Movimiento Antorchista en Tetela de Ocampo

Movimiento Antorchista en Tetela de Ocampo La organización de los pobres de México.

09/11/2022

MÉXICO SUFRE MÁS MIEDO Y VIOLENCIA Y SE DESANGRA BRUTALMENTE

Por: Aquiles Córdova Morán

Hay una contradicción evidente y de gran importancia para todos nosotros entre las dos visiones que circulan sobre la situación nacional: por un lado, está la versión que traza todos los días el presidente López Obrador desde sus conferencias mañaneras, una versión que nos pinta un país exitoso que hoy está mejor que nunca gracias a su Cuarta Transformación. La gente está feliz, feliz, feliz. Por el otro lado, está el panorama que trazan economistas, sociólogos, politólogos, expertos en geopolítica y organizaciones nacionales e internacionales basada en datos y cifras surgidos de investigaciones propias o de otros especialistas. Este panorama es no solo distinto, sino diametralmente opuesto al cuadro optimista que dibuja la versión oficial. ¿A quién debemos creerle?

Hay acuerdo entre quienes opinan sobre el tema: para aprobar o desaprobar al gobierno actual necesariamente debe tomarse en cuenta el estado real de factores decisivos para la sociedad, entre otros la economía, la seguridad, la salud, la educación, el empleo, los salarios y el nivel de vida de la población en general. Hoy quiero referirme al problema de la seguridad, un poco movido por información reciente que revela el deterioro casi absoluto de la imagen internacional del país en este terreno.

A este respecto, quiero citar de entrada el trabajo de la reportera Maritza Pérez, publicado en EL ECONOMISTA del 29 de septiembre del 2021, en el cual comenta un interesante informe elaborado con la participación de 350 especialistas sobre la situación de la criminalidad en 193 países miembros de la ONU. Ya el título mismo resulta demoledor: México es el país con el mayor mercado criminal en el mundo. Ahora bien, ¿qué significa eso? La reportera nos explica: “De acuerdo con Índice Global de Crimen Organizado 2021, de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, México suma una puntuación de 8 y 7.5 en indicador de mercado criminal y criminalidad en general (…) en una escala de 1 a 10, donde entre más alto es el puntaje (…) de un país, son más severas sus condiciones de criminalidad. Dichas puntuaciones colocan a nuestro país en el primer sitio de 193 naciones en donde se cometen graves delitos como trata y tráfico de personas, tráfico de armas, de flora y fauna, así como (…) gran comercio de dr**as que van desde la he***na hasta cannabis (marihuana).”

Además, según el mismo informe, estamos en el cuarto lugar a nivel mundial y en el segundo en el continente americano, con mayor presencia de grupos delictivos organizados, incluyendo cárteles y redes de corrupción. A este respecto, resulta ilustrativo recordar que el presidente López Obrador afirmó recientemente, hablando de los resultados de su política de combate al crimen organizado, que, bajo su gobierno, no se ha formado ni un solo cártel nuevo. Si esto es verdad, será porque ya no caben más en el país o porque ya no hacen falta, como dice con precisión el informe al que se refiere Maritza Pérez. Sigo con la nota: “…durante 2020, México se posiciona como un país de tránsito para la trata de personas, principalmente para las víctimas centroamericanas que se dirigen al norte de la nación. Mientras que el tráfico sexual dentro de México y hacia Estados Unidos también es sustancial…”. Debido al Covid-19 y al cierre de fronteras, el número de víctimas se redujo, pero se elevó su precio, asegura el informe.

El mismo documento asegura que con la pandemia se exacerbó la colusión entre funcionarios corruptos y los traficantes. Esos funcionarios dependen ahora menos del soborno y más de sus vínculos con el crimen organizado para obtener ganancias. También aquí tenemos que recordar que el presidente insiste una y otra vez en que su Cuarta Transformación ya logró desterrar la corrupción, en el Gobierno y en la sociedad mexicana; pero aquí vemos que, en realidad, goza de cabal salud; crece y se reproduce sin obstáculos y solo ha variado un poco su manera de sacar jugo a los cargos públicos.

Sigamos. “…México tiene un mercado de tráfico de armas bien consolidado”, ya que los mecanismos del crimen y la corrupción facilitan el acceso de armas al país. “El inmenso flujo de armas ilícitas de Estados Unidos, junto con las granadas y los RPG-7 de América Central y la fuga de armas de las fuerzas de seguridad corruptas, exacerba la violencia armada…” “…el informe también analizó el robo de combustible en nuestro país (…) al señalar que va en aumento, con algunos grupos enfocados exclusivamente en estas operaciones gracias a funcionarios corruptos que facilitan el robo y la redistribución de ganancias ilícitas”. Otra vez el informe desmiente tajantemente al presidente, que ufano asegura que gracias a su exitoso combate a la corrupción y al crimen, el huachicol y sus cómplices en el gobierno es cosa del pasado. Vemos aquí que tampoco eso es cierto.

Sigo. “Además, los cárteles mexicanos también participan en la producción y el trasporte de metanfetamina y, cada vez más, de fentanilo”. “Los expertos subrayan que las organizaciones narcotraficantes de México se encuentran entre los grupos mafiosos más sofisticados del mundo, ello sin importar que la fragmentación de los cárteles redujo el número de grupos con grandes operaciones internacionales, pues los que quedan tienen redes que abarcan la mayor parte del mundo”. Lo dicho: si ya no se forman nuevos cárteles será porque no hacen falta y ya no queda lugar para ellos.

El negocio de las dr**as se centra en el tráfico internacional, que es el que genera miles de millones de dólares anualmente; pero otras formas de hacerse de millones con toda facilidad, como el robo de petróleo, la tala ilegal, la trata de personas, el secuestro y la extorsión siguen profundamente arraigadas en el país, asegura el informe en referencia. “Si bien los actores integrados por el estado no controlan los mercados delictivos, la corrupción dentro del gobierno y las agencias de aplicación de la ley facilita las redes delictivas e influye en las actividades ilícitas, proporcionando ingresos a los funcionarios públicos de alto rango”, denuncia con toda claridad el documento.

Dados el número y la calidad de los especialistas que trabajaron en este informe, podemos aceptar que esta es la verdadera situación que guarda el combate al crimen organizado, la seguridad y la lucha contra la corrupción, y no la que nos pinta diariamente el gobierno de la 4ª T con claros fines de propaganda política y electoral.

Además del trabajo de Maritza Pérez, se han publicado otras notas alarmantes sobre el mismo problema. Rolando Ramos e Iván Rodríguez, en el mismo EL ECONOMISTA del 21 de abril del 2021, publicaron lo siguiente: “En México, 18 de las 50 ciudades más violentas del mundo. Policías sin capacitación e impunidad, fueron factores para resultados: expertos”. Entre esas 18 ciudades, detallan los columnistas, destacan Celaya, Tijuana, Ciudad Juárez, Ciudad Obregón, Irapuato y Ensenada. Repito, entre las cincuenta ciudades más violentas del mundo figuran 18 ciudades mexicanas, es decir, el 36% del total mundial. Una verdadera tragedia. UNIVISION del 3 de octubre del 2021, publica el artículo de Isaías Alvarado que su autor titula: “México es el epicentro del tráfico humano en América Latina y en sus fronteras pasa lo peor, según un informe”. Según esta nota, la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional coincide con varios otros reportes: “que los cárteles están vinculados de alguna manera en el tráfico de personas en México, «Los contrabandistas suelen tener vínculos con grupos criminales transnacionales, cárteles de la droga y funcionarios corruptos»”. Otra vez vemos aquí, como una enfermedad contagiosa, la combinación explosiva de criminales y funcionarios corruptos. Y más abajo se dice: “El gobierno mexicano cree que la trata de mujeres ya es el tercer ingreso más importante del crimen organizado, después del tráfico de dr**as y armas”. Es decir, que el gobierno de López Obrador no ignora la situación, a pesar de lo cual insiste en su cuadro optimista.

Finalmente, Noel F. Alvarado, en LA PRENSA del 4 de octubre del 2021, señala “Supera gobierno de AMLO al de Peña Nieto y Calderón en número de muertes violentas”. Y sigue: “Los homicidios dolosos en México siguen en aumento y la estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador no ha dado los resultados esperados, debido a que durante la administración de Morena al frente del gobierno federal, en sus primeros tres años se incrementaron los homicidios dolosos en un 30% frente al de Enrique Peña Nieto y 68% frente al de Felipe Calderón”. A este respecto, el informe que desglosa Maritza Pérez es más contundente: “…en materia de resiliencia, es decir, la forma en que se brinda respuestas integrales y efectivas al crimen organizado, México se colocó en la posición 112 a nivel mundial, con un puntaje de 4.46”; pero aclara que aquí, al revés que el índice de criminalidad, a menor puntaje, mayor deficiencia en el combate al crimen. Y recíprocamente.

Sigue el informe: “…mientras la corrupción está muy extendida y provoca la connivencia entre las fuerzas del orden, los jueces y los delincuentes, la violencia relacionada con el crimen organizado y la impunidad criminal se encuentran en niveles récord, con escaso acceso a procesos judiciales”. “El gobierno carece de una estrategia de seguridad coherente, los intentos de abordar la corrupción y el crimen organizado se consideran altamente politizados y como esfuerzos para avergonzar a gobiernos anteriores”. Ineficiencia, carencia de plan coherente y corrupción de funcionarios está en la base del problema.

En opinión de 350 expertos que estudian la criminalidad en el mundo, no hay lugar a la duda: la pésima situación de la seguridad, el fracaso en el combate al crimen en todas sus formas y a la corrupción pública y privada en México, son una realidad tangible e innegable después de cuatro años de 4ª Transformación. No podía ser de otro modo. Como he señalado y reconocido en varias ocasiones anteriores, la visión de López Obrador candidato superaba con mucho la política unilateralmente represiva y persecutoria de los gobiernos neoliberales. López Obrador sostenía que esta política equivalía a atacar el efecto dejando intactas las causas profundas, la raíces económicas y sociales de la delincuencia. Son la desigualdad, la pobreza y la falta de oportunidades, decía, lo que empuja a los jóvenes a enrolarse en las bandas del crimen organizado. Hay que atacarlas en serio si en verdad se quiere acabar con el crimen, la violencia y la inseguridad.

Los antorchistas coincidimos con eso porque era y es el mismo que hemos sosteniendo desde nuestro origen como organización popular; pero nunca creímos que el maniqueísmo de López Obrador lo llevaría a colocarse, de lleno y sin matices, en el extremo opuesto. Los gobiernos neoliberales decían: cero política social, 100% de persecución y represión; López Obrador dice ahora: cero persecución y castigo para los criminales y 100 % de atención a los factores sociales del crimen y la violencia. Pero ya está dicho y repetido mil veces que un error de derecha no se corrige, sino que se agrava, con un error de izquierda. Y esto, que al principio era un problema teórico, abstracto, hoy es una dolorosa realidad. La vida, la realidad misma ya hablaron, ya resolvieron la disputa teórica: el error de AMLO es peor que el de sus antecesores en el poder; hoy el país sufre más miedo y violencia, y se desangra brutalmente como nunca antes en la época neoliberal.

No hay duda: la culpa de este desastre es de esa ingenuidad sin nombre que es la política de abrazos no balazos sostenida por López Obrador, que lejos de acabar con el crimen, ha resultado una especie eficaz de nutriente del mismo que lo hace florecer y prosperar también como nunca antes. Hay que frenar esto; hay que ponerle un alto definitivo al inaceptable desvío de la “justicia 4ª T”, que persigue con saña inaudita a enemigos y disidentes mientras al crimen solo le prodiga elogios y paternales consejos, llamándolos a “portarse bien” en recuerdo de su “mamacita”, pero sin tocarle un pelo.

¡Tenemos que despertar ya! Convencernos de una vez por todas que la política de AMLO no es lo que el país necesita. Tenemos que resolvernos a librar una lucha firme, inquebrantable e incorruptible; una lucha de metas y principios que no se venda a cambio de dádivas; legal, democrática, constitucional, pero lucha verdadera, al fin y al cabo, si queremos hallar y aplicar el remedio verdadero que nuestros males requieren. ¡Organízate y lucha!, decía Lenin a las masas rusas; ¡organízate y lucha!, sugiero yo respetuosamente a todas y todos los mexicanos. No hay otro camino.

* Texto de uno de los pronunciamientos
que realiza el Ing. Aquiles Córdova Morán, los días jueves, vía redes sociales.

21/09/2022

SÓLO UN PUEBLO EDUCADO Y ORGANIZADO PODRÁ DEFENDER SUS INTERESES

Por: Aquiles Córdova Morán

El 27 de julio pasado, el presidente López Obrador anunció en su conferencia matutina su propósito de pasar de la austeridad republicana, que ha sido la norma de gasto de su gobierno, a lo que llamó pobreza franciscana. Al día siguiente se reunió con su gabinete en pleno en Palacio Nacional, donde habló por extenso de su plan. Estos dos hechos han suscitado en la gente preguntas como: ¿cuál es la razón de esta nueva política de gasto? ¿Qué medidas concretas de ahorro se ejecutarán y qué partidas del gasto público se afectarán? ¿Cuánto dinero se piensa ahorrar y cuál será su destino?

Todos los medios esperaban que, al terminar la reunión, se les diera amplia información sobre estas cuestiones, pero se quedaron esperando: ninguno de los asistentes quiso dar ningún detalle ni la mínima opinión sobre lo tratado; todos parecían tener demasiada prisa y contestaron a las preguntas de los reporteros con un simple gesto de la mano o la cabeza; algunos simplemente las ignoraron. Al parecer, todo lo que se sabe sobre la pobreza franciscana es lo que ha dicho el Presidente y lo que declaró en rueda de prensa el subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, el 29 de julio.

Según EL UNIVERSAL del 28 de julio, el Presidente dijo en su mañanera, previa a la citada reunión, que la pobreza franciscana “no contempla bajar los salarios ni llevar a cabo despidos en dependencias del gobierno federal. (…) Tampoco se detendrá ninguna obra”. Aseguró “que todos los trabajadores del gobierno federal tienen garantizados sus sueldos, aguinaldos y «no hay recortes»”. Y agregó: «Yo pienso que todavía podemos avanzar más sin despedir trabajadores. Ahhh, porque los neoliberales inventaron lo de la austeridad, la variable austeridad, pero siempre pensando en despedir trabajadores y en recortar salarios a los de abajo» Y añadió: “«Adelanto de que no vamos a tener dificultad, no vamos a detener ninguna obra (…) Y lo que es sagrado, pues es la nómina, todos los que trabajan al servicio del pueblo: maestros, médicos, enfermeras, servidores públicos, todos, marinos, soldados, policías, todos tienen garantizados sueldos, aguinaldos, no hay recortes y eso es lo que vamos a ver hoy», explicó”.

Como se ve, la explicación del Presidente explica muy poco de las cuestiones que preocupan a la gente sobre lo que él mismo bautizó como “pobreza franciscana”. Más bien, su discurso busca tranquilizar a los trabajadores que quizá temen más despidos, rebajas a sus salarios y prestaciones o las dos cosas juntas, y para dar lustre a su plan ataca a los neoliberales de atentar sin miramientos contra los derechos de sus trabajadores, lo que contrasta con el respeto que les ofrece su propio proyecto. Pero, sobre lo medular de la pobreza franciscana, guarda un curioso silencio que incrementa los temores y las dudas.

Por su parte, Gabriel Yorio, subsecretario de la Secretaría de Hacienda habló, con fecha 29 de julio, en los siguientes términos: “El plan franciscano que ha anunciado el Presidente es prácticamente un cuarto esfuerzo de austeridad relacionado con gastos que no son necesarios o que no afectan la operación del Gobierno federal. Al mismo tiempo va a haber otras medidas que tienen que ver con medidas de eficiencia, que tienen que ver con mejorar, utilizar de manera muy estratégica la liquidez y esto implica otra vez hacer algún tipo de barrido sobre otros fideicomisos que existen todavía por ahí, tratar de mantener el esfuerzo de combate a la evasión fiscal”. El que quiera puede comprobar aquí que también Hacienda elude aterrizar sobre las cuestiones fundamentales del asunto, refugiándose en afirmaciones generales, vagas, vestidas con un lenguaje técnico que la gente de a pie no entiende; por ejemplo, “medidas que tienen que ver con medidas de eficiencia” o “que tienen que ver con… utilizar de manera muy estratégica la liquidez”. ¿Qué quiere decir esto, en cristiano? ¿A qué “medidas sobre medidas de eficiencia o medidas para utilizar de manera muy estratégica el dinero en efectivo (liquidez)” se refiere Hacienda? ¿Por qué no las señala por su nombre común, si la intención es explicarle al gran público? ¿Y qué es eso de hacer “algún tipo de barrido sobre otros fideicomisos que existen todavía por ahí”? ¿Es acaso muy difícil señalar de qué fideicomisos se trata y decir, sencillamente, que los van a desaparecer para usar sus fondos en otra cosa?

Sigue Hacienda: “No es subir impuestos, es otra vez centrarnos en que paguen los evasores fiscales y estas medidas están pensadas para que en el margen se continúe manteniendo este blindaje sobre un presupuesto que tiene ingresos y gastos que están evolucionando de manera muy positiva y que nos van a permitir cerrar el año fiscal con un menor nivel de endeudamiento”. Como se ve a los señores inversores sí se les habla claro: no pagarán más impuestos y no deben preocuparse por la nueva política franciscana; pero como de todas formas hace falta “blindar” el presupuesto federal para no seguir endeudando al país, hace falta la pobreza franciscana para conseguir dinero suficiente para que el gobierno pueda seguir invirtiendo en sus obras predilectas y en sus programas sociales destinados a comprar el voto de los pobres. Sin embargo, nada de esto se formula con claridad ¿Por qué? ¿Tienen miedo de que el pueblo conozca la verdad y la rechace?

Termina Hacienda. “Los recortes que ha establecido el Presidente bajo el plan de pobreza franciscana no tienen que ver con gasto de inversión, gasto público, gasto de áreas sensibles o prioritarias, sino con disminuir gastos innecesarios, como los asociados a viajes al extranjero, abundó el funcionario. «El presidente ya ha establecido que no se van a realizar más (viajes al extranjero), también se van a tomar decisiones con respecto a algunas posiciones que quedaron vacantes, estos son ahorros por el lado administrativo»” (REFORMA, 29 de julio). Todo eso estaría muy bien si también se nos presentaran las cifras necesarias para demostrar que basta con suprimir los viajes al extranjero y ahorrarse el pago de plazas vacantes para juntar los dos billones de pesos de que habló el Presidente ante su gabinete en pleno. Aun así, resulta evidente que eso no es suficiente y no explica todo el plan. La duda permanece: ¿de dónde sacarán el dinero que les hace falta para cubrir los gastos del gobierno? Como el monje loco: nadie sabe, nadie supo.

Ante la falta de una explicación oficial confiable, se entienden y justifican las fundadas explicaciones y especulaciones de los medios, columnistas y personajes de la política. Veamos algunas de ellas. “…de cara al último tercio de su administración, el presidente reunió a todo su gabinete –el legal y el ampliado- para evaluar los avances y analizar desafíos. El reto: alcanzar la «pobreza franciscana». Y es que al mandatario le quedan poco más de dos años de administración y en su intento por culminar todos los proyectos en puerta, anunció más medidas de austeridad, con las cuales se logrará –dijo- un ahorro de dos billones de pesos”, (ejecentral, 28 de julio). Según otra nota de ejecentral, del 31 de julio, “El anuncio sobre la «evolución» al plan de pobreza franciscana provocó una percepción negativa respecto al gobierno del presidente López Obrador que alcanzó el 61 por ciento en redes sociales”. Como vemos, la pobreza franciscana suena, en los oídos de mucha gente, más a amenaza que a promesa, porque les hace temer que, en realidad, venga una nueva ola de recortes presupuestales a las partidas destinadas al gasto social como salud, educación, seguridad, agua potable, desarrollo municipal y otros de naturaleza parecida que ya hoy se encuentran en situación crítica. En pocas palabras, temen que la pobreza franciscana acabará empobreciendo más a los pobres, que son los que terminarán pagando las obras faraónicas y los programas electoreros de Morena.

“«Vamos a llevar a cabo medidas de austeridad adicionales. Vamos a reducir bastante, casi no va a haber viajes al extranjero, o sea, vamos a procurar que toda la comunicación se haga por teléfono o por teleconferencias. Y vamos a reducir viáticos aún más, y otras medidas», apuntó el mandatario federal, sin embargo, la construcción de sus tres grandes obras de infraestructura, la refinería Dos Bocas, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el Tren Maya, suman sobrecostos de al menos 231 mil millones de pesos o 57 por ciento del presupuesto original, de acuerdo con documentos oficiales y declaraciones del Gobierno”, (Carlos Martínez, VANGUARDIA MX, 28 de julio).

“Pobreza franciscana será recorte de recursos, dice la oposición”. Para el senador Germán Martínez, dichas medidas de austeridad no son más que un recorte al presupuesto, debido a que el Gobierno Federal ya no cuenta con los recursos suficientes para seguir operando. Martínez comentó que con la inflación, los programas sociales están quedando en polvo, en añicos, no sirven. Lo que le dan a los viejitos, a «las personas con discapacidad o a las becas Benito Juárez, eso está quedando en nada con la carestía y la inflación»” (EXPANSIÓN Política, 28 de julio). Héctor Saúl Téllez, diputado panista, “consideró que dichas medidas son solo un discurso falaz, frívolo y acomodaticio del presidente López Obrador para continuar recortes en distintas áreas para seguir con un gasto público irresponsable en «obras faraónicas» sin planeación y con altos sobrecostos”.

Jesús Zambrano, presidente nacional del PRD, “dijo que lo expresado por el Ejecutivo Federal es solo un discurso frívolo, pues «sabe que las finanzas están mal y lo que necesita es seguir haciendo recortes de donde pueda para seguir financiando sus caprichos»”. Zambrano fincó su afirmación mostrando que “el gasto público ha seguido creciendo: en 2018 fue de 5.3 billones de pesos, en el 2021 de 6.7 billones de pesos y para 2022 será de 7 billones de pesos. Qué pobreza franciscana ni que la canción, concluye. ¡Es corrupción y mentira! Ineptitud e ineficacia en el manejo del gasto público. (misma nota). “Advierten que pobreza franciscana busca callar instituciones. Ayer, la vicecoordinadora de Morena en la Cámara de Diputados, Aleida Alavez, indicó que en el próximo presupuesto federal buscarán recortar más recursos a organismos autónomos, especialmente al INE y el Poder Judicial, como parte de la pobreza franciscana anunciada por el Mandatario Federal. El panista Carlos Valenzuela advirtió que con dicho recorte buscan que ya no existan los «otros datos» y que solo prevalezcan los que presenta López Obrador” (REFORMA, 28 de julio).

Y todo esto, ¿para qué? Para tapar los enormes boquetes que la mala planeación y peor ejecución de los gastos de este gobierno ha abierto en el presupuesto nacional y para seguir comprando conciencias con el fin de ganar la presidencia en 2024. Pero para eso hace falta lograr mucho más dinero, un dinero que, para no seguir endeudando al país, como dijo Yorio, solo puede salir del bolsillo del pueblo de México. Esto provocará más pobreza, hará que más gente dependa de las dádivas del gobierno y que más gente vote por la permanencia de Morena en el poder. El Presidente sabe bien todo esto, pero sigue adelante porque su meta es, precisamente, crear más pobreza: “Se trata de multiplicar a los pobres a costa de las clases medias y los ricos. Así de increíble o ilógico que pueda parecer, los hechos muestran que ha sido justamente su política desde antes de iniciar el sexenio. Visto así hacen sentido una serie de medidas que ha tomado el presidente”.

Tras de mencionar algunas, el autor en cita concluye: “Así, lo que podría parecer un sinsentido de López Obrador, afirmar que debemos transitar a la pobreza franciscana, es en realidad un propósito firme del presidente que ha conseguido en sus tres años de gobierno. Este objetivo declarado se ha traducido en decisiones personales y de política pública que han logrado, efectivamente, hacer que haya más mexicanos pobres. Suena absurdo, pero no lo es para López Obrador. Seguramente tiene motivos políticos «de gran peso», como quizás hacer depender a más población de las dádivas del gobierno y mantenerlos como clientes seguros de su régimen. Horror, pero así es” (Enrique Cárdenas, EL FINANCIERO, 9 de junio).

Al pueblo, predispuesto siempre a castigar los abusos de los de arriba, le complace el discurso de AMLO contra la minoría rapaz y a favor de los pobres, lo cree a pie juntillas y aplaude al Presidente. Su pobreza reduce casi a cero su juicio crítico, mata su capacidad para sacar conclusiones de los hechos que suceden a su alrededor, todo lo cual vuelve más difícil la tarea de criticar y desenmascarar las falacias de la 4T. Con todo, no hay más salida que persistir tenazmente en la tarea de educar, politizar y organizar al pueblo para que defienda sus intereses. Mientras más engañado y manipulado esté más empeño, inteligencia y tenacidad hay que desplegar en la tarea de abrirle los ojos, sacarlo del engaño y la manipulación y enseñarle a luchar con éxito por su verdadera liberación, por sus propios intereses, no por quienes lo manipulan para garantizar los suyos.

* Texto de uno de los pronunciamientos que realiza el Ing. Aquiles Córdova Morán, los días jueves, vía redes sociales.

14/09/2022

PRESUPUESTO 2023: LA VERDADERA POBREZA FRANCISCANA


Por: Aquiles Córdova Morán

El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el 2023 entregado por la Secretaría de Hacienda a la Cámara de Diputados el 8 de septiembre, propone un gasto total de 8.3 billones de pesos, mayor en 11.6% al de 2022. Según Bloomberg Línea del 9 de septiembre, el 51% de este gran total irá a solo cuatro rubros: el costo financiero de la deuda pública, las pensiones y jubilaciones, las participaciones a los estados (gasto programable) y los programas prioritarios del presidente (gasto no programable), incluidas desde luego las obras emblemáticas de su Gobierno (Refinería de Dos Bocas, Tren Maya y Aeropuerto Felipe Ángeles, AIFA).

Al servicio de la deuda se destina un billón 079 millones de pesos (todas las cantidades están dadas en términos reales), 29.9% más que lo destinado en este 2022. El medio citado aclara que el incremento sustancial en el servicio de la deuda no se debe a un mayor endeudamiento sino al alza acelerada de las tasas de interés de los principales Bancos Centrales del mundo con objeto de contener la inflación. A las pensiones y jubilaciones se destina 1 billón 333 mil millones de pesos, 8.4% más que en este año; las participaciones de los estados ascienden a 2 billones 432 mil millones de pesos, 9.9% más que en 2022 y, finalmente, los programas prioritarios consumirán 600 mil 321 millones de pesos, prácticamente 100% más que los 331 mil 977 millones de pesos de este año.

Como se ve, los programas prioritarios del presidente (16 en total) constituyen el rubro menor entre los cuatro grandes que se mencionaron, pero, a cambio de eso, registran el incremento mayor. También se ve fácilmente que, descontados estos cuatro rubros, queda solo el 49% del total para atender otras necesidades básicas como el desarrollo del país y el bienestar de la gente, tales como la inversión en infraestructura productiva (caminos, carreteras, autopistas, puentes, puertos y aeropuertos, así como el mantenimiento de la infraestructura ya existente), electricidad, vivienda, agua potable, educación, salud y seguridad pública, entre las más destacables. ¿Cómo se explica este explosivo crecimiento del presupuesto para los programas prioritarios del presidente?

Aunque el incremento del presupuesto es notablemente grande, si se mira con cuidado la distribución que propone Hacienda, resulta que el traje confeccionado por Hacienda le queda muy ajustado al país, tanto que bastará con que alguno de los supuestos económicos en que se sustenta no se cumpla, para que sus costuras revienten y haya necesidad de instrumentar recortes al gasto que, seguramente, irán en contra del bienestar de los estratos de menores ingresos.

Según el conocido economista Enrique Quintana, director del diario EL FINANCIERO, estos son los supuestos del paquete económico que, a su juicio, resultan “muy optimistas”: 1) El crecimiento de la economía, que estima en 2.4% al cierre de este año y del 3% para 2023, mientras que la opinión de los expertos consultada por Citibanamex, espera el 1.9% para el cierre de 2022 y 1.4% para 2023. 2) El índice inflacionario. Estima que este año cerrará en 7.7%, y en 2023 en 3.2%; en contraste, los expertos esperan 8.2% para el cierre de este año y 4.5% para el año próximo. 3) El tipo de cambio. Supone que el año que viene cerrará en 20.60 pesos por dólar, mientras que los expertos predicen 21.50 pesos. 4) Tasas de interés. Calcula que en 2023 serán del 8.5%, cuando los especialistas pronostican un 9.38%. 5) Crecimiento de los Ingresos del Gobierno. Estima que estos ingresos crecerán 7.4%, y que los ingresos tributarios en particular crecerán un 9.9%. Este porcentaje se calcula suponiendo que el año que entra ya no hará falta subsidiar las gasolinas, lo que liberará 361 mil millones de pesos. 6) El nuevo PEF calcula como gasto programable, o sea, lo que el gobierno puede asignar “libremente”, 5.9 billones de pesos, es decir, apenas un modesto 0.6% más que en 2022. En cambio, el incremento del gasto no programable sería de 10.5%. Hasta aquí lo que he copiado, casi literalmente, de don Enrique Quintana.

Es posible ver en estos datos que el gasto programable, en el cual quedan incluidos tanto la inversión en infraestructura productiva como los servicios fundamentales para el bienestar de la población, apenas alcanzó un modestísimo incremento del 0.6% en el PEF-2023, lo que obliga a pensar que no habrá una mejora sustancial en tales rubros en 2023. En el mejor de los casos, todo seguirá igual que hoy; en el peor, el deterioro será mayor. Debemos hacer notar que es aquí, en el gasto programable, donde entran también los programas prioritarios del presidente que, como vimos, tuvieron un incremento de casi el 100%, mucho mayor que el recibido por los otros tres grandes gastos que mencionamos al principio, que son rubros que forman parte del gasto no programable, es decir, gastos que el Gobierno tiene que realizar por fuerza.

Poco más arriba preguntábamos cómo se explica la notoria preferencia del PEF-2023 hacia los programas prioritarios del presidente. Para muchos, la explicación radica, al menos en parte, en que los programas sociales del presidente no se proponen acabar con la pobreza y la desigualdad, como él repite incansablemente, sino que buscan comprar conciencias y votos de los más necesitados para asegurar la permanencia de Morena en el poder. Así lo sugieren fuertemente el reparto selectivo de las tarjetas del bienestar y la abierta filiación partidista de quienes operan los programas, y así lo demuestran irrefutablemente la manipulación y las amenazas de quitar el beneficio a quienes se nieguen a acudir a las urnas y sufragar a favor de candidatos y propuestas de Morena. El año entrante es año electoral, y es eso lo que refleja y explica el desmesurado incremento del presupuesto destinado a esos programas electoreros.

Por otro lado, hablando de las fricciones del actual secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, con el presidente López Obrador, el columnista de EL UNIVERSAL, Mario Maldonado, escribió: “Más recientemente, Ramírez de la O volvió a tener fricciones. A la titular de la Secretaría de Energía, Rocío Nahle, se le fue al cielo el costo de la refinería de Dos Bocas, calculó que costaría 7 mil millones de dólares y va en 20 mil millones, en medio de la opacidad y presuntos actos de corrupción que estarían beneficiando a la familia y allegados de Nahle. Lo mismo pasa con el presupuesto del Tren Maya, el cual se ha disparado 70% y se prevé que siga aumentando; se fue de los 11.8 mil millones de dólares a los 20 mil millones” (EL UNIVERSAL, 5 de septiembre). Esta es la otra parte de la explicación del exagerado incremento del presupuesto para los programas prioritarios del presidente, mientras se descobijan las necesidades de la población más vulnerable.

El mayor peligro del PEF-2023, sin embargo, es lo endeble de los supuestos en que se funda. Por ejemplo, la muy conocida y autorizada economista Viri Ríos dice al respecto: “Ramírez estima que habrá ingresos 8.2% más grandes que en 2022, algo que parece sacado de un libro de ciencia ficción. La sobreestimación de los ingresos no es nueva, pero con Ramírez ha alcanzado nuevos vuelos”. Según la misma economista, el crecimiento del 3% de la economía que estima el secretario de Hacienda, es más del doble de lo que estiman los expertos consultados por Banxico (1.3%) y por el IMEF (1.4%). Respaldada con datos de 20 años atrás, asegura que ningún secretario de Hacienda se había atrevido a sobreestimar tanto el crecimiento económico, y que “Lo mismo pasa con la inflación, (…) Ramírez nos dice que en 2023 la inflación será del 3.2%, es decir, 30% menos de lo que estima Banxico (4.6) e IMEF (4.7)”.

¿Y cuál es el problema de esto? Según la misma Viri Ríos, “Por cada medio punto de crecimiento sobreestimado por Ramírez desaparecerán 23 mil millones de pesos del presupuesto de 2023. Esto significa que, el mal tino de las estimaciones serán equivalentes a recortes por 78 mil millones de pesos…” lo que equivale a quitarle al Poder Judicial el 97% de todo su presupuesto actual. Para Viri Ríos, no se trata de errores ingenuos sino de una estrategia intencional para hacer creer a López Obrador que tendrá más recursos para calmar a gobernadores y para negociar con las fracciones parlamentarias del Congreso; “Pero sobre todo, esta estrategia permitirá que López Obrador decida dónde y cómo recortar presupuesto cuando la realidad presupuestaria toque a la puerta” (MILENIO, 12 de septiembre).

En el mismo sentido opina otro destacado economista, Macario Schettino, quien afirma que el verdadero objetivo de la sobreestimación del crecimiento económico es ocultar la crisis fiscal que se avecina. Con un crecimiento del 3%, la recaudación tributaria calculada y el déficit esperable para el próximo año resulta ser del 3.6% del PIB, algo así como 1,2 billones de pesos, poco mayor al límite normalmente aceptado pero nada excepcional. En cambio, si hacemos caso a los expertos consultados por Banxico, que calculan un crecimiento del 1.5%, y ajustamos la recaudación a este crecimiento, entonces el déficit fiscal se dispara a casi 5% del PIB “que sí es algo muy difícil de aceptar” (EL FINANCIERO, 12 de septiembre).

A Peña Nieto le ocurrió algo semejante, dice Schettino: veía venir una crisis fiscal y decidió reducir gastos y dar el famoso “gasolinazo” para incrementar ingresos, a pesar del costo político; pero “…López Obrador toma el camino opuesto. En lugar de moderar gastos e incrementar ingresos (…) elige incrementar los gastos aunque los ingresos no den. Es más, optan por inventar cifras para fingir que tendrán los ingresos. Cualquiera que tenga un poco de práctica con los datos económicos puede comprobar que ese paquete presupuestal es un engaño”. Renglones abajo Schettino concluye: “Lo que comentamos en esta columna desde hace algún tiempo ha llegado. La crisis fiscal nos espera, y aunque no puedo estimar el momento del estallido, cada día me parece más probable que ocurra antes de las elecciones del 24. Pero habrá colegas con otra opinión que vale la pena escuchar”.

Es muy plausible la actitud precavida y responsable de Schettino, pero no deja de ser un elocuente grito de alerta para quien quiera escucharlo. Por mi parte, lo más grave que veo es la distribución del gasto no programable por la enorme tajada del presupuesto que se llevan los programas sociales y las obras emblemáticas del presidente, cada vez más caras y más alejadas del presupuesto con que fueron aprobadas. Este enorme despilfarro de recursos deja el crecimiento de la infraestructura productiva del país y la calidad de los servicios básicos para la población colgados de los endebles supuestos económicos del PEF-2023 cuyo cumplimiento cabal es racionalmente imposible, como acabamos de ver. Todos los economistas reconocidos que he podido consultar, coinciden en que basta que uno de ellos falle para desequilibrar el gasto. En tal caso, habrá recortes a la inversión pública, recortes que, con toda seguridad, no serán al gasto programable ni a las prioridades del presidente, sino a las necesidades básicas de la gente. Será entonces cuando conozcamos, como dice Enrique Quintana, la verdadera pobreza franciscana de que ha venido hablando López Obrador en las últimas semanas.

¡Sí! Digo yo. Pero esa pobreza franciscana no la sufriremos todos por igual, sino solo las víctimas de siempre: los trabajadores y el pueblo pobre, que no se salvarán ni siquiera aferrados a la tablita de salvación de las tarjetas del bienestar que les reparte AMLO para apaciguarlos y comprar su voto. Eso es lo que nos promete el PEF-2023.

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