15/04/2023
¿Qué es el factor de potencia y en qué me beneficia?
A la energía suministrada a un sistema se le conoce como “energía aparente”. El problema es que no toda la energía que se suministra es aprovechada en los procesos operativos.
A la energía aprovechada en los equipos se le conoce como “energía útil” o “potencia activa”, mientras que a la energía pérdida se conoce como “potencia reactiva”. El factor de potencia es la relación existente entre la energía absorbida y la energía útil neta obtenida.
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¿Qué es el factor de potencia?
El factor de potencia es una medida de la eficiencia o rendimiento de nuestro sistema eléctrico. Este indicador mide el aprovechamiento de la energía (la cantidad requerida para transformar en trabajo).
Como bien sabemos, los receptores eléctricos convierten la energía eléctrica en algún otro tipo de energía como la mecánica, luminosa, calorífica, etc. El detalle es que estos receptores no logran transformar toda la energía demandada en energía útil.
A la energía demandada por nuestra maquinaria se le conoce como “energía absorbida” o “potencia aparente”, siendo la que nuestro sistema requiere para realizar la acción deseada. De la potencia aparente, a la energía que realmente se convierte en energía útil para el proceso se le conoce como “energía útil” o “potencia activa”.
Pero, dentro del proceso de conversión de energía, hay una cantidad que no se convierte en energía útil, si no que se pierde dentro del proceso al generar campos magnéticos para la producción de energía útil, a esta energía se le llama “potencia perdida” o “potencia reactiva”.
El factor de potencia es la relación existente entre la potencia aparente y la potencia activa, tratando siempre de que la potencia activa se acerque lo más posible a la potencia aparente. Es decir: a mayor potencia activa y menor potencia reactiva, tendremos un factor de potencia más cercano a 1 (el ideal).
Consecuencias de un bajo factor de potencia
Las consecuencias de operar con un bajo factor de potencia (hay que mantenerlo en un mínimo de 0.95) pueden afectar la producción y la eficiencia del sistema de forma considerable, sin mencionar que pueden llegar a ser muy costosas:
Sobrecalentamiento de los conductores
Sobrecarga en líneas de distribución
Reducción de vida útil en los equipos
Caídas de tensión
Aumento en la factura de consumo eléctrico.
Esta última sucede ya que tener un bajo factor de potencia produce defectos en la generación y distribución de la energía eléctrica. De acuerdo a los conceptos de potencia aparente, potencia activa y potencia reactiva, un bajo factor de potencia bajo significa que existe una gran cantidad de potencia reactiva, lo que hace que la potencia activa sea menor a la que requiere el sistema.