06/25/2026
LA FE SISMO RESISTENTE DE LOS BUCARAM PAZMIÑO
Gabriela Pazmiño y su familia sobreviven a dos fuertes terremotos en Venezuela.
Por: Froilán Casco
de Análisis y Opinión: Hay que tener un corazón de piedra para no conmoverse ante las penurias que la providencia le impone a la familia política más franciscana, desamparada y vulnerable del Ecuador.
🚨Mientras el común de los mortales en nuestra patria lucha por estirar el sueldo básico en medio de crisis estructurales, Gabriela Pazmiño y Dalo Bucaram nos dan una cátedra internacional de resiliencia, demostrando cómo se puede sobrellevar la "extrema pobreza" y la supuesta asfixia económica con un estoicismo digno de admiración: viajando, hospedándose en hoteles de alta gama y haciendo shopping en las zonas más exclusivas de Caracas. Eso sí que es pasar necesidades con dignidad.
El reciente "doblete sísmico" que sacudió a Venezuela la tarde del miércoles 24 de junio de 2026 nos ha permitido asomarnos, a través de la vitrina obligada de sus redes sociales, al desgarrador drama de su cotidianidad en el extranjero. Gabriela Pazmiño, con ese inconfundible tono melodramático que antes usaba para la televisión nacional, recurrió a su cuenta de Instagram para relatar en vivo y en directo los momentos de terror vividos dentro de un concurrido mall caraqueño. En su propio video, con la respiración entrecortada, nos confiesa el caos: "Empezó a temblar y nosotros pensábamos que hay edificios que tiemblan, de repente todo el mundo empezó a correr". La tierra se movía de forma tan violenta que, según sus palabras, "no nos alcanzamos ni siquiera a poder agarrarnos las manos porque nos zumbó para todas partes".
Cualquiera pensaría que una familia golpeada por la "persecución política" y la "escasez de recursos" pasaría el susto en una humilde pensión de extramuros o haciendo fila para conseguir víveres en el convulsionado suelo venezolano. Pero el universo opera de maneras misteriosas para los elegidos. La fe de Gabriela Pazmiño y Dalo Bucaram es tan potente que no solo mueve montañas, sino que también levanta blindajes estructurales. Ante el encierro y el pánico de la multitud, cuando "no podían salir porque empezaron a cerrar las... puertas", la solución habitacional premium se hizo presente. Con la tranquilidad que da el concreto bien financiado, Pazmiño detalló cómo decidieron, junto a Dalo Bucaram y su hija Dalia, "agarrarnos de vigas y empezar a orar, no nos quedaba de otra". El sismo los sorprendió en un edificio de alta gama, dotado de tecnología sismorresistente de punta, diseñado exclusivamente para proteger las vidas de aquellos que pueden pagar la entrada al selecto club del privilegio.
La gran paradoja es que la opinión pública, con memoria de elefante, no puede evitar contrastar este despliegue suntuario con el denso historial que la justicia ecuatoriana llegó a posar sobre los hombros de Dalo Bucaram y Gabriela Pazmiño. Es imposible olvidar que la propia Fiscalía General del Estado los colocó bajo el reflector judicial por presunta delincuencia organizada, investigando una supuesta red de corrupción para la comercialización irregular e ilegal de insumos médicos con sobreprecio en el sistema de salud pública específicamente en los hospitales del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) en Guayaquil, donde Dalo Bucaram también tuvo vínculos de gestión. Y aunque en los tribunales nacionales su defensa logró que se ratificara su inocencia mediante el sobreseimiento definitivo en 2021 alegando la "falta de pruebas", el relato colectivo y ético del país quedó marcado por las sospechas de que los tentáculos de la influencia política habrían manejado de manera sombría la administración de los recursos de la seguridad social.
Fuera de esa burbuja de hormigón armado e inmunidad climática en la que hoy se resguardan, la Caracas real se caía a pedazos. Al menos cuatro edificaciones colapsaron a la redonda incluyendo una estructura contigua al hotel donde se hospedaban, los servicios de energía e internet sufrieron cortes masivos y decenas de ciudadanos de a pie quedaron atrapados bajo los escombros de la infraestructura pública. Pero para nuestros insignes compatriotas, el destino tenía preparado otro final. Salieron completamente ilesos, impecables, listos para encender la cámara del teléfono celular y documentar la tragedia ajena en tiempo real, comparando el susto internacional con el devastador terremoto de Ecuador en 2016. El sufrimiento, si es con buena iluminación, señal de internet y resguardo de primera categoría, siempre es mucho más llevadero.
La lección que nos deja el sismo de Caracas es demoledora. La "pobreza" de la partidocracia ecuatoriana tiene un estándar extremadamente alto; uno que incluye blindajes arquitectónicos e infraestructura de lujo inaccesibles para el ciudadano de a pie. Es un verdadero alivio saber que Dalo Bucaram, Gabriela Pazmiño y los suyos están totalmente a salvo y fuera de peligro. Ahora, el resto de los ecuatorianos los que sí pagamos impuestos, sufrimos el día a día y rezamos para que no se caiga el techo de zinc podemos seguir durmiendo tranquilos, profundamente inspirados por este conmoverdor y suntuario ejemplo de supervivencia.
:
En última instancia, el terremoto de Caracas ha funcionado como un espejo cruel que refleja la verdadera naturaleza de una élite política que, pese a los tribunales y las crisis, parece habitar una dimensión paralela. Mientras el ciudadano común lucha contra las carencias, la familia de Gabriela Pazmiño y Dalo Bucaram nos demuestra que, cuando se posee el blindaje de los privilegios, hasta el apocalipsis se convierte en un evento soportable, fotografiable y convenientemente ajeno. Al final del día, queda claro que, para algunos, la única verdadera tragedia es aquella que sucede sin buena cobertura de señal para contársela al resto del mundo desde la comodidad de una zona sismo resistente.
Terremotos en Venezuela 2026
https://www.bbc.com/mundo/topics/c9826yr5nept