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Audio libro paola Saldana Historias y reflexiones de vida.

*LUCÍA Y LAS ESTRELLAS QUE BRILLAN DISTINTO*Lucía tenía 8 años y sus piernas no se movían como las de los otros niños. U...
25/05/2026

*LUCÍA Y LAS ESTRELLAS QUE BRILLAN DISTINTO*

Lucía tenía 8 años y sus piernas no se movían como las de los otros niños.
Usaba una silla con ruedas que brillaba azul.

En la escuela hacían carreras en el patio. Lucía se quedaba a un lado, mirando.
Un día, Mateo le dijo sin querer:
“Ojalá pudieras correr como nosotros”.

Lucía bajó la mirada. Ese día no quiso jugar nada.

Cuando llegó a casa, le contó a su abuela.
La abuela la miró, le acomodó el cabello y dijo:
“Lucía, mira por la ventana”.

Eran las 7 de la noche.
El cielo estaba lleno de estrellas.
“¿Ves esa estrella grande y brillante?”
preguntó la abuela.
“Sí”.
“Y ves esas chiquitas que titilan diferente?”
“Sí”.

“Cada una brilla a su manera. Ninguna es mejor que la otra.
El cielo necesita a todas para verse bonito.
Si todas fueran iguales, se vería aburrido”.

Lucía preguntó: “¿Y yo soy como esas estrellas chiquitas?”
La abuela sonrió: “Tú brillas distinto,
Lucía.
No menos. Distinto.
Y Dios te puso aquí para que el mundo vea algo que sin ti no vería”.

Al día siguiente, en la escuela, hicieron una obra de teatro.
A Lucía le tocó narrar la historia.
No podía correr, pero su voz llenaba todo el salón.

Cuando terminó, Mateo se acercó y dijo:
“Tu voz hace que la historia se sienta real. Gracias”.

Esa noche Lucía miró el cielo y susurró:
“Gracias por hacerme brillar distinto”.

Y desde ese día, cuando veía a otro niño triste porque era diferente, le contaba la historia de las estrellas.

*Para recordar:*

1. *Eres amado tal como eres*
Dios no te hizo por error. Salmo 139:14 dice: _“Soy una obra maravillosa”

2. *Tu forma de brillar importa*
El mundo necesita tu risa, tu voz, tu manera de ver las cosas.
3. *La esperanza no depende de lo que puedes hacer*
Depende de quién te sostiene. Y Dios no te suelta.

EL HOMBRE DEL POZO SECOCuento De motivación Paola Saldaña.Había una vez un hombre que cayó en un pozo. No era un pozo cu...
25/05/2026

EL HOMBRE DEL POZO SECO
Cuento
De motivación
Paola Saldaña.

Había una vez un hombre que cayó en un pozo. No era un pozo cualquiera. Era profundo, oscuro, y las paredes estaban resbalosas de lodo.

Llevaba días gritando.
Nadie respondía. El agua estaba sucia, el aire pesaba, y cada vez que intentaba escalar, se hundía más.

Un día se quedó quieto.
Sin fuerzas para gritar, sin ganas de luchar.
Se dijo: “Esto es todo.
Aquí me quedo”.

Fue entonces cuando escuchó algo.
No era un grito.
Era un sonido suave,
como de manos cavando desde arriba.

Una voz dijo: “No te muevas. Te voy a sacar”.

El hombre respondió: “Es inútil.
Llevo días intentando y no puedo”.

La voz dijo: “Yo no te pregunté si podías.
Te dije que yo te saco”.

De pronto sintió algo fuerte alrededor de su cintura. Una cuerda.
No sabía quién estaba arriba,
pero esa cuerda no mentía.
Empezó a tirar de él. Lento. Dolía.
El lodo se le pegaba a la piel.
Pero subía.

Cuando salió, no podía creerlo.
Estaba de pie en tierra firme.
El sol le quemaba los ojos.
Frente a él estaba un hombre con las manos llenas de tierra y una sonrisa tranquila.

“¿Quién eres?” preguntó.

“Soy el que te escuchó cuando dejaste de gritar” respondió.
Ahora quédate aquí un momento.
Los pies se acostumbran a la roca.
Y cuando puedas, canta algo nuevo.

El hombre miró atrás el pozo.
Ya no le daba miedo. Porque sabía que aunque volviera a caer,
había alguien arriba que no se cansaba de sacar.

Reflexion:
El pozo es esa temporada donde no ves salida. Dios no espera que salgas solo.
Él baja la cuerda. Tu parte es dejarte levantar.

Versículo que sostiene el cuento:
“Me sacó del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
Puso luego en mi boca cántico nuevo”
Salmo 40:2-3

EL ÁRBOL PARTIDO POR EL RAYOCuento de motivación.En lo alto de una montaña había un roble viejo. Era el más fuerte del b...
18/05/2026

EL ÁRBOL PARTIDO POR EL RAYO
Cuento de motivación.

En lo alto de una montaña había un roble viejo. Era el más fuerte del bosque.
La gente viajaba solo para verlo, porque resistía vientos que arrancaban otros árboles de raíz.

Una noche cayó una tormenta feroz.
Un rayo partió al roble por la mitad.
Al amanecer, los leñadores dijeron:
Ya no sirve.
Solo queda quemarlo.

Pero el roble no murió.
La parte que quedó en pie echó raíces más profundas en la roca.
Y de la parte caída, brotaron ramas nuevas que se agarraron al suelo.

Pasaron los años.
La gente volvió a la montaña, pero ya no por el roble entero.
Venían a ver el árbol partido.
"¿Por qué lo dejaron así?"
preguntaban.
Y el guardabosque respondía:
Porque es la prueba de que algo puede romperse y aún así seguir dando vida.

Hoy ese lugar se llama. El Abrazo del Roble.
La gente va ahí cuando siente que la vida los partió por la mitad.
Y al verlo, recuerdan: lo que te quebró no tiene la última palabra.

Para qué sirve este cuento:

1. Reconoce la lucha real: No minimiza la caída. El rayo sí partió el árbol.
Tu dolor y tus fracasos son reales.
2. Muestra que no es el final:
Lo que se rompió puede echar raíces nuevas. Dios es experto en hacer brotar vida de lo que parecía mu**to _Isaías 43:19.

3. Da propósito al dolor:
Ese árbol partido ahora ayuda a otros.
Tu historia de levantarte puede ser luz para alguien que hoy no puede ponerse de pie.

Versículo para meditar.
> "Aunque caiga, no quedará postrado, porque el Señor sostiene su mano. Salmo 37:24

No te levantaste solo. Hay una mano que te sostuvo cuando no tenías fuerza para hacerlo tú mismo.

LA LÁMPARA EN LA VENTANACuento familiar Había una vez una familia que vivía en una casa al borde de un pueblo. Cada noch...
18/05/2026

LA LÁMPARA EN LA VENTANA
Cuento familiar

Había una vez una familia que vivía en una casa al borde de un pueblo.
Cada noche, el abuelo encendía una lámpara en la ventana antes de acostarse.

Los nietos le preguntaban:
Abuelo, ¿para quién es esa luz?"
Y él respondía:
Para que cualquiera que venga tarde sepa que aquí hay hogar.
Para que nadie se sienta perdido en la oscuridad.

Un invierno, el abuelo se fue.
La casa quedó en silencio.
Los días fueron pesados, y la mesa se sentía grande y vacía.
Una noche, el nieto mayor dijo:
Ya no tiene sentido encender la lámpara.

Pero la hija menor, de 7 años, tomó la lámpara, la encendió, y la puso en la ventana.
Mi abuelo decía que era para que nadie se sienta perdido", dijo.
Nosotros también podemos ser esa luz para alguien.

Pasaron las semanas.
Vecinos que pasaban tarde por ahí decían: "Gracias por tener la luz encendida.
Me recordó que no estoy solo".
La familia entendió algo:
El abuelo no se había ido para dejarlos en oscuridad.
Se había ido, pero la luz que él encendió en ellos seguía ardiendo.

Y cada noche, la lámpara seguía en la ventana. No porque el dolor se hubiera ido, sino porque el amor no se apaga.

Reflexion
Por qué este cuento ayuda:

1. *Reconoce el dolor: No dice "no llores" ni "ya pasó".
La casa se siente vacía.
Eso es real.
2. *Habla del legado: La persona que se fue dejó algo vivo en ustedes.
No es solo recuerdo, es luz que ahora ustedes pueden llevar.
3. *Da esperanza sin negar el dolor:
La lámpara sigue encendida aunque duela.
Así es el amor de Dios.
Él no promete que el dolor desaparezca al instante, pero promete que Él está presente Salmo 34:18.

Versículo bíblico para meditar.
> "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones"
2 Corintios 1:3-4

Dios no está lejos del dolor.
Él entra en él contigo, y usa tu historia para consolar a otros después.

CUENTO:  EL VIEJO ROQUE Y EL SILBIDO DE LA REFINERÍAEn Barrancabermeja, cuando el sol se pone y el Magdalena se vuelve n...
13/05/2026

CUENTO: EL VIEJO ROQUE Y EL SILBIDO DE LA REFINERÍA

En Barrancabermeja, cuando el sol se pone y el Magdalena se vuelve naranja, se oye el silbido de la refinería.

Ese silbido lo conoce todo el mundo. Para unos es la hora de salida.
Para otros, es el recuerdo de lo que un día fue.

Mi abuelo Roque decía que ese silbido tenía historia.

Él llegó a Barranca en el 48, con una maleta de cartón y una camisa sudada.
Venía de San Vicente con las manos vacías y el sueño de trabajar en “la Tropical”, como le decían a la refinería en ese tiempo.

La compañía era gringa entonces, y los barranqueños decían que uno podía oler el petróleo desde la Estación. Roque entró de ayudante de mecánico.
Ganaba poco, pero ganaba. Y con eso levantó a mi papá, puso techo de zinc y compró una canoa para ir a pescar los domingos.

En el 51 pasó algo grande. La gente se levantó, hubo paro, hubo pelea.
Roque contaba que no era solo por plata. Era porque Barranca quería sentir que la refinería era de ellos,
no de los gringos.

Y el 25 de agosto de 1951, Ecopetrol nació. Colombiana, de nosotros.

Roque lloró ese día. No por el aumento, sino porque decía.
“Ahora sí, mijo, esto es nuestro. Lo que sale de aquí se queda aquí”.

Pasaron los años. Roque se jubiló en el 85, con 37 años metido en la refinería.
Ya no tenía las manos tan fuertes, pero tenía el pecho lleno de orgullo.

Cuando yo era pelao, él me llevaba al Malecón y me decía:
- Vea, mijo, ese humo que sale allá no es solo humo.
Es el sudor de Barranca.
Es la comida de muchas casas, la universidad de otros, el hospital que atendió a su mamá cuando usted nació.
- Pero abuelo, ¿y si un día eso se acaba?
Él me miró, escupió al río y dijo:
- Se acabará el petróleo, pero lo que no se acaba es lo que Barranca aprendió a hacer con él.
A levantarse, a luchar, a no agachar la cabeza.

Hoy Roque ya no está. Pero cada vez que suena el silbido de las 6 de la tarde, mi papá para lo que está haciendo y dice:
- Ahí está saludando el viejo Roque.

La enseñanza del cuento

1. *Identidad*: Ecopetrol no es solo una empresa en Barrancabermeja. Es parte de la historia de la gente.
El petróleo dio trabajo, pero también dio identidad.
2. *Lucha y pertenencia*: El 51 no fue solo un cambio de dueños. Fue decir:
“esto es nuestro, y lo vamos a cuidar”.

3. *Legado*: El petróleo se acaba, pero lo que queda es la gente, la cultura, la resiliencia barranqueña.
Barranca no es la refinería.
La refinería está en Barranca.

*Frase barranqueña*: _“Aquí el que no es de Ecopetrol, es hijo, sobrino o vecino de alguien que si.

CUENTO:  LA PIEDRA MARCADAHabía un niño llamado Elí. Tenía 7 años y vivía en una casa donde ya no había nadie. Su papá s...
13/05/2026

CUENTO: LA PIEDRA MARCADA

Había un niño llamado Elí. Tenía 7 años y vivía en una casa donde ya no había nadie. Su papá se fue un día y no volvió. Su mamá lo dejó con una vecina y nunca regresó por él.

Elí pasaba las tardes sentado en la orilla del río, tirando piedritas al agua.
Cada piedra era un "¿por qué yo?".

Un día llegó un hombre llamado Mateo. No tenía nada que ver con él.
Solo pasaba por ahí y vio a Elí solo. Se sentó a su lado sin decir nada.
Solo tiró una piedra al agua también.

Después de un rato Mateo dijo:
- ¿Sabés qué tiene de especial esta piedra?
Elí negó con la cabeza.
- Que aunque el río la arrastre, yo la marqué antes de tirarla. Yo sé cuál es. Y aunque se pierda entre mil, yo la reconozco.

Elí lo miró y por primera vez en meses no bajó la mirada.

Esa noche Elí entendió algo:
lo habían abandonado los hombres, los padres.
Pero no lo había abandonado Dios*.
Él era la piedra marcada.
Aunque la corriente de la vida lo arrastre,
Dios sabe cuál es, dónde está, y lo reconoce entre mil.

Años después, Elí ya grande, contaba esa historia y decía:
_"No me salvó el que me recogió de la calle. Me salvó el que me marcó antes de nacer.

*Para qué sirve este cuento*:
1. *Valida el dolor*: El abandono duele y deja preguntas de "¿por qué yo?".

2. *Muestra que no están invisibles*: Salmo 27:10 dice _"Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.

3. *Abre a la esperanza*: Dios no solo ve, marca y rescata.

CUENTO: LA ABOGADA DE LA ESPERANZAEn el barrio Siloé de Cali, nació *Valentina*. Cuando tenía 4 años, su mamá la llevó d...
11/05/2026

CUENTO: LA ABOGADA DE LA ESPERANZA

En el barrio Siloé de Cali, nació *Valentina*. Cuando tenía 4 años, su mamá la llevó de la mano hasta las puertas del Hogar de la Esperanza y le dijo:
—Espérame aquí un ratico, mi amor. Ya vuelvo.
Pero ese “ratico” nunca terminó.
Su mamá no volvió.

Al principio Valentina lloraba todas las noches mirando la puerta. Las otras niñas le decían:
Olvídala.
Si no volvió, es porque no te quiere.
Pero Valentina guardaba una frase en el corazón:
Ella dijo que volvería
Y se aferró a esa esperanza como quien se aferra a una cuerda en medio del río.

Creció en el orfanato. Estudiaba a la luz de una velita cuando se iba la luz en Siloé.
Mientras barría el patio, repetía palabras difíciles: “demanda”, “derecho”, “justicia”.
No sabía bien qué significaban, pero soñaba con usarlas para defender a otros niños como ella.

A los 18 años salió del hogar con una maleta rota y un cuaderno lleno de sueños.
Trabajó vendiendo tintos en el centro de Cali, estudiaba de noche en la Universidad Libre. Había días que comía solo pan, pero nunca dejó de decir:
Yo voy a ser abogada.
Y voy a buscar a los niños que nadie ve.

Se graduó. Y el día que recibió su toga, lo primero que hizo fue volver al Hogar de la Esperanza. Pero esta vez no entró como niña abandonada. Entró como
la abogada Valentina.

Montó un consultorio jurídico gratis para niños huérfanos. Les enseñaba:
Tú no estás olvidado.
Tienes derechos.
Tienes voz.
Y tienes a un Dios que dice:
Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada.Salmo 68:5.

Nunca encontró a su mamá. Pero un día, mientras defendía a una niña de 6 años que acababa de llegar al hogar con la misma maleta rota que ella tuvo, la niña le preguntó:
¿Usted sí va a volver mañana?

Valentina se arrodilló, la abrazó, y le dijo:
Yo sí vuelvo.
Y no solo mañana.
Voy a volver todos los días, hasta que tú sepas que nunca más vas a estar sola.

Y así, la niña que esperó a una madre que no volvió, se convirtió en la madre que muchos niños estaban esperando.

Fin.

Verso para Valentina y para ti:
Salmo 27:10
“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá”.

Dios no borró el dolor de Valentina, pero lo transformó en propósito.
De lágrima en la puerta del orfanato, a toga defendiendo al desamparado.

Cuento: La Luz en la Ventana.Había una vez, en un pequeño pueblo entre montañas, una casa grande de paredes blancas y ve...
11/05/2026

Cuento: La Luz en la Ventana.

Había una vez, en un pequeño pueblo entre montañas, una casa grande de paredes blancas y ventanas altas.
Esa era la Casa de los Olvidados, donde vivían niños que no tenían papá ni mamá.

Entre ellos estaba *Elías*, un niño de ojos curiosos que siempre miraba por la ventana más alta de la casa. Cada noche, cuando todos dormían, Elías susurraba:
¿Habrá alguien allá afuera que se acuerde de mí?

Los otros niños también se sentían olvidados. Decían que el mundo afuera había cerrado sus puertas para ellos. Nadie venía a visitarlos. Nadie pronunciaba sus nombres.

Una noche, mientras Elías miraba la luna, vio algo extraño: una pequeña luz brillando en la ventana de la casa de al lado, que llevaba años vacía. Al día siguiente, la luz seguía ahí. Y al otro día también.

Elías no aguantó la curiosidad. Reunió valor y tocó la puerta de la casa vacía. Para su sorpresa, la puerta se abrió sola con un suave crujido. Dentro, no había muebles, pero en el centro del piso había una lámpara antigua, encendida.

Y entonces escuchó una voz suave, como si viniera del aire mismo:
Elías, ¿por qué crees que estás olvidado?

Elías dio un salto.
¿Quién eres?

Soy el que ve cuando todos miran a otro lado —dijo la voz.
Soy el que cuenta cada lágrima, el que pone nombre a cada niño sin apellido.
¿Sabes qué dice mi libro?
Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada”.

Elías no entendió todas las palabras, pero entendió esto: *no estaba olvidado*.

Desde esa noche, Elías les contó a los demás niños. Juntos fueron a la casa vacía y vieron la lámpara. Y comprendieron algo hermoso: la luz no se había encendido sola.
Alguien la había dejado ahí para ellos.

A partir de entonces, los niños de la Casa de los Olvidados dejaron de llamarse así.
Se llamaron “Los de la Luz”.
Y cada noche, encendían una pequeña vela en su ventana, para recordar que aunque el mundo los hubiera olvidado,
Había Uno que siempre los miraba, los conocía por su nombre, y tenía un lugar preparado para ellos.
Nuestro creador, nunca se olvida de nosotros.
Si tú Padre y tu Madre te dejaren con todo Jehová te recogerá.

Y cuentan que, con el tiempo, las personas del pueblo empezaron a notar las luces en las ventanas.
Se acercaron. Preguntaron. Y poco a poco, la Casa de los Olvidados se fue llenando de visitas, de abrazos, y de familias nuevas.

Porque cuando uno descubre que no está olvidado, se atreve a brillar.
Y una luz, llama a otra luz.

Fin.

*Mensaje del cuento, basado en la Biblia:*
Salmo 27:10 – “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá”.

Salmo 68:5 – “Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada”.

Las alas de MateoCuento Para todas las madres que pelean batallas que nadie ve*Mateo nació con las piernas dormidas.*  L...
07/05/2026

Las alas de Mateo
Cuento
Para todas las madres que pelean batallas que nadie ve

*Mateo nació con las piernas dormidas.*
Los doctores dijeron: _"Nunca caminará"_. Su mamá, Lucía, no lloró ese día.
Lloró después, en el baño, mordiendo una toalla para que no la oyera su esposo.

*A los 2 años*, Mateo no gateaba. Lucía vendió su cabello para pagar terapias.
*A los 5 años*, los niños en el parque corrían. Mateo aplaudía desde su silla.
Lucía sonreía, pero en la noche le preguntaba a Dios: ¿Por qué a él? ¿Por qué a mí?
El cielo guardaba silencio.
Como con Ana _1 Samuel 1:13

*Un día*, en la escuela, una maestra le dijo a Lucía: _"Señora, Mateo no puede estar aquí. Atrasa al grupo"_.
Lucía no discutió. Cargó a Mateo 3 kilómetros bajo el sol hasta otra escuela.
Al llegar, tenía los brazos temblando y la blusa empapada. La directora nueva la miró y dijo: Aquí todos vuelan. Unos con pies, otros con ideas. Bienvenido, Mateo.

*Pasaron los años.* Lucía se volvió experta en rampas. Peleaba con buses que no paraban, con médicos sin paciencia, con su propio cansancio.
A veces, cuando Mateo tenía crisis y gritaba toda la noche, Lucía salía al patio, miraba el cielo y susurraba lo mismo que Ana
Si te lo dieras... yo te lo dedico"
1 Samuel 1:11

*Mateo cumplió 12*. No caminaba. Pero dibujaba. Hacía pájaros con una mano y un lápiz amarrado a su muñeca. Un pájaro azul ganó un concurso nacional. El premio:
$2 millones.

El día de la premiación, el presentador le preguntó a Mateo: _"¿Cuál es tu secreto para volar sin piernas?
Mateo tomó el micrófono, miró a Lucía en primera fila y dijo: *"Mi mamá. Ella es mis piernas. Yo soy sus alas.

Esa noche, Lucía lloró otra vez en el baño. Pero esta vez no mordió la toalla. *Lloró de risa*. Porque entendió:

*1. Dios sí le respondió*, como a Ana
1 Samuel 1:19_.
No le dio piernas a Mateo. Le dio alas.

*2. Ella no cargaba a Mateo. Mateo la llevaba a ella. A lugares de fe que no conocía.

3. El hilo invisible, entre ellos era más fuerte que cualquier diagnóstico.

*1 Samuel 2:8* _"El levanta del polvo al pobre... para hacerle sentarse con príncipes"_.
Lucía entendió que el polvo eran las lágrimas de 12 años.
Y los príncipes... eran ella y Mateo, sentados juntos viendo pájaros azules.

*Moraleja para madres guerreras:*

Madre, si tu hijo no camina, no habla, no ve... *no significa que Dios no te oyó*.

Ana oró por un hijo y Dios le dio un profeta.
Tú oras por salud y Dios te puede dar propósito.
Tú oras por piernas y Dios te puede dar *alas*.

*Tu amor es la rampa por donde Dios baja a visitar a tu hijo.
*Tu cansancio es el altar donde
Dios hace milagros que nadie aplaude.
*Tu "sí" diario es el voto de Ana*:
Jehová, te lo dedico.

Y un día, cuando menos lo esperes,
tu Mateo dirá:
Mi mamá es mis piernas.
Y tú entenderás que,
sin darte cuenta,
volaste.

Para todas las madres del mundo El Hilo InvisibleHabía una vez un ángel que bajó a la tierra con una misión: *tejer el h...
07/05/2026

Para todas las madres del mundo

El Hilo Invisible

Había una vez un ángel que bajó a la tierra con una misión: *tejer el hilo más fuerte del universo*.

Dios le dio tres ovillos:

*1. El ovillo de la Espera*
Era del color de las lágrimas de Ana _1 Samuel 1:10_. Con ese hilo el ángel tejió el vientre de cada madre. Nueve meses de silencio, de pataditas a medianoche, de miedo y de fe.
Era hilo de esperanza*. Porque toda madre espera sin ver.
Como Ana esperando a Samuel.

*2. El ovillo de la Entrega*
Era rojo como el corazón de Débora
Jueces 5:7_. Con ese hilo el ángel tejió las manos de cada madre. Manos que cambian pañales a las 3am, que curan fiebres con trapos, que trabajan doble turno, que sueltan al hijo para que vuele. *Era hilo de sacrificio*. Porque toda madre, como Ana, dice:
Te dedico a Jehová
1 Samuel 1:28_.

*3. El ovillo de la Oración*
Era dorado como la luz que cayó sobre Ana en Silo
1 Samuel 1:19_. Con ese hilo el ángel tejió la boca de cada madre. Boca que bendice aunque esté rota, que canta nanas cuando quiere llorar, que susurra
"Dios te cuide"_ cuando el hijo cruza la puerta.

Era hilo eterno*. Porque la oración de madre atraviesa carros herrados, patios llenos, Peninas que se burlan y Elís que no entienden.

Cuando el ángel terminó, le mostró el tejido a Dios.

*Dios sonrió y dijo:
_"Perfecto. Pero te faltó algo.
Toma este último hilo"_.

Era un hilo invisible. *El hilo del Amor*. No se ve, pero sostiene los otros tres.

_"¿Dónde lo pongo?"_ preguntó el ángel.

Dios lo ató al corazón de cada madre y susurró:
Este hilo no se rompe con la muerte, no se quema con el dolor, no se corta con la distancia. Con este hilo ato yo a cada madre con su hijo... y conmigo.

Desde ese día, cuando una madre llora en silencio como Ana, *el cielo se acuerda
1 Samuel 1:19
Cuando una madre se levanta como Débora, *la tierra descansa*
Jueces 5:31_.
Cuando una madre entrega como Ana,
Dios devuelve 5 veces más*
1 Samuel 2:21_.

*Moraleja para todas las madres del mundo*:

*1 Samuel 2:8* _"El levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes"_.

Madre: Si hoy estás en el polvo, *Dios te ve*. Si estás en el muladar del cansancio,
Dios te exalta*. Tu hilo invisible está atado al trono.

*Eres princesa. Aunque laves, aunque madrugues, aunque llores.
Princincesa

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