarde por variadas razones que poco a poco, si son de su agrado, se las iré comunicando; quise olvidarla, pues por estas causas creí no me convenía profesar tal amor; (pero estos motivos fueron desgraciadamente ficticios pues contribuyeron en él personas que, aunque demostraban lo contrario, buscaban un interés propio y no velaban por mi bien).
Por esto, y como olvidarla me parecía imposible, decidí querer a otra persona, lo que me fue también imposible pues mi recuerdo estaba siempre en Ud. Y mientras más trataba, hasta de odiarla, notaba que mi corazón sufría; pues entonces más la quería, hasta hoy en que me encuentro libre de otro lazo y pude apreciar con mis propios ojos la verdad; vengo nuevamente en su busca.
Lita, le ruego a Ud. una sola cosa que me informe; eso sí, con toda verdad si no tiene Ud. algún compromiso con otra persona y si se siente capaz de contribuir con su cariño a formar entre los dos un solo corazón; es decir si siente algo del gran amor que yo le profeso.
Quisiera expresarle los nombres de las personas que influyeron y quisieron que la “deje”, pero esto por carta es muy comprometedor y lo haré personalmente en la primera oportunidad pues considero que ahora, ha llegado el momento en que nadie podrá refrendar mis actos.
Finalmente, le ruego por lo que más quiera, que una vez leída ésta, la rompa en el acto, pues Ud. es aún joven y no se imagina el mal moral que nos puede acarrear si estas noticias se divulgan.
Esta advertencia no la tome a mal, pues la creo desde ya capaz de guardar cualquier secreto.
Bueno, Lita, en espera de su respuesta quedo, reciba en ésta el sincero aprecio de quien constantemente la recuerda.
Juan Carlos"