05/08/2026
Inteligencia artificial y reducción de la jornada laboral: una falsa promesa
Maria Noel Silvera
En los últimos años se ha instalado con fuerza la idea de que el desarrollo de la inteligencia artificial permitirá reducir la jornada laboral y ampliar el tiempo libre de los trabajadores. El argumento es sencillo: si las máquinas producen más en menos tiempo, las personas deberían trabajar menos sin perder salario.
Esta es la posición que ha sostenido Marcelo Abdala al afirmar que, en un contexto de revolución tecnológica y aumento sostenido de la productividad, resulta necesario revisar un régimen laboral pensado para otra época y avanzar hacia una reducción de la jornada de trabajo, de manera que las ganancias de productividad beneficien también a la población trabajadora. En otra intervención sostuvo que, si el incremento de la productividad no se acompaña de una reducción del tiempo de trabajo, “esa mayor productividad va a parar a la rentabilidad empresarial”.
“Es un debate que ya no se puede rehuir. Es algo que rompe los ojos la necesidad de ir discutiendo las mejores condiciones de vida para las trabajadoras y trabajadores, y cómo los adelantos, la ciencia y la evolución tecnológica, en definitiva, están impactando en el mundo del trabajo”, concluyó Castillo. 2026, 1 de julio, la diaria.
Sin embargo, esta perspectiva parte de un supuesto que merece ser discutido. La tecnología no transforma por sí sola las relaciones económicas. La inteligencia artificial no modifica la lógica del capitalismo, sino que se incorpora a ella.
En Uruguay existen experiencias sobre la reducción de la jornada laboral, como por ejemplo en las fábricas de cerveza. El gobierno ha descartado impulsar una ley y deriva todo al debate y la negociación tripartita, en los consejos de salario, condicionado a un consenso con la patronal.
En Chile a modo de ejemplo existe una ley nacional No. 21561 bajo el gobierno de Boric, donde se reduce de 45 a 40 hs semanales. Sin embargo la letra chica habilita lo que se entiende como banco de horas, lo que implica se puede trabajar más de 8 horas diarias no considerando horas extras siempre que no se supere el tope semanal.
Otras experiencias como los convenios de la FOEB en algunas fábricas que establecen la reducción de la jornada de 8 a 6 hs diarias sin perder productividad, lo cual implica mayor intensidad, por lo que la plusvalía extraída es la misma en menos tiempo. El obrero produce a mayor ritmo la misma cantidad de mercancías, por el mismo salario. Es necesario aclarar que no en todas las fábricas de la bebida se estableció este acuerdo, lo cual muestra que está condicionada a la conveniencia de la patronal, y no es una imposición a los capitalistas de conjunto a través de la lucha de la clase obrera. Por otra parte, ahora vemos cierres de fábricas y achiques en el sector cervecería, lo cual desmiente la tesis de que estas reducciones de la jornada acordadas con la patronal sean realmente una conquista permanente o una solución sostenible al fantasma del desempleo. Bajo el capitalismo, toda conquista es inestable y está amenazada por la tendencia del capital a maximizar la plusvalía extraída a costa de la salud y la vida del obrero.
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