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Se halló dentro de los trabajos en este yacimiento de la la Edad del Cobre en la localidad

PLANO DE ACHO (1793) 🇵🇪🐂El presente plano es uno de los más antiguos que se conserva sobre la Plaza de Toros de Acho de ...
23/09/2020

PLANO DE ACHO (1793) 🇵🇪🐂

El presente plano es uno de los más antiguos que se conserva sobre la Plaza de Toros de Acho de Lima. Este documento gráfico nos da una idea de la primigenia fisonomía del ruedo: no es completamente redondo, sino conforma un pentadecágono en función de la estructura de fábrica. En 1792 se propuso la fijación de una cerca alrededor del coso para mayor seguridad de los espectadores debido a las incidencias que sufrían - en especial robos - en los alrededores de la plaza al tratarse de un lugar apartado de los extramuros.

📷 "Plaza de Toros del Acho y sus inmediaciones para manifestar la nueva cerca que se propone construir" (1793), Antonio Cañabate, Archivo General de la Nación del Perú.

SUERTE DE VARAS (10) 🐎🐂En Julio de 1930 se expidió por Real Orden el nuevo "Reglamento oficial para la celebración de es...
16/09/2020

SUERTE DE VARAS (10) 🐎🐂

En Julio de 1930 se expidió por Real Orden el nuevo "Reglamento oficial para la celebración de espectáculos taurinos y de cuanto se relaciona con los mismos". Esta regulación fue extensiva para todas las plazas de toros españolas y era la primera vez donde se recogía el tercio de varas con el caballo protegido por el peto.

La introducción del peto supuso una considerable reducción de los caballos fenecidos, de tal forma que la disposición taurina recogía que debían de presentarse cuatro caballos por cada toro a lidiar. El número de equinos necesarios para asegurar el espectáculo era menor que con anterioridad.
En este sentido, debían de presentarse como mínimo ocho petos, acordes al modelo previsto y con su pertinente revisión.

En lo que respecta a los picadores, el número total de éstos se fija en igual proporción al número de reses a lidiar. Cada picador tenía que ejecutar su suerte únicamente a un toro. Ya no se alternaban los picadores por cada entrada de la res, como se fijaba pretéritamente. No obstante, sí que debían de estar presentes dos picadores en el primer tercio.

Este reglamento también es el primero que hace referencia a la línea del tercio (sólo una), que debía ser dibujada en la mañana de la celebración del festejo. En función de ello, se precisa que el picador no debe rebasar dicha línea para picar al astado.

Consiguientemente, este reglamento fue innovador y por tanto, se puede considerar como una ruptura con respecto al concepto de la suerte de picar del siglo anterior. Tras lo expresado, se puede advertir cómo se sentaron las nuevas bases esenciales del tercio de varas que ha llegado hasta nuestros días.

LA SUERTE DE  VARAS (9) 🐎🐂El 20 de Agosto de 1923 se aprobó por Real Orden a través del Ministerio de Gobernación el nue...
09/09/2020

LA SUERTE DE VARAS (9) 🐎🐂

El 20 de Agosto de 1923 se aprobó por Real Orden a través del Ministerio de Gobernación el nuevo "Reglamento oficial de las corridas de toros, novillos y becerros". Con respecto a la regulación del tercio de varas, esta nueva normativa, vino a ser básicamente una suscripción del reglamento anterior de 1917; no obstante, fijó de manera específica el lugar en el que tenía que intervenir el picador, esto es, próximo a las tablas del frente de la puerta de toriles.

La gran innovación en la suerte de varas durante el primer tercio de siglo fue el establecimiento del peto en el caballo. El principal factor que motivó la decisión fue el alto número de caballos que morían en los años precedentes a la medida. En 1926, el General Miguel Primo de Rivera conformó una comisión con el fin de que se "estudie y proponga la forma de reducir el riesgo a que son sometidos los caballos en las corridas de toros". Tras varios ensayos, en 1928 quedó legislado por Real Orden el uso obligatorio del peto en los caballos de picar en las plazas de primera categoría; meses después, se hizo extensivo al resto de plazas españolas. Este primer peto no era como el actual, estaba destinado a cubrir únicamente la parte de los pechos y del estómago del equino, es decir, los lugares donde más heridas recibía al ejecutarse la suerte. En tal sentido, la primera corrida en la que se empleó el uso del peto fue en la Plaza de Madrid el 8 de Abril de 1928.

Hay que señalar, que previamente a esta regulación, también hubo en Marzo de 1917 una especie de ensayo en la Plaza de Alicante mediante unos "guardagolpes" que no resultaron muy efectivos. A los pocos meses de dicho año, se practicó en Madrid el mismo procedimiento, y dados los ineficientes resultados quedó apartado el modelo de "guardagolpes".

En consecuencia de lo expuesto, se puede advertir el sendero particular en el que evolucionó la suerte de picar. Asimismo, además de influir en el desarrollo y conformación de la lidia, la faena de tentar en el campo también encontró una reformulación debido a las nuevas exigencias.

LA SUERTE DE VARAS (8) 🐎🐂En Febrero de 1917 se dispuso por Real Orden, a través del Ministerio de Gobernación, el "Regla...
31/08/2020

LA SUERTE DE VARAS (8) 🐎🐂

En Febrero de 1917 se dispuso por Real Orden, a través del Ministerio de Gobernación, el "Reglamento de las corridas de toros, novillos y becerros". Esta normativa tuvo la particularidad expresa de ser extensiva a las plazas de primera a nivel nacional (Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao, Valencia, San Sebastián y Zaragoza); mientras, para el resto de cosos los gobernadores civiles eran los autorizados para aplicar o no el contenido de esta reglamentación .

En lo que concierne al tercio de varas, se consolidó la dinámica de que dos eran los picadores que debían efectuar su función. En tal sentido, a la salida del toro, el picador más moderno tenía que ubicarse próximo a la puerta de toriles, mientras que el picador de más antigüedad, situado aproximadamente a siete metros del otro, era el primero en ejecutar la suerte. Cada picador alternaba un puyazo por turno, aunque podrían darse hasta dos si la res recargaba. Una novedad de este reglamento resulta de fijar la ubicación de los toreros durante la sucesión del tercio de varas. Éstos debían de estar en la parte izquierda del caballo, o lo que es lo mismo, a la derecha del toro - tal y como es en la actualidad -.

Por otra parte, el reglamento también advierte que era obligación del empresario presentar mínimo seis caballos por cada toro, con el objeto garantizar la verificación del tercio. Se exigía un caballo con un caballo de al menos 1,45 m. de alzada y eran reconocidos y testados en sus facultades físicas. De hecho, dos días antes del festejo, los hombres de a caballo probaban al equino bajo la supervisión del delegado de la Autoridad y de los Veterinarios.

No obstante, a pesar de una cierta prolongación de la lidia propia del siglo XIX, pronto se advertirán nuevos cambios en la constitución del espectáculo, y por tanto en el tercio de varas, como consecuencia de las nuevas exigencias en la lidia y de la sensibilidad del público.

LA SUERTE DE VARAS (7) 🐂🐎En las anteriores publicaciones se hizo una breve revisión de la evolución de la suerte de vara...
25/08/2020

LA SUERTE DE VARAS (7) 🐂🐎

En las anteriores publicaciones se hizo una breve revisión de la evolución de la suerte de varas en la lidia moderna a través de determinados tratados y reglamentos taurinos. Antes de abordar el primer tercio de la lidia en el siglo XX, es preciso señalar una serie de características generales que se han visto para esta primera centuria:

- La suerte de picar a caballo desnudo fue un ejercicio difícil, técnico y peligroso, que requería de un torero a caballo de considerable robustez y dominio de la doma. La capacidad del picador se medía por las veces que podía picar saliendo ileso, mientras que del toro se valoraba el número de encuentros con el caballo y el total de caballos heridos y mu***os.

- Existía una preferencia codificada de picar al toro en la cercanía de las tablas, pero había una cierta flexibilidad a la hora de elegir el lugar del ruedo donde ejecutar la suerte en función de la condición de la res.

- El primer tercio tenía una mayor duración, lucimiento y determinación en el desarrollo de la lidia.

- El número de picadores era de tres, no obstante, hacia finales de siglo, se estableció que debían ser dos, mientras el otro aguardaba fuera del ruedo.

- A pesar de que existía la reglamentación, el transcurso de la faena era muy desordenado por la imprevisibilidad y variado comportamiento de los toros, lo que también generaba dificultades para hacer un tercio de varas dinámico y sin percances. Las cogidas y los caballos fenecidos eran frecuentes.

📷 "El picador" (ca. 1900), Pablo Picasso, Museo Guggenheim.

LA SUERTE DE VARAS (6) 🐎🐎En el "Reglamento para las Corridas de Toros que se celebran en la Plaza de Madrid" (1891) se p...
18/08/2020

LA SUERTE DE VARAS (6) 🐎🐎

En el "Reglamento para las Corridas de Toros que se celebran en la Plaza de Madrid" (1891) se puede advertir que prácticamente, durante la segunda mitad del siglo XIX, la Suerte de Varas se rigió por una misma dinámica en cuanto a su desarrollo. No obstante, como es lógico, un nuevo reglamento siempre amplía o añade determinadas cuestiones.
Hay que señalar, que en la presente normativa se fija un reconocimiento de caballos mucho más exhausto y categorizado para el correcto y lucido empleo en el tercio. También se apunta el lugar concreto donde se ha de picar al toro, esto es, en el "morrillo". La suerte mal ejecutada podía causar la sanción del picador. De hecho, eran el Delegado del Gobierno de Provincia y el Visitador de Policía Urbana los que llevaban cuenta del cumplimiento de todo lo correspondiente al reglamento, y por tanto, eran los que debían supervisar que la suerte de varas transcurriese con normalidad. En función de ello, tenían la facultad de amonestar a los lidiadores de a caballo

Asimismo, debido a la multitud de percances que suscitaba la suerte de picar, el reglamento recoge que en caso de caer heridos todos los picadores, aunque el empresario tenía la obligación de presentar otros, si no habían, la lidia debía continuar "suprimiéndose [...]la suerte de varas".
La codificación taurina de 1891 también suma una novedad: se fija que hayan dos picadores en plaza para ejecutar la suerte. El tercero quedará detrás de la puerta de caballos, en una especie de burladero específico, a la espera y sin actuar desde el inicio al final. De este modo, se va implementando el requerimiento de que solamente deben haber dos picadores en el ruedo durante el transcurrir del primer tercio, y no 3 como había sido hasta entonces.

📷 Ilustración de la Revista "La Lidia", Nº 17, Lunes 10 de Julio de 1882, de la Biblioteca del Marqués de Piedras Albas y Benavites.

LA SUERTE DE VARAS (5) 🐎🐂El "Reglamento para las corridas de toros en Madrid" de 1868 no muestra grandes cambios en el p...
10/08/2020

LA SUERTE DE VARAS (5) 🐎🐂

El "Reglamento para las corridas de toros en Madrid" de 1868 no muestra grandes cambios en el primer tercio con respecto a la anterior normativa (1852). No obstante, es pertinente puntualizar algunas cuestiones que se señalan.
Aunque se tiene una visión muy cruenta de la suerte de varas antes de la imposición del peto en los caballos; era obligación de los areneros recoger y limpiar inmediatamente la sangre y los despojos producidos en la confrontación entre el equino y la res brava. Es más, los mozos podían ser reprendidos y sancionados si no actuaban con esmero. Del mismo modo, si el caballo tenía las tripas por fuera, también era cometido del picador devolver el caballo a la cuadra.
Otros mozos tenían la función de auxiliar directamente a los picadores, dotándolos de las garrochas y estribos. Éstos mismos también se encomendaban en coger los caballos heridos, dar puntilla a los que estaban muy graves y quitar las monturas a los mu***os para emplearlas en los nuevos. Los encargados del arrastre también debían de efectuar su labor con ligereza, retirando antes lo caballos fenecidos que al toro.
Por otro lado, ante la sucesión de tantos caballos, ya fuese por herida o muerte, siempre tenían que estar preparados 12 caballos ensillados en el patio de la cuadra para que el picador no encontrase ningún entorpecimiento.
A pesar de todo lo expuesto, aunque se aprecia un aparente orden, la lidia de toros en el siglo XIX, en especial la suerte de varas, aún era muy desordenada, agitada e imprevisible.

📷 "Combat de taureaux" (ca. 1865), Édouard Manet, Musée d´Orsay.

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