20/05/2026
LA MATANZA DEL TEMPLO MAYOR EN LA FIESTA DE TOXCATL. Mayo 1520.
Establecidos ya los españoles en México–Tenochtitlan Moctezuma Xocoyotzin es prisionero de Cortés, este, había ido a combatir a Pánfilo de Narváez, quien había venido a aprehender al conquistador por orden de Diego Velázquez, gobernador de Cuba. Cortès deja a cargo a Pedro de Alvarado "el Sol", como lo llamaban los mexicas, èste planea asesinar a la nobleza mexica durante la fiesta de Tóxcatl, celebrada por los nahuas en honor de Huitzilopochtli, le pide a Moctezuma a quien tienen prisionero, que de la orden de estar ellos presentes en la fiesta.
Las mujeres que habían ayunado durante un año, ya habían molido la semilla de bledos de chicatole, con la masa comenzaron a hacer en forma humana el cuerpo de Huitzilopochtli, con su semblante, con toda la apariencia de hombre, lo ponían sobre un armazón de varas y lo fijaban con espinas sobre la cabeza, le ponían el tocado mágico de plumas de colibrí, al cuello un aderezo de plumas de papagayo amarillo, y su manta de forma de hojas de ortiga, con tintura negra y mechones de pluma fina de águila.
Lo envuelven con su manto de abajo, arriba le visten su chalequillo.
Su maxtle era un paño que daba vuelta alrededor de la cintura, a la espalda lleva su bandera color de sangre.
Su escudo, estaba adornado con plumas finas de águila
Ya en su fiesta, muy de mañana, le descubrieron la cara los que habían hecho voto de hacerlo. Lo comenzaron a incensar, y ante él colocaron todo género de ofrendas: comida de ayuno y rodajas de semilla de bledos.
Y estando, así las cosas, ya no lo subieron, no lo llevaron a su pirámide, todos van en dirección del patio del templo, todos los hombres, los guerreros jóvenes, dispuestos y totalmente desarmados, van a celebrar la fiesta, para mostrar y hacer ver y admirar con esto a los españoles.
En el patio del templo empieza el baile del culebreo, todos hacían movimientos rítmicos y cantaban al mismo tiempo, se comenzó el canto y la danza del culebreo.
Y los que habían ayunado una veintena y los que habían ayunado un año, andaban al frente de la gente que mantenían en fila.
Aquellos que por un año habían ayunado, se les tenía como "hermanos de Huitzilopochtli".
Iban al frente de la danza guiando a la gente los grandes capitanes. Pasaban en seguida los ya jovenzuelos. Los que tienen el mechón que caracteriza a los que no han hecho cautivo.
Los españoles atacan a los mexicas.
Están gozando de la fiesta, del baile, del canto, ya se enlaza un canto con otro, y los cantos son como un estruendo de olas, en ese preciso momento los españoles toman la determinación de matar a la gente. Luego vienen hacia acá, todos vienen en armas de guerra.
Vienen a cerrar las salidas, los pasos, las entradas: la Entrada del Águila, en el palacio menor; la de Acatl iyacapan (Punta de la Caña), la de Tezcacoac (Serpiente de espejos). Y luego que hubieron cerrado, en todas ellas se apostaron: ya nadie pudo salir.
Entran al Patio Sagrado para matar a la gente. Van a pie, llevan sus escudos y sus espadas.
Inmediatamente cercan a los que bailan, se lanzan al lugar de los atabales: dieron un tajo al que estaba tañendo: le cortaron ambos brazos.
Luego lo decapitaron: lejos fue a caer su cabeza cercenada.
Al momento a todos acuchillan, alancean a la gente y les dan tajos, con las espadas los hieren. A algunos les acometieron por detrás; inmediatamente cayeron por tierra dispersas sus entrañas. A otros les rebanaron la cabeza.
Pero a otros les dieron tajos en los hombros, desgarrados quedaron sus cuerpos. A aquéllos hieren en los muslos, a éstos en las pantorrillas, a los de más allá en pleno abdomen. Todas las entrañas cayeron por tierra y había algunos que aún en vano corrían: algunos con los intestinos en la mano, otros iban arrastrando los intestinos y parecían enredarse los pies en ellos.
Anhelosos de ponerse en salvo, no hallaban a donde dirigirse.
Algunos intentaban salir: allí en la entrada los herían, los apuñalaban. Otros escalaban los muros; pero no pudieron salvarse. Otros se entremetieron entre los mu***os, se fingieron mu***os para escapar.
Aparentando ser mu***os, se salvaron. Pero si alguno se ponía en pie, lo veían y lo acuchillaban.
La sangre de los guerreros corría como agua y al quedar encharcada el hedor de la sangre se alzaba al aire de las entrañas que parecían arrastrarse.
Los españoles andaban por todos lados en busca de las casas de la comunidad: lanzaban estocadas, matando ancianos, mujeres y niños, buscaban por si alguno estaba oculto allí; por doquiera anduvieron, todo lo escudriñaron.
En las casas comunales por todas partes rebuscaron.
La reacción de los mexicas
Y cuando se supo fuera, empezó una gritería:
–Capitanes, mexicanos . . . venid acá. ¡Qué todos armados vengan: sus insignias, escudos, dardos! . . . ¡Venid acá de prisa, corred: mu***os son los capitanes, han mu**to nuestros guerreros . . . Han sido aniquilados, ¡oh capitanes mexicanos!
Entonces se oyó el estruendo, se alzaron gritos, y el ulular de la gente que se golpeaba los labios. Al momento fue el agruparse, todos los capitanes, cual si hubieran sido citados: traen sur dardos, sus escudos.
Entonces la batalla empieza: dardean con venablos, con saetas y aun con jabalinas, con arpones de cazar aves. Y sus jabalinas furiosos y apresurados lanzan.
Los españoles se acuartelaron. Y comenzaron a flechar a los mexicanos, con sus dardos de hierro, dispararos de cañón y arcabuz.
Inmediatamente echaron grillos a Moctezuma.
Los cadáveres de los capitanes mexicanos que habían sucumbido en la matanza fueron sacados uno tras otro. Eran llevados, se hacían pesquisas para reconocer quién era cada uno.
El llanto por los mu***os
Y los padres y las madres de familia alzaban el llanto. Fueron llorados, se hizo la lamentación de los mu***os. A cada uno los trajeron al Patio Sagrado: allí reunieron a los mu***os; allí a todos juntos los quemaron, en un sitio definido, el que se nombra Cuauhxicalco (Urna del Águila). Pero a otros los quemaron sólo en la Casa de los Jóvenes.
El mensaje de Motecuhzoma
Y cuando el Sol iba a ocultarse, cuando apenas había un poco de sol, vino a dar pregón Itzcuauhtzin, desde la azotea gritó y dijo: –mexicanos, tenochas, tlatelolcas: os habla el rey vuestro, el señor, Moctezuma: manda decir:
–Paren la guerra, pues no somos competentes para igualarlos, que no luchen los mexicanos. Que se deje en paz el escudo y la flecha.
A él lo han cargado de hierros, le han puesto grillos a los pies.
Cuando hubo acabado de hablar Itzcuauhtzin le hicieron una gran grita, le dijeron oprobios. Se enojaron en extremo los mexicanos, rabiosos se llenaron de cólera y le dijeron:
–¿Qué es lo que dice ese ruin de Moctezuma? ¡Ya no somos sus vasallos!
Luego se alzó el estruendo de guerra, fue creciendo rápidamente el clamor guerrero, cuando hubieron acorralado a los españoles en las casas reales, por espacio de siete días les estuvieron dando batalla. Y los tuvieron en jaque durante veintitrés días.
Durante estos días las acequias fueron desazolvadas; se abrieron, se ensancharon, se les puso maderos, ahondaron sus cavidades. Y se hizo difícil el paso por todas partes, se pusieron obstáculos dentro de las acequias.
Y en cuanto a los caminos, se les pusieron cercos, se puso pared de impedimento, se cerraron los caminos. Todos los caminos y calles fueron obstruccionados.
Después regresaría Cortès, huirían de Tenochtitlán con grandes pérdidas, la noche triste para los invasores y de victoria para los mexicanos.
Fuentes:
Fray Diego Durán. Historia de las Indias de la Nueva España. Porrúa México 1984.
Fray Juan de Torquemada. Monarquía Indiana. México, D. F. Editorial: Universidad Nacional Autónoma de México (Biblioteca del Estudiante Universitario; 84) / Coordinación de Humanidades (UNAM)
Bernal Díaz del Castillo, Historia de la Conquista de la Nueva España. Porrúa. 1964.
Bernardino de Sahagún. Historia general de las cosas de Nueva España
1540–1577 Nueva España (México). 1938. México, D.F. Pedro Robredo.
Jaques Soustelle en La Vie Quotidiene des Aztéques, Hacheite, París, 1955,
(Códice Florentino)
Códice Aubin: manuscrito azteca de la Biblioteca Real de Berlín, anales en mexicano y jeroglíficos desde la salida de las tribus de Aztlan hasta la muerte de Cuauhtemoc. 1902. Mexico: Oficina Tip. de la Secretaría de Fomento
Códice Aubin, Edic. de A. Peñafiel, p. 84 y ss. (Versión de Ángel Ma. Garibay K.)
Obras históricas de don Fernando de Alva Ixtlilxòchitl. Ixtlilxòchitl, Fernando de Alva, 1568-1648; Chavero, Alfredo, 1841-1906, ed. México, Oficina tip. de la secretaria de fomento.
Códice Ramírez. Copia anónima del siglo XVI; Juan de Tovar, Relación del origen de los indios que habitan en esta Nueva España según su historia. Biblioteca Nacional de Antropología e Historia "Dr. Eusebio Dávalos Hurtado".
Imagen: La “matanza de tóxcatl” en el Templo Mayor, según el Códice Vaticano-latino 3738, f. 89r. Foto: Museo Nacional de Historia / INAH.