02/06/2026
✅ Hace más de 20 años inicié uno de mis primeros emprendimientos: un pequeño negocio de pollos rostizados.
No fue fácil. Hubo días de mucho trabajo, de aprender sobre la marcha y de entender que los sueños se construyen con esfuerzo, disciplina y constancia. Ahí aprendí que ningún trabajo es pequeño cuando se realiza con honestidad y ganas de salir adelante.
Hoy recuerdo esa etapa con orgullo, porque me enseñó el valor del sacrificio, el respeto por quienes emprenden y la importancia de nunca olvidar de dónde venimos.
Los resultados no llegan de la noche a la mañana; llegan después de años de trabajo, caídas, aprendizajes y perseverancia.