24/05/2026
Si caminamos hoy por los alrededores de la Finca El Espino, la realidad nos da un golpe de pragmatismo: el bosque original ya no existe; fue fragmentado hace años por la Avenida Jerusalén y el bulevar Monseñor Romero, rodeado por los centros comerciales más grandes del país (Multiplaza, Las Cascadas, la Gran Vía) y salpicado de sedes institucionales construidas en otras administraciones: Cancillería, el SICA, la Universidad Dr. Jose Matias Delgado, la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley (ILEA), el Instituto Centroamericano de Estudios Superiores de Policía (ICESPO), la Academia Militar (ya destruida para dar paso al nuevo Estadio Nacional).
Ante este escenario, cabe hacerse una pregunta incómoda pero sumamente sensata: si el daño ambiental ya está hecho en el pasado, ¿realmente vale la pena oponerse a la construcción del nuevo CIFCO por un pequeño remanente de tierra, o estamos ante un escándalo fabricado, exagerado y tardío? .
Precisamente porque nos queda tan poco, estas últimas manzanas estatales adquieren un valor estratégico vital, siendo la última línea de defensa frente a un punto de quiebre hídrico y de inundaciones que el Área Metropolitana de San Salvador ya no puede ignorar.
La respuesta de los científicos y urbanistas no apela al romanticismo de salvar un bosque virgen que claramente ya no existe, sino a una regla básica de la física y la gestión de riesgos: “el efecto acumulativo y el punto de quiebre.”
¿Por qué importa ese "último pedazo"?
Para entender si es un escándalo exagerado o una preocupación legítima, los expertos plantean el problema desde tres ángulos técnicos:
1. La física de la escorrentía (El efecto "vertedero")
Cuando la Finca El Espino estaba intacta, absorbía millones de galones de agua de lluvia. Al pavimentar las zonas de centros comerciales y urbanizaciones en las décadas pasadas, esa capacidad de absorción disminuyó drásticamente.
El problema actual: Toda el agua que el concreto ya no absorbe en la parte alta corre con violencia hacia abajo
inunda la Mascota, San Benito y la Zona Rosa en su tramo medio, y destruye comunidades en la zona de Montserrat, la Darío González y los barrios del sur (cerca de San Jacinto/zona militar) en su tramo bajo.
El riesgo: Cada manzana extra que se pavimenta no suma el daño de forma lineal, sino “exponencial” Añadir ocho manzanas de concreto en una zona crítica de pendiente significa que millones de litros de agua adicionales correrán directamente a las calles en la próxima tormenta tropical, sobrecargando un sistema de alcantarillado que ya colapsa todos los inviernos.
2. La paradoja del último recurso
Imagina una cuenta bancaria que ha sido dilapidada durante años por malas decisiones. Si ya solo te quedan los últimos cien dólares, ¿dejas que se gasten bajo el argumento de que "el daño ya está hecho en el pasado", o los cuidas con el triple de celo porque es lo único que te separa de la quiebra?
Precisamente porque el Estado ya cedió o perdió la mayor parte de sus tierras en esa zona, las pocas manzanas públicas permeables que quedan adquieren un valor estratégico infinitamente mayor hoy que hace 30 años. Es la última línea de defensa para el acuífero que abastece a miles de hogares que ya sufren racionamiento de agua.
3. El mensaje institucional (El precedente)
Aceptar que "como ya se destruyó el pasado, da igual seguir destruyendo hoy" sienta un precedente jurídico y urbanístico peligroso. Bajo esa misma lógica, se podría justificar la urbanización total de las faldas del volcán de San Salvador o de la cordillera del Bálsamo, porque "ya hay casas ahí". La oposición al CIFCO en este sitio busca trazar una línea roja definitiva: detener la inercia de los errores del pasado.
En conclusión: No se trata de un escándalo por nostalgia ambiental, sino de un cálculo de supervivencia urbana. El daño del pasado ya no se puede revertir; pero permitir que continúe bajo la premisa de que "ya no importa" es, según los críticos, acelerar activamente una crisis de inundaciones y escasez de agua que pagarán las próximas generaciones.
Es un debate profundo entre la urgencia del desarrollo logístico y los límites físicos de nuestro territorio.
Creditos al escritor : Víctor m Lagos pizzati