10/05/2026
Feliz día! ...
A la primera persona que nos brindó su amor infinito e incondicional, llenando nuestras vidas de besos, abrazos y palabras de afecto sincero. La primera persona que creyó en nosotros, incluso antes de que nosotros mismos nos tengamos fe, en quiénes podíamos llegar a ser.
Ahora que somos adultos, comprendemos muchas cosas que antes no entendíamos. La vimos innumerables veces cansada, pero cuando la palabra rendirse se asomaba, ella volteaba a ver a su retoño, y se decía a sí misma ¿rendirse?, jamás! (…) y así aprendimos al verla a ella, durante muchos años el verdadero significado de las palabras como; sacrificio, dedicación, desvelo, madrugar, amor genuino, amor incondicional, sazón, entre otros adjetivos que solo la engrandecen.
Entendimos también que el amor de una madre siempre encuentra la forma de estar presente, de mantenerse cerca de aquello que se convirtió en la luz de sus ojos, desde el día en que nos vio nacer. Porque no existe distancia ni barrera, capaz de alejar un amor tan grande; incluso una llamada puede convertirse en el abrazo que acorta kilómetros.
Gracias por todo ese amor incondicional que entregas en silencio. Hoy, a estas alturas de la vida, comprendemos perfectamente que detrás de cada “¿Cómo estás?”, “No salgas sin desayunar.”, “¿Ya comiste?”, “¿Has dormido bien?”, “! Si tomas, ¡no manejes!”, “Te guardé comida en la refri”, “¿Quieres una infusión?”, “Ya duerme, no te desveles”, ¡“! ¡Descansa un rato, te ves cansado!” “Avísame cuando llegues.” “! ¡No te preocupes, todo va a salir bien!” “¡Cuídate mucho!, ¿sí?”, “¿Cuándo me visitas?”, (…) detrás de estas y más frases como estas, solo se esconde la forma más pura y sincera de amor.
Al recordar esas frases el día que hoy, y lo que representan, solo queremos un abrazo, un beso de mamá, y ello es de los tesoros más valiosos que existen en nuestras vidas.