17/08/2026
176 ANIVERSARIO DEL PASO A LA INMORTALIDAD DE DON JOSE DE SAN MARTIN
José Francisco de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú (actual provincia de Corrientes), capital en ese momento de uno de los cuatro departamentos en que se habían agrupado los 30 pueblos de las Misiones Guaraníticas a partir de la expulsión de los Jesuitas en 1767.
Su Padre fue Don Juan de San Martín, oficial español, y su madre, Gregoria Matorras. A fines de 1783, se traslada junto con su familia a España.
En 1789, a los 11 años ingresa como Cadete al Regimiento de Murcia.
Participa de la guerra entre España y Francia y en la Batalla de Bailén (19 de julio de 1808) frente a los tropas de Napoleón es condecorado por su accionar.
Como muchos militares españoles era liberal y masón. Enterado de la Revolución de mayo de 1810 pide la baja en el ejército español y regresa a América para unirse a la lucha emancipadora.
Llegó a Buenos Aires el 6 de marzo de 1812 con el cargo de Teniente Coronel, junto con los alférez José Matías Zapiola y Carlos María de Alvear. Todos oficiales de los ejércitos españoles que en algún momento habían integrado alguna Logia masónica y que habían vivido las luchas ideológicas en Europa.
A su llegada a Buenos Aires el Triunvirato le encomienda la formación de un escuadrón de caballería de línea. Con 300 jóvenes nacen los Granaderos a Caballo.
San Martín transforma el incipiente ejército revolucionario, incorporando tácticas de combate adquiridas en Europa y desconocida por los criollos. Su extraordinaria capacidad organizativa despierta rápidamente la admiración y el respeto por su accionar.
Cumpliendo con el objetivo militar de la Logia Lautaro (la independencia de América) San Martín es enviado al Norte el febrero de 1813 con instrucciones de tomar el mando del ejército del Norte cuando lo creyera conveniente. San Martin pese a que no estaba convencido de su éxito, quizá para estudiar el panorama, o tal vez para alejarse de Alvear, con quien mantenía profundas diferencias, obedece las órdenes.
En el Norte, San Martín se dedicó a organizar el ejército de acuerdo a su criterio profesional. Concentró las tropas en Tucumán y adoptó una estrategia defensiva o de desgaste que sirviera de apoyo a la tarea ofensiva o de aniquilamiento que él pensaba hacer desde Chile hacia Perú.
San Martín da por terminada su misión y solicita licencia para pasar a Córdoba para “recuperar su alterada salud”. Este problema de salud era real y casi crónico pero lo soportaba para trabajar en su objetivo, aunque también en alguna ocasión le servía para concretar sus objetivos futuros. Gracias a esto el Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas lo nombra gobernador-intendente de Cuyo (recientemente separada de la Intendencia de Córdoba del Tucumán por la Asamblea del Año XIII).
El 12 de noviembre de 1812 San Martín había contraído María de los Remedios de Escalada, quien formaba parte de una importante familia de Buenos Aires.
Desde 1815 San Martín se dedica a formar un ejército fuerte en Cuyo, con el objetivo primario de defender la región ante un posible avance español y luego pasar a la ofensiva.
Al reunirse el Congreso de Tucumán en marzo de 1816, San Martín apoya su realización y participa activamente de los debates.
En los primeros días de 1817 el ejército estaba listo para el cruce. En ese momento el Gral. Español De la Serna ocupaba Jujuy luego de duros combates con las guerrillas de Güemes, para quedar sitiados en la ciudad de Jujuy.
San Martín sabía que su flanco norte quedaba cuidado por el Gral. Martín Miguel de Güemes.
La campaña en Chile:
El Gral. Las Heras cruzó por el paso de Uspallata el 17 de enero de 1817; San Martín lo hizo después, con el grueso del ejército por el cruce de Los Patos en San Juan, paso muy difícil de realizar y que los españoles por estas características geográficas no lo esperaban.
El 4 de febrero terminó el cruce y el 12 de febrero los patriotas vencieron en la Batalla de Chacabuco lo que significó el comienzo de la liberación de América.
En Chile le ofrecen a San Martín el Poder Ejecutivo, pero lo declina en favor de su compañero de armas chileno Bernardo H´Oggins. El 12 de febrero de 1818 para dar mayor aliento a los pobladores en la lucha contra los realistas proclamaron juntos la Independencia de Chile.
La sorpresiva derrota en la batalla de Cancha Rayada hizo pensar en la pérdida de la causa de la independencia, pero rápidamente las fuerzas patriotas se recuperaron y en Abril de 1818 vencen a los españoles en la Batalla de Maipú.
Desde Buenos Aires recibe con insistencia las órdenes para participar en la lucha entre el Directorio y las provincias del litoral pero San Martín se niega
El 20 de agosto de 1820 parte la flota americana hacia el Perú.
En Perú había cada vez más partidarios de la independencia, debido al aislamiento económico por la presencia de ejércitos revolucionarios en el norte y en el sur.
Luego de enfrentar a los españoles en su bastión de Lima, el 10 de julio de 1821 San Martín ingresa victorioso a la capital imperial y el 28 de julio de 1821 declara la Independencia del Perú.
San Martín no contaba en Perú con un colaborador de la talla de O`Higgins para asumir el gobierno, por lo que acepto el título de Protector del Perú.
En el Perú abolió la esclavitud y los servicios personales (mita y yanaconazgo), garantizó la libertad de empresa y de culto, creó escuelas y la biblioteca pública de Lima. Enfrentó graves dificultades económicas pero pudo controlar la situación y lograr la rendición de los realistas en el sur y el centro del país.
En julio de 1821 se realiza la entrevista entre San Martín y Bolívar en Guayaquil. Lo que allí sucede se deduce de los acontecimientos posteriores; la versión más aceptada es que San Martín le ofrece a Bolívar luchar en conjunto, incluso poniéndose a las órdenes de Bolívar, pero este no aceptó, aduciendo que no era conveniente que el ejército tuviera dos jefes. Por lo tanto, San Martín decide retirarse dejando todos los cargos y el mando en manos del Gral. Alvarado.
San Martín se retira a Chile y luego a Mendoza. Su esposa Remedios de Escalada se encontraba gravemente enferma en Buenos Aires por lo que solicita autorización al gobierno de Martín Rodriguez pero su ministro Bernardino Rivadavia se lo niega, ante el temor que entrara en contacto con los fuerza federales del interior.
Ante el agravamiento de la salud de su esposa, decide viajar igual pero lamentablemente llega tarde.
Amenazado y difamado por el gobierno unitario, decide abandonar el país con su pequeña hija Mercedes y se dirige a Europa.
En 1825 redacta las famosas máximas a su hija Merceditas. Allí aparece su amor por la verdad, la tolerancia religiosa, la solidaridad y el desprecio por el lujo.
El San Martín humanista aparece aquí en todo su esplendor.
Sólo regresará al país en febrero de 1829, tras cinco años de ausencia, con el objetivo de “vivir y morir tranquilamente en el seno de mi patria”. Al encontrase con un escenario de enfrentamiento entre distintas facciones políticas se niega a desembarcar.
En 1838, durante el Gobierno de Juan Manuel de Rosas, se produce el bloqueo francés del puerto de Buenos Aires. Inmediatamente San Martín ofrece sus servicios militares. Rosas agradece el gesto y le solicita que realice gestiones diplomáticas en Europa.
Su estado de salud se fue agravando hasta que muere el 17 de agosto de 1850.
En 1880 finalmente los restos del General San Martín descansan en nuestra patria.
San Martín hoy, San Martín siempre:
San Martín fue hombre cabal de su tiempo, su historia nos permite acercarnos a la vida de alguien que más allá de la gloria surge no solo como patriota ejemplar sino como verdadero ejemplo de vida íntegra.
Cuando San Martín se retira del Perú envía una Proclama al pueblo:
”Peruanos: la presencia de un militar afortunado, por más desprendimiento que tenga, es temible para los Estado que de nuevo se constituyen. Por otra parte, ya estoy aburrido de oir decir que quiero hacerme soberano. Sin embargo, siempre estaré pronto a hacer el último sacrificio por la libertad de mi país, pero en clase de simple particular y nada más. En cuanto a mi conducta pública, mis compatriotas (como en lo general de las cosas) dividirán sus opiniones: los hijos de éstos darán el verdadero fallo”
Como hijos de San Martín hoy nuestro fallo es inequívoco: no solo es el padre de la Patria, sino que es el pasado noble, el presente arduo que transitamos y el futuro mejor que debemos construir.
Profesor Ricardo Ravenna
A cargo del Taller de Historia de los Orígenes de Almirante Brown y sus localidades
Integrante del IEH Instituto de Estudios Históricos de Almirante Brown