11/05/2026
Trabajar en este gran tejido ha sido una experiencia llena de emociones que difícilmente se pueden explicar con palabras. Han sido días de cansancio, desvelos, esfuerzo y trabajo sin parar, pero también días de una enorme satisfacción al ver cómo, poco a poco, cada hilo se convirtió en parte de un sueño hecho realidad.
Verlo desde abajo eriza la piel… porque no solamente estamos viendo colores y tejidos, estamos viendo el corazón y el esfuerzo de muchas personas unido en una sola obra. Cada detalle refleja amor, dedicación y el orgullo de nuestra gente.
Mi admiración y agradecimiento para todas esas hadas tejedoras que, con sus manos mágicas, transformaron ideas en arte. Mujeres y personas talentosas que dejaron su tiempo, su paciencia y su cariño en cada puntada. Y también, con mucho sentimiento, recordamos a aquellas personas que un día cosieron y tejieron con nosotros y que hoy ya no están en este mundo. Aunque físicamente se fueron, su esencia sigue viva aquí, entre cada hilo y cada pedazo de este hermoso proyecto. Porque las personas nunca mueren mientras sigan viviendo en lo que amaron y dejaron con el corazón.
Gracias también a las personas que hoy continúan tejiendo desde arriba, enfrentando este enorme reto con valentía, compromiso y amor por nuestro pueblo. Sabemos que no ha sido fácil, pero el resultado habla por sí solo: esto ya es historia, esto ya es orgullo.
Mi reconocimiento al equipo de Cultura por creer en este sueño y hacerlo posible, y al equipo de Alumbrado por su apoyo, esfuerzo y dedicación para que cada detalle luzca aún más hermoso. Todos han sido pieza fundamental para que hoy podamos admirar algo tan grande y significativo.
Hoy no solo vemos un tejido monumental… vemos unión, memoria, sueños cumplidos y el alma de un pueblo entero reflejada en cada hilo. Y eso, simplemente, no tiene precio. ✨