02/06/2026
🔵🔴 𝗛𝗨𝗔𝗡𝗖𝗔𝗬𝗢, 𝟰𝟱𝟰 𝗔𝗡̃𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗟𝗘𝗚𝗔𝗗𝗢
Por Rony Vejarano Pérez
En el marco del 454 Aniversario de la Fundación de Huancayo como Pueblo de Indios bajo la Advocación de la Santísima Trinidad y de nuestra tradicional festividad de Tayta Padre, vale la pena detenernos un instante para reflexionar sobre la ciudad que hemos heredado y aquella que tenemos la responsabilidad de construir.
Las ciudades no se transforman por casualidad. Avanzan cuando existen autoridades capaces de interpretar su tiempo y proyectar el futuro. Cuando existe visión más allá de la coyuntura y liderazgo más allá de la administración cotidiana. Por eso, en estas fechas de memoria y celebración, recuerdo a Pedro Morales Mansilla. Como vecino de la calle San Fernando, aún tengo presente aquellos años difíciles en los que el terrorismo pretendía imponerse sobre la democracia. Recuerdo también el atentado que sufrió su vivienda, en una época en la que ejercer una responsabilidad pública exigía convicción y valentía.
Más allá de cualquier filiación política, es justo reconocer a quienes aportaron al desarrollo de Huancayo. Pedro Morales, identificado con el legado del arquitecto Fernando Belaunde Terry, entendió que una ciudad no solo necesita obras, sino también identidad, espacios públicos y una visión que trascienda una gestión. Durante aquellos años se impulsaron proyectos orientados a fortalecer el turismo, la recreación y el sentido de pertenencia de los huancaínos. Se pensaba en construir ciudad y no únicamente infraestructura. Esa diferencia resulta fundamental.
Hoy la pregunta es inevitable: ¿cuál es la visión que guía el desarrollo de Huancayo?. La ciudad ha crecido en población, comercio y actividad económica, pero no al mismo ritmo en planificación. Seguimos enfrentando congestión vehicular, expansión desordenada, inseguridad y deterioro de espacios públicos. Los grandes problemas permanecen mientras el debate político suele concentrarse en pequeñas obras y promesas repetidas.
Quizá por eso muchos ciudadanos perciben que ya no aparecen gobernantes de aquella dimensión, capaces de dejar una idea de ciudad que trascienda su propio mandato. La política local parece haber reemplazado la visión por la inmediatez y la planificación por el cálculo electoral. Quienes creemos en una política seria sabemos que ningún liderazgo se construye negando la historia. Las ciudades progresan cuando reconocen a quienes las precedieron, aprenden de sus aciertos y corrigen sus errores.
En este aniversario, el mejor homenaje que podemos rendirle a Huancayo es recuperar la capacidad de pensar en grande. Menos ego y más visión. Menos protagonismo personal y más compromiso con la ciudad. Porque gobernar no consiste en atribuirse méritos. Consiste en dejar una ciudad mejor de la que encontramos.