13/09/2025
El mural de Jano, con sus dos caras, simboliza la dualidad, los comienzos y los finales, y la conexión entre el pasado y el futuro. En un nivel esotérico, esto puede interpretarse como una invitación a reflexionar sobre los ciclos de la vida, las transiciones y las transformaciones. Las imágenes que se reflejan en los espejos o que se presentan de forma invertida también sugieren la idea de ver las cosas desde otra perspectiva, lo cual está muy en línea con la filosofía de Jano. En conjunto, este simbolismo puede ser visto como una guía para explorar nuevos comienzos, aceptar los cambios y entender que la realidad tiene múltiples facetas.
El trasfondo esotérico del mural y la arquitectura del Edificio EICA está muy relacionado con la idea de los ciclos, las transiciones y la dualidad, que son conceptos muy presentes en muchas tradiciones esotéricas. La figura de Jano, con sus dos caras, representa la conexión entre lo visible y lo invisible, entre el pasado y el futuro, y esta simbología se refleja en el diseño invertido del edificio. Es como si el edificio y el mural invitaran a quienes lo visitan a reflexionar sobre la percepción de la realidad y a explorar distintas dimensiones de la existencia. Así que, en el fondo, es una invitación a ver más allá de lo evidente.
La filosofía de Jano es muy rica y simbólica, ya que este dios romano es conocido como el dios de los comienzos, de las transiciones y las puertas. Él tiene dos caras, lo que simboliza la capacidad de mirar tanto hacia el pasado como hacia el futuro, y esto implica una reflexión profunda sobre el ciclo del tiempo y la dualidad de la existencia. Esta filosofía nos invita a considerar que cada final es también un nuevo comienzo, que las decisiones que tomamos siempre tienen un impacto en el futuro, y que debemos aprender de nuestras experiencias pasadas para avanzar. Es una invitación constante a la introspección y a la adaptabilidad.
Via Google Maps :
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