08/04/2026
CUANDO LA MEMORIA POLÍTICA SE PONE A PRUEBA EN TIEMPOS DE RADICALES DE MORENA
POR: DON MAQUI
En política hay algo que suele durar menos que una campaña electoral: la memoria y, en estos días, tras el voto del Partido del Trabajo contra la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, algunos sectores más rudos de la feligresía de Morena se lanzaron con toda la maquinaria digital para acusar traición donde, en realidad, hay una vieja práctica de la democracia: disentir.
La respuesta del Partido del Trabajo no fue una conferencia incendiaria ni una guerra de declaraciones, fue algo más simple y más poderoso: una imagen recordando una línea del tiempo que incomoda a más de uno. 2000, 2006, 2012, 2018… el PT con Andrés Manuel López Obrador, y ahora 2024, acompañando el nuevo ciclo con la presidenta Sheinbaum, veintiséis años de consistencia política condensados en una sola idea: nuestro voto es un acto de congruencia.
Porque conviene recordar algo que algunos militantes de nuevo cuño parecen haber olvidado, cuando el hoy presidente histórico de la llamada Cuarta Transformación recorría el país entre derrotas electorales, burlas mediáticas y estructuras partidistas adversas, no todos estaban ahí, pero el PT sí, y ahí estaban también figuras como Alberto Anaya y María Guadalupe Rodríguez, caminando una causa que entonces no tenía el respaldo del poder, ni del presupuesto, ni de la popularidad que hoy presume el movimiento.
Por eso la narrativa de algunos radicales resulta, cuando menos, curiosa, hay quienes hoy reparten certificados de pureza ideológica como si la historia comenzara en 2018… o peor aún, en 2024, como si la 4T hubiese nacido en una oficina gubernamental y no en décadas de resistencia política.
En el fondo, el mensaje del PT no es de confrontación; es de memoria política, recordar que los movimientos amplios siempre han tenido aliados distintos, matices, incluso desacuerdos. Y que disentir en una votación legislativa no convierte a nadie en enemigo del proyecto.
El propio Andrés Manuel López Obrador lo dijo muchas veces en los años de lucha: “amor con amor se paga”, una frase que resumía algo más profundo que la cortesía política: el reconocimiento a quienes acompañaron la causa cuando hacerlo no era rentable.
Hoy, en tiempos de poder consolidado y redes sociales encendidas, parece que algunos han olvidado ese principio, pero la historia política, esa que no cabe en un trending topic, suele tener más paciencia, y en esa historia, guste o no, el Partido del Trabajo tiene ya más de un cuarto de siglo caminando al lado del movimiento que hoy gobierna México.
Así que el debate de estos días no solo trata de una reforma electoral, también revela algo más interesante: quién recuerda de dónde viene la Cuarta Transformación… y quién cree que empezó ayer.