01/09/2024
Pasaban las nueve de la noche de un día como hoy, primero de septiembre del 2012, Erika y Yo estábamos en un evento social, cuando sonó el teléfono celular. Era Luis Fernando Paredes, que en ese entonces producía con nosotros el programa “Préstame tu Recuerdo”.
~ Santiago, acaba de morir Felipe, me dijo a bocajarro, apenas conteste el teléfono.
- ¿Cómo crees? - contesté entre asombrado y confundido.
- Si, me dijo, le acaba de dar un infarto fulminante, lo trasladamos a la clínica pero ya no se pudo hacer nada.
Evidentemente ahí se terminó la fiesta para nosotros. Nos trasladamos inmediatamente a la clínica “San Juan Bautista” y cuando llegamos, había muchos amigos, unos se habían enterado y otros estaban con Felipe cuando le dió el infarto y lo acompañaron a la clínica. Todos consternados, tristes, asombrados. Felipe Matías Velasco se nos había ido a pocos días de haber cumplido 73 años.
Entramos a la sala donde estaba su cuerpo, logré verlo en la camilla, su rostro se veía diferente, frío, ausente, evidentemente sin vida.
Felipe se fue justo después de haber declamado su poesia “La Chingada”. Estaban en un fandango en “La Tallera Colectiva”, cuando bajó de la tarima donde declamó su poesía, se sentó, mientras el grupo de jaraneros empezó a tocar “El balajú”, de pronto, el poeta y artesano se llevo la mano al pecho y se desplomó.
Él mismo contaba que cuando nació, en el parque “la piragua” habia un fandango y sonaba el son “el balajú” y con ese son se fue. Esas coincidencias del destino.
Hoy, 12 años después, Felipe sigue vivo, vigente, con su poesía y su artesanía. Y hoy le rendimos en el Museo Regional Casa Verde un homenaje, entrgando reconocimientos a artesanas que, al igual que él, aportan a nuestra identidad tuxtepecana y cuenqueña.
Hasta siempre Felipe Matías Velasco.