24/11/2017
Radio, televisión y periódicos dieron cuenta de la renuncia de Don Marino Panduro a la candidatura de Gobernador Regional. Su argumento: Dice no estar preparado para ejercer esta magistratura si lo eligieran, ha dicho que requiere estudiar más, lograr otros grados académicos, quizás un doctorado sobre la eficacia de gobierno y política públicas para administrar la ciudad y la región a fin de que alcancen otros niveles de modernidad y desarrollo.
No hay precedentes que admire semejante sinceridad en las palabras de un político, aunque ha sido evidente su atisbo de burla en sus palabras.
Lo malo de todo esto es que el señor Alcalde provincial, tendenciosamente estaría sosteniendo que el hacer gobierno y política, es patrimonio sólo de aquellos mortales que ostentan altos grados y títulos académicos provenientes de connotadas academias, sin reconocer más bien, la importancia capital que tiene la inteligencia, la creatividad y la capacidad de apertura democrática del gobernante, para convocar a los mejores cuadros técnicos en cuyas cabezas y bajo la tutoría del gobernante, puedan resolver los problemas de una ciudad, región o país, ejemplos en el Perú, nuestra región, América Latina y el mundo tenemos varios.
No obstante, vale su sinceridad, porque escudriñando bien sus actos podemos darnos cuenta, que él es consciente de sus limitaciones, quizás nunca estuvo preparado ni siquiera para remedar los éxitos ediles de Burgomaestres como: Zevallos Ríos, López Rengifo, Torres Fernández, Melita Ruíz, Yamashiro Shimabukuro y Valdés Villacorta.
Quizás su renuncia lo dice todo, porque en su ego golpea los pequeños problemas irresueltos, porque siendo problemas, estos no pasan desapercibidos para una ciudad capital: El Camal Municipal que nos impide la asepsia en el consumo de carnes, el Terminal Terrestre que no ofrece elemental comodidad a los empresarios del transporte, el manejo ineficaz del mercado minorista que no cumple con el real abastecimiento de la población, el problema vial periférico por falta de mejoramiento con afirmado en la mayoría de los núcleos viales de la ciudad, lo inconcluso del estratégico puente en la carretera vecinal Yarinacocha- Panaillo que priva de acceso seguro a muchos productores agrícolas y al turismo, el problema de los ruidos molestos y el tránsito en el centro de Pucallpa, la mucha falta de limpieza en el mercado de la Hoyada, que avergüenza, etc., etc.
Algo más, su equivocación al promover la expansión urbana frente a la Hoyada, sobre una faja marginal, asentamiento humano dotado de cabinas de auxilio rápido, tanque elevado de agua, relleno de vías, sin echar de ver por su falta de preparación académica como él dice, que eso mismo, haría de Pucallpa una ciudad vulnerable ante los ojos del mundo, frente a los embates de una inundación por el río Ucayali.
Sus emociones también le restan capacidades, porque desperdicia tiempo y energía peleándose con su vecino gobernante regional, al dar la espalda a los asentamientos humanos impidiendo el ejercicio de la Ley para titularlos, a pesar que sus asesores le indican que el proceso es justo y legal.
Definitivamente vecinos, podemos apreciar que no es, ni será los grados y títulos académicos de un gobernante, los que definan su calidad humana, ni la eficacia de su gobierno, ya sea para un un pueblo, una región o un país. Seguiremos.