13/06/2026
Un día después de celebrar el amor infinito de Jesús en la Solemnidad del Sagrado Corazón, la Iglesia nos invita hoy a contemplar el corazón puro, fiel y maternal de la Virgen María: su Inmaculado Corazón, lleno de amor, entrega y total confianza en Dios.
María vivió siempre unida al corazón de su Hijo. Por eso, acercarnos a Ella significa caminar con seguridad hacia Cristo, dejándonos guiar por el amor de una Madre que nunca abandona a sus hijos.
Esta devoción tomó fuerza especial tras las apariciones de la Virgen en el santuario de Fátima en 1917, cuando Nuestra Señora mostró a los pastorcitos su corazón rodeado de espinas, símbolo del dolor causado por el pecado, la indiferencia y las ofensas contra Dios.
En 1944, Pope Pio XII extendió esta celebración a toda la Iglesia, destacando el inmenso amor de María por Cristo y por toda la humanidad.
La Virgen prometió gracias especiales a quienes practiquen la devoción de los Cinco Primeros Sábados, viviendo la confesión, la Comunión, el rezo del Santo Rosario y la meditación, como acto de reparación a su Corazón Inmaculado.
Hoy, el Inmaculado Corazón de María nos llama a la conversión, a la oración sincera y a confiar plenamente en el amor de nuestra Madre del cielo.