12/12/2025
🫡✨ 𝗖𝗢𝗦𝗧𝗨𝗠𝗕𝗥𝗘𝗦 𝗬 𝗧𝗥𝗔𝗗𝗜𝗖𝗜𝗢𝗡𝗘𝗦 🙌🏻 🔝
Cada diciembre, en cada rincón de México, las comunidades se preparan para honrar a la Virgen de Guadalupe, símbolo de fe, identidad y unión nacional. Desde las grandes ciudades hasta las comunidades más pequeñas, millones de corazones laten al mismo ritmo de devoción.
En Santa María Tlalixtac, dentro de la Colonia Nueva, esta tradición adquiere un matiz único, tejido por la organización comunitaria, el trabajo compartido y la alegría que envuelve cada momento de la festividad.
Días antes del 11 y 12 de diciembre, el comité de festejos comienza una labor que fortalece los lazos entre vecinos. Con dedicación, se organiza la molienda de la caña para preparar el tepache, una bebida tradicional que acompaña la fiesta desde tiempos antiguos. En los fogones encendidos, las cocineras dan vida a los platillos que se compartirán con todos los asistentes. Cada movimiento, cada ingrediente, lleva consigo la voluntad de servir y de mantener viva una costumbre que une a la comunidad.
El 11 de diciembre, el comité de festejos, junto con la autoridad auxiliar de la colonia y la autoridad municipal, recorre las calles visitando los hogares de quienes, con anticipación, han prometido donar toritos pirotécnicos.
Estos toritos no son solo figuras de luces y pólvora: representan agradecimientos, peticiones y promesas cumplidas a la Virgen de Guadalupe. Con ellos, las familias participan activamente en la celebración, iluminando la noche con destellos de fe.
Como en todo el país, en la Colonia Nueva la espiritualidad ocupa un lugar central. Durante los días de fiesta, se celebran misas en honor a la Virgen, donde los fieles se reúnen para agradecer y pedir protección.
Las plegarias, los cantos y las flores se convierten en un testimonio vivo del cariño y respeto que la comunidad le profesa a la Virgen de Guadalupe.
Al caer la noche del 11 de diciembre, la Colonia Nueva se llena de música y alegría. El gran baile reúne a familias enteras, jóvenes, niños y visitantes que llegan para convivir y celebrar.
Entre risas, el aroma del tepache y el espectáculo de los toritos iluminando el cielo, la festividad se transforma en un encuentro donde todos comparten la misma emoción: celebrar a la Virgen, a su comunidad y a sus raíces.
Así, como sucede en todo México, la fiesta guadalupana en la Colonia Nueva reafirma año con año la identidad de su gente. Aquí, la tradición no solo se repite: se vive, se comparte y se hereda.
Porque para esta comunidad, la Virgen de Guadalupe no es únicamente una figura religiosa; es el vínculo que une generaciones, fortalece la convivencia y mantiene encendida la luz de su historia