09/18/2026
La actitud defensiva puede convertirse en un obstáculo… y a veces ni siquiera nos damos cuenta de que lo estamos haciendo.
Explicamos.
Justificamos.
Ponemos excusas.
Señalamos lo que ELLOS hicieron.
Preparamos nuestra respuesta antes de que la otra persona siquiera termine de hablar.
¿Por qué?
Porque admitir que nos equivocamos puede sentirse como admitir que no somos suficientes.
Pero la recuperación nos enseña algo diferente…
La corrección no es rechazo.
La responsabilidad no es un ataque.
Admitir que te equivocaste no te hace débil.
A veces el crecimiento comienza con tres palabras sencillas…
“Me equivoqué.”
No tienes que defenderlo todo.
No tienes que ganar cada conversación.
No tienes que proteger tu orgullo.
Dios puede hacer mucho con un corazón dispuesto a recibir corrección.
“El que atiende a la corrección que da vida tendrá su hogar entre los sabios.” Proverbios 15:31