25/05/2026
*LUCÍA Y LAS ESTRELLAS QUE BRILLAN DISTINTO*
Lucía tenía 8 años y sus piernas no se movían como las de los otros niños.
Usaba una silla con ruedas que brillaba azul.
En la escuela hacían carreras en el patio. Lucía se quedaba a un lado, mirando.
Un día, Mateo le dijo sin querer:
“Ojalá pudieras correr como nosotros”.
Lucía bajó la mirada. Ese día no quiso jugar nada.
Cuando llegó a casa, le contó a su abuela.
La abuela la miró, le acomodó el cabello y dijo:
“Lucía, mira por la ventana”.
Eran las 7 de la noche.
El cielo estaba lleno de estrellas.
“¿Ves esa estrella grande y brillante?”
preguntó la abuela.
“Sí”.
“Y ves esas chiquitas que titilan diferente?”
“Sí”.
“Cada una brilla a su manera. Ninguna es mejor que la otra.
El cielo necesita a todas para verse bonito.
Si todas fueran iguales, se vería aburrido”.
Lucía preguntó: “¿Y yo soy como esas estrellas chiquitas?”
La abuela sonrió: “Tú brillas distinto,
Lucía.
No menos. Distinto.
Y Dios te puso aquí para que el mundo vea algo que sin ti no vería”.
Al día siguiente, en la escuela, hicieron una obra de teatro.
A Lucía le tocó narrar la historia.
No podía correr, pero su voz llenaba todo el salón.
Cuando terminó, Mateo se acercó y dijo:
“Tu voz hace que la historia se sienta real. Gracias”.
Esa noche Lucía miró el cielo y susurró:
“Gracias por hacerme brillar distinto”.
Y desde ese día, cuando veía a otro niño triste porque era diferente, le contaba la historia de las estrellas.
*Para recordar:*
1. *Eres amado tal como eres*
Dios no te hizo por error. Salmo 139:14 dice: _“Soy una obra maravillosa”
2. *Tu forma de brillar importa*
El mundo necesita tu risa, tu voz, tu manera de ver las cosas.
3. *La esperanza no depende de lo que puedes hacer*
Depende de quién te sostiene. Y Dios no te suelta.