Crónica Municipal de Miguel Auza

Crónica Municipal de Miguel Auza Página oficial de la Crónica del Municipio de Miguel Auza, Zacatecas.

 🔹LA GUARDIANA SILENCIOSA DE LOS LIBROS 📚▪️Hay oficios que no hacen ruido, pero sostienen la memoria de los pueblos. Tra...
26/05/2026


🔹LA GUARDIANA SILENCIOSA DE LOS LIBROS 📚

▪️Hay oficios que no hacen ruido, pero sostienen la memoria de los pueblos. Trabajos callados que, entre papeles, libros y largas jornadas, terminan convirtiéndose en una forma de amor. Así ha sido la vida de Laura Irene Frayre Canales, mujer originaria de Miguel Auza, hija del señor J. Santos Frayre y de la señora Ma. Esperanza Canales Salaices, quien ha entregado más de tres décadas de su existencia al servicio público y, especialmente, al resguardo de la lectura y la educación.

▪️Sus primeros pasos laborales ocurrieron lejos de los escritorios gubernamentales. Trabajó en la farmacia del Dr. Monreal y también en la tienda de abarrotes “Las Torres”, propiedad de la señora Josefina Aguilar. Eran años de juventud, de sueños sencillos y de la esperanza de abrirse camino con esfuerzo.

▪️Fue en 1989, apenas a los 21 años de edad, cuando comenzó su historia dentro del H. Ayuntamiento de Miguel Auza, durante la administración de Mario Arturo Ávila. Ingresó como secretaria del Secretario General de Gobierno Municipal, el profesor Víctor Canales, elaborando las cartillas del Servicio Militar. Aquella joven, llena de ilusiones y responsabilidades, sintió desde el primer día el peso y el honor de servir a su municipio.

▪️Con el paso de los años, recorrió distintos espacios de la administración pública como secretaria. Apoyó al señor Pablo Sánchez Montelongo cuando fungió como Secretario General; laboró en Registro Civil bajo la dirección de Miguel Perales Gamón; pasó por el departamento de Catastro con Santiago Castillo; trabajó en Agua Potable encabezada por Margarita Favela; en Obras Públicas con el ingeniero Fernando Hernández Castillo; e incluso en las antiguas oficinas del PRI ubicadas sobre la calle Colotlán.

▪️Cada oficina fue dejando en ella experiencia, paciencia y carácter. Pero sería el destino quien terminaría llevándola al lugar donde hallaría su verdadera vocación: la biblioteca.

▪️En 1992, durante el período presidencial de Pablo Sánchez Montelongo, comenzó a laborar en la Biblioteca Pública Municipal “Profr. Ramón Fernández Ibarra”, entonces dirigida por la señora Esther Vázquez. La biblioteca se encontraba en el edificio que hoy ocupa el departamento de Agua Potable, frente a donde alguna vez estuvo la Telesecundaria “Luis Pasteur”.

▪️Con apenas 23 años, Laura, descubrió que los libros también exigen fortaleza. Aunque silenciosos, requieren manos pacientes que los cuiden y corazones dispuestos a compartirlos. Le tocó incluso vivir el traslado de la biblioteca hacia su ubicación actual: libros guardados en cajas de huevo, estantes movidos en camionetas prestadas por la administración municipal y jornadas enteras cargando, acomodando y ordenando aquello que, sin saberlo, era también el traslado de la memoria colectiva de un pueblo.

▪️En aquellos años recibía un salario de apenas $128 pesos quincenales. Con ese dinero compraba el bote de leche para su primer hijo, Germán. Y aun así, nunca abandonó su trabajo. Porque detrás de cada página acomodada en un estante existía una convicción profunda, el servir.

▪️Ser bibliotecaria fue, para ella, mucho más que un empleo. Fue una misión. En aquellos ayeres, la biblioteca permanecía llena de niños buscando información para sus tareas, jóvenes descubriendo historias y lectores que encontraban refugio entre los libros. Los cursos de “Mis Vacaciones en la Biblioteca” reunían a más de cuarenta alumnos, mientras que la llegada del módulo de servicios digitales y del internet convirtió aquel espacio en un lugar abarrotado por la curiosidad y el asombro de una nueva generación.

▪️Para poder enseñar, viajaba incluso a la ciudad de Zacatecas, donde recibió capacitación durante una semana para después compartir esos conocimientos con la comunidad. Eran tiempos distintos; tiempos en los que los niños y jóvenes convivían más entre libros que entre pantallas.

▪️Durante muchos años trabajó en el turno vespertino, y aún hoy permanece ahí, cerrando la biblioteca en ocasiones después de las ocho de la noche debido a la gran demanda de usuarios. Porque quien ama su trabajo rara vez mira el reloj.

▪️Pero la vida también le impuso pruebas dolorosas. En 1991, mientras trabajaba en Registro Civil, recibió una noticia que cambiaría su historia, padecía cáncer de tiroides. La enfermedad, agresiva y devastadora, la obligó a someterse a tratamientos y operaciones que deterioraron severamente su salud. Desde entonces ha enfrentado múltiples complicaciones, llegando incluso a debatirse entre la vida y la muerte.

▪️Sin embargo, nunca dejó de luchar. A pesar del cansancio, del dolor y de las cicatrices invisibles que deja la enfermedad, Laurita (como cariñosamente se le llama), continúa siendo la guardiana silenciosa de los libros. Hoy suma 34 años como bibliotecaria y 37 años de servicio público, sosteniendo con dignidad una labor que pocas veces recibe aplausos, pero que alimenta el espíritu de generaciones enteras.

▪️Su historia representa la de muchos trabajadores municipales que, lejos de los reflectores, entregan su vida al servicio de su pueblo. Porque mientras existan bibliotecarias como ella, seguirá encendida la llama de la lectura, de la educación y de la esperanza.

▪️Y quizá algún día, cuando llegue la merecida jubilación que tanto espera, las paredes de la biblioteca guarden todavía el eco de sus pasos, el murmullo de su entrega y la memoria de una mujer que dedicó su vida a cuidar, en silencio, el tesoro más grande de todos: el conocimiento.

✍️ Cronistas Municipales.

  al periódico El Sol de Zacatecas por la nota sobre la iniciativa con punto de decreto que se entregó a los integrantes...
25/05/2026

al periódico El Sol de Zacatecas por la nota sobre la iniciativa con punto de decreto que se entregó a los integrantes de la Comisión de Desarrollo Cultural del Poder Legislativo del Estado de Zacatecas, para reconocer a la Tradicional Representación del Viacrucis Viviente de Miguel Auza ✝️ como Patrimonio Cultural e Inmaterial del Estado de Zacatecas. Logrando con ello, que se catalogue como una de las representaciones más importantes del país.

✍️ Cronistas Municipales.

 🔹 EL VIACRUCIS VIVIENTE DE MIGUEL AUZA FORTALECE SU PRESENCIA EN EL ENCUENTRO COFRADE EMUHÁH ✝️▪️El Gobierno de Miguel ...
24/05/2026


🔹 EL VIACRUCIS VIVIENTE DE MIGUEL AUZA FORTALECE SU PRESENCIA EN EL ENCUENTRO COFRADE EMUHÁH ✝️

▪️El Gobierno de Miguel Auza, encabezado por el Lic. Arturo Calderón Rueda, a través de la Crónica Municipal, expresa una distinguida y fraterna felicitación a Luis Fernando Campos Ibáñez, Presidente del Grupo Actoral Catequético Judea Parroquial de Miguel Auza, por su reciente nombramiento como integrante del comité organizador del Encuentro COFRADE EMUHÁH, distinción conferida en la ciudad de San Luis Potosí.

▪️El Encuentro COFRADE EMUHÁH constituye un espacio de convergencia cultural y espiritual que reúne, año con año, a actores, organizadores y representantes de los Viacrucis Vivientes y de las más profundas tradiciones de Semana Santa de México y otras naciones. La incorporación de un miguelaucense a esta honorable comunidad engrandece el esfuerzo colectivo que, durante generaciones, ha dado vida al tradicional Viacrucis Viviente de Miguel Auza, fortaleciendo su prestigio y proyectándolo como una de las representaciones más significativas y emblemáticas del norte del país.

▪️Este reconocimiento no sólo honra la entrega y el compromiso de Luis Fernando Campos Ibáñez, sino también la memoria, la fe y el trabajo silencioso de quienes han convertido esta tradición en un legado vivo que trasciende el tiempo y permanece arraigado en el corazón de la hoy CIUDAD HISTÓRICA.

🔸¡PARA QUE ASÍ CONSTE EN LA HISTORIA DE MIGUEL AUZA!

✍️ Cronistas Municipales.

🔹 DONDE LA JUVENTUD DEJA SU NOMBRE 📚▪️Hay pueblos que se levantan con el sonido de las campanas, otros con el polvo de l...
23/05/2026

🔹 DONDE LA JUVENTUD DEJA SU NOMBRE 📚

▪️Hay pueblos que se levantan con el sonido de las campanas, otros con el polvo de los caminos; pero Miguel Auza, desde hace muchas generaciones, también despierta con el rumor de los cuadernos, con el eco de los recreos y con la memoria interminable de sus estudiantes.

▪️En las aulas de la Escuela Secundaria Técnica No. 02, en los corredores del Colegio “Ma. Regina Sánchez Muñoz”, en la voz silenciosa de la Telesecundaria “Luis Pasteur” y en los patios del COBAEZ, han transcurrido los años como un río de juventudes que nunca termina de pasar. Ahí quedaron las risas suspendidas en las ventanas, los nombres escritos discretamente sobre una banca, las amistades que desafiaron el tiempo y los sueños que alguna vez miraron el horizonte con los ojos llenos de futuro.

▪️Cada generación dejó algo invisible y eterno: una pequeña llama encendida en la historia del municipio. Porque los estudiantes no sólo aprendieron lecciones y fechas; aprendieron a nombrar la vida, a descubrir el mundo detrás de las calles conocidas, a imaginar un destino más amplio que el tamaño de sus propios pasos.

▪️Hoy, cuando el Día del Estudiante vuelve como una golondrina antigua sobre Miguel Auza, las nuevas generaciones caminan sobre la huella de quienes estuvieron antes. Y aunque los rostros cambien, permanece el mismo espíritu joven latiendo entre mochilas, uniformes y cuadernos abiertos al viento de mayo.

▪️Los legados estudiantiles son ahora el sostén invisible de nuestro pueblo. En cada profesionista, en cada trabajador, en cada madre, padre o soñador que un día ocupó una de esas aulas, sigue viviendo la semilla de aquellas instituciones que formaron carácter y esperanza.

▪️Porque al final, los pueblos no sólo se construyen con piedra y memoria, también se levantan con la luz humilde de sus estudiantes, esos muchachos que, sin saberlo, escriben todos los días la historia futura de Miguel Auza.

✍️ Cronistas Municipales.

🔹EL DESPERTAR DEL GUARDIÁN DEL TIEMPO 🕰️ ▪️Hubo un tiempo en que el reloj de la torre norte del Templo Parroquial de San...
21/05/2026

🔹EL DESPERTAR DEL GUARDIÁN DEL TIEMPO 🕰️

▪️Hubo un tiempo en que el reloj de la torre norte del Templo Parroquial de San Miguel Arcángel parecía gobernar el corazón de Miguel Auza. Sus campanadas no sólo dividían las horas: también repartían la vida. Bajo su sonido amanecían los panaderos, regresaban los hijos del campo cubiertos de polvo, se abrían las puertas de las tiendas y los enamorados encontraban pretexto para demorarse en la plaza. El pueblo entero respiraba bajo el compás antiguo de aquellas manecillas.

▪️Y luego, un día, el reloj calló. Fue durante los años del recordado Padre Luis Serrano, hombre de voluntad serena que quiso devolverle el aliento a aquella máquina fatigada por el tiempo. Pero los accidentes eléctricos, terminaron por apagar nuevamente su mecanismo. Las agujas quedaron detenidas sobre el rostro del reloj como si el tiempo, cansado de caminar, hubiera decidido sentarse a contemplar el pueblo desde las alturas.

▪️Desde entonces, Miguel Auza aprendió a convivir con aquella quietud. El reloj inmóvil se volvió una tristeza pequeña y cotidiana, una ausencia que nadie mencionaba demasiado, pero que todos sentían. Porque hay silencios que terminan formando parte del paisaje, igual que el polvo de las calles o el vuelo de las palomas sobre las torres al caer la tarde. Y aun detenido, el reloj nunca dejó de existir en la memoria de la gente. Seguía ahí, vigilando desde lo alto, como un anciano que ya no habla pero cuya sola presencia basta para sostener la casa.

▪️Hoy, miércoles, 20 de mayo de 2026, cuando Miguel Auza comienza a reconocerse también como Ciudad Histórica, algo vuelve a estremecer las piedras antiguas del templo. Bajo el impulso del párroco Orlando Sosa y la voluntad fiel de 409 fieles, de quienes todavía creen en las cosas que poseen alma, han logrado hacer que el reloj vuelva a respirar.

▪️Pero quizá no se ha reparando únicamente un mecanismo. Lo que se ha vuelto a poner en marcha es otra cosa más profunda: La memoria.

▪️Porque los pueblos también tienen corazón, y a veces ese corazón late escondido en objetos humildes: una campana, una banca de plaza, una fotografía antigua, un reloj detenido sobre una torre. Ahí permanecen guardadas las voces de quienes ya no están, las procesiones iluminadas por cirios, los domingos de mercado, las madrugadas frías de diciembre, y las fiestas patronales donde el pueblo parecía abrazarse entero bajo las luces.

▪️El filósofo Paul Ricoeur escribió que la memoria es la relación viva con el pasado. Y quizá por eso este reloj nunca fue solamente una máquina de engranes y péndulos. También fue guardián de afectos. Midió la alegría de volver a casa, la nostalgia de las despedidas y la esperanza sencilla de quienes aprendieron a mirar las horas desde la plaza.

▪️Por años, su soñar acompañó la vida de Miguel Auza como una oración metálica elevándose entre las nubes de un cielo sin fin. Y el volverlo a escuchar ha sido un abrazo impregnado de nostalgia.

🔸Ahora, no será únicamente el reloj quien abrace el tiempo, será todo el pueblo de Miguel Auza.

✍️Cronistas Municipales.

 🔹GRAMITO, EL HOMBRE QUE ANDABA BAJO EL SOL. ▪️En los pueblos existen hombres que no aparecen en los libros, pero sí en ...
20/05/2026


🔹GRAMITO, EL HOMBRE QUE ANDABA BAJO EL SOL.

▪️En los pueblos existen hombres que no aparecen en los libros, pero sí en la memoria. Hombres que son como una banca vieja en la plaza, como el olor del mercado en la mañana o como las campanas que uno escucha desde niño sin darse cuenta de que algún día también harán falta. Así era Gramito.

▪️José Erasmo Flores Rincón nació un 15 de noviembre de 1964, cuando Miguel Auza todavía amanecía con tierra en las calles y el trabajo era una herencia más pesada que el apellido. Desde niño aprendió que la vida no preguntaba la edad para comenzar a doler. Apenas alcanzó el primer año en la Escuela Primaria "Ramón López Velarde" y después tuvo que cambiar los cuadernos por el cuchillo, la mochila por el mandil de tablajero, porque en su casa la necesidad tenía hambre todos los días.

▪️A los diez años ya conocía el peso de la sangre y el cansancio. En el viejo rastro de la Primera de Constitución aprendió a matar pollos, gallinas, cabritos y borregos, mientras otros niños apenas aprendían a escribir su nombre. Luego vinieron los años en la carnicería de Toño Dévora, en el mercado municipal, donde el tiempo le fue endureciendo las manos y doblando lentamente el cuerpo. Treinta años de trabajo dejan marcas que no aparecen en la piel, sino en los huesos.

▪️Dicen que las piernas de Gramito comenzaron a apagarse como se apagan las lámparas viejas: poco a poco, sin hacer ruido. Las fiebres reumáticas lo dejaron prisionero de una cama cuando apenas empezaba otra etapa de su vida junto a Patricia Valles Flores, con quien formó un hogar y tuvo a su hijo, Ubaldo. Y aun así, en medio de las dificultades, la familia siguió avanzando como avanzan los árboles en tiempos de sequía: resistiendo.

▪️Porque hay personas que nacieron para no rendirse. Entonces apareció una pequeña luz entre tanta sombra. Su prima, Lety Rivas, le tendió la mano para vender dulces y sobrevivir. Después llegó aquella unidad móvil con la que comenzó a recorrer las calles de Miguel Auza. Y desde entonces, Gramito se volvió parte del paisaje humano del pueblo. Ahí iba, despacio, atravesando las tardes polvosas, saludando con una sonrisa cansada, convirtiéndose sin saberlo en uno de esos personajes que terminan perteneciendo más a la memoria colectiva que a sí mismos.

▪️Muchos lo recuerdan avanzando bajo el sol, mientras el pueblo seguía su rutina de siempre: las puertas abriéndose temprano, los niños saliendo de la escuela, los perros dormidos en las banquetas, el eco de los vendedores en el mercado. Y en medio de todo eso, Gramito también era Miguel Auza.

▪️Porque los pueblos no solamente están hechos de calles y de casas antiguas. Están hechos de personas comunes que sostienen silenciosamente el corazón de la vida cotidiana. Hombres sencillos que nunca pidieron reconocimiento, pero cuya existencia termina siendo una lección profunda de dignidad.

▪️Y quizá por eso dolió tanto cuando el destino decidió apagar su sonrisa y llevarlo al sueño eterno. Sin embargo, hay ausencias que no terminan de irse. A veces permanecen flotando en las esquinas, en el recuerdo de quienes recibieron un saludo suyo, en la memoria del mercado municipal o en la nostalgia de las tardes lentas de Miguel Auza.

🔸Porque hombres como Gramito no mueren del todo. Simplemente se vuelven recuerdo.

✍️Cronistas Municipales.

📷 FOTOS TOMADAS DE LA RED / CRÉDITOS A SUS AUTORES.

🔹 HACIENDA DE SAN MARCOS, DONDE LA FRONTERA APRENDIÓ A SER PATRIA 🏛️▪️Hubo un tiempo en que la tierra no conocía nombres...
17/05/2026

🔹 HACIENDA DE SAN MARCOS, DONDE LA FRONTERA APRENDIÓ A SER PATRIA 🏛️

▪️Hubo un tiempo en que la tierra no conocía nombres definitivos, cuando los mapas eran apenas promesas trazadas por la ambición y la fe. En ese tiempo nació la Hacienda de San Marcos, levantada a dos leguas al poniente del antiguo Real de San Miguel del Mezquital, hoy Miguel Auza, como una casa de labor y esperanza en el confín donde se estrechaban dos mundos: los poderosos reinos de Nueva Galicia y Nueva Vizcaya, territorios que el tiempo convertiría en los actuales estados de Zacatecas y Durango.

▪️San Marcos no fue sólo una propiedad rural; fue frontera viva, puente silencioso entre jurisdicciones, acentos y destinos. Allí, donde el horizonte parecía dividirse entre dos reinos, comenzó a escribirse una historia sembrada con mercedes reales y sueños de permanencia.

▪️Las primeras raíces de la hacienda se hunden en el siglo XVI, cuando la Corona concedió tierras a Pedro de Cueva en 1568 y, años después, al minero sombretetense Pedro Minjares de Salazar en 1588. Aquellas mercedes no eran simples escrituras: eran actos de fe sobre un territorio aún indómito. Durante el siglo XVII, los descendientes de los Minjares sostuvieron la propiedad, y serían los hermanos Marcos y José Minjares Solórzano quienes, hacia 1725, le darían identidad definitiva. Marcos, quizá movido por devoción o por gratitud ante la vida áspera del norte, la bautizó bajo la protección de su santo patrono: San Marcos.

▪️Así comenzó a latir la hacienda entre ganados, sembradíos y caminos polvorientos que llevaban noticias desde Sombrerete y más allá.

▪️Para 1720 la finca pertenecía a Pedro Fernández de Castro, unido en matrimonio con María Menéndez, hija de un prominente minero y hacendado. Bajo su administración, San Marcos fue escenario no sólo de labores agrícolas, sino también de litigios, deudas espirituales y pleitos por capellanías, reflejo de una época donde la tierra y la salvación caminaban juntas. La hacienda poseía entonces un sitio y medio de ganado mayor, otro de ganado menor y once caballerías de tierra, extensión confirmada por la Real Audiencia de Guadalajara en 1723.

▪️Pedro Fernández de Castro murió hacia 1750, y el legado pasó a su hijo Manuel, quien aún la conservaba en 1772. Pero como ocurre con todas las propiedades humanas, San Marcos cambió de manos conforme avanzaba la historia: fue rematada en 1799 a Vicente Ferrer Hernández; nuevamente subastada en la década de 1820 a Agustín Gámiz; y para 1910 pertenecía al licenciado Juan Santamaría, cuando el país ya caminaba hacia otra revolución y otro destino. Sin embargo, más allá de escrituras y propietarios, la verdadera memoria de San Marcos quedó inscrita en sus muros.

▪️Los vestigios de su capilla aún hablan. Su portada sobria, coronada por un frontón neoclásico y flanqueada por pequeñas ventanas, delata una construcción de inicios del siglo XIX. Dentro, la bóveda de cañón se eleva con serenidad antigua, sostenida por arcos torales adornados con discretos roles en forma de pergamino, como si la arquitectura misma quisiera narrar la historia que los hombres olvidaron escribir.

▪️San Marcos fue siempre territorio compartido: mitad Durango, mitad Zacatecas; mitad frontera, mitad hogar.

▪️Hoy, cuando el viento cruza sus ruinas, parece llevar consigo las voces de arrieros, capataces, familias enteras y rezos perdidos en la madrugada. La hacienda ya no gobierna tierras ni administra ganados, pero conserva algo más poderoso: la memoria de haber sido punto de unión en una tierra que aprendía a reconocerse como nación.

🔸Porque San Marcos no fue únicamente una hacienda.
Fue un umbral. El lugar exacto donde dos reinos dejaron de mirarse como frontera y comenzaron, sin saberlo, a llamarse patria.

✍️ Cronistas Municipales.

📷 Fotos de la red / Créditos a sus autores.

🔹DONDE ENSEÑAR FUE SEMBRAR ETERNIDAD 📚▪️En Miguel Auza, cuando mayo llega vestido de memoria y las campanas parecen pron...
15/05/2026

🔹DONDE ENSEÑAR FUE SEMBRAR ETERNIDAD 📚

▪️En Miguel Auza, cuando mayo llega vestido de memoria y las campanas parecen pronunciar nombres que el tiempo se niega a olvidar, el corazón del pueblo vuelve sus pasos hacia las aulas donde comenzó a soñarse el futuro.

▪️Porque un pueblo también se construye con pizarrones gastados, con cuadernos humildes y con manos pacientes que enseñan a escribir no sólo palabras, sino destinos.

▪️Hoy, en las calles se respira la enseñanza. El viento trae ecos infantiles, risas antiguas, voces pequeñas pronunciando sus primeras letras bajo el resguardo de una escuela que no fue solamente edificio, sino esperanza viva: la Escuela Primaria "Ramón López Velarde" conocida como (LA ESCUELA DE PIEDRA), que se aproxima a cumplir setenta y cinco años iluminando generaciones.

▪️Y al hablar de ella, inevitablemente surgen dos nombres que no pertenecen sólo a la historia, sino al alma misma del pueblo.

▪️La maestra Ma. Guadalupe Ruíz de Haro no fundó únicamente una escuela; abrió una puerta que antes permanecía cerrada para muchos niños. Su amor por la enseñanza fue más grande que cualquier carencia material. En aquellos años donde aprender parecía privilegio, ella sembró igualdad.

▪️Fue directora fundadora, sí, pero más que directora fue madre colectiva, guardiana de sueños infantiles, mujer que entendió que educar era un acto profundamente humano: mirar a cada niño como promesa y no como circunstancia.

▪️Dicen los muros que aún se escucha su paso firme al amanecer, revisando salones, cuidando libros, defendiendo con ternura y determinación el derecho de cada niño a aprender. Democratizó la educación sin discursos grandilocuentes, sólo con el acto cotidiano de creer en su gente.

▪️Y junto a ella caminó otro faro de luz. El profesor Ramón Fernández Ibarra, cuya vida fue una lección permanente de virtud. No enseñaba únicamente materias; enseñaba dignidad. Su presencia en el aula era calma y carácter, ejemplo silencioso de que el maestro no sólo transmite conocimiento, sino valores que sobreviven generaciones.

▪️Compartió aulas y sueños en aquella escuela que vio crecer el corazón educativo de Miguel Auza. Defendió la educación como quien protege un tesoro sagrado, convencido de que un libro abierto podía cambiar el destino de una familia entera.

▪️Su legado fue tan profundo que hoy las letras lo recuerdan eternamente: la Biblioteca Pública Central lleva su nombre, y también la biblioteca escolar donde enseñó, como si los libros mismos hubieran decidido custodiar su memoria.

▪️Ellos no buscaron homenajes. Nunca enseñaron para la historia, enseñaron para la vida. Y sin embargo, el tiempo, que todo lo prueba, terminó inclinándose ante su entrega.

▪️Hablar de ambos en el DÍA DEL MAESTRO no es un acto ceremonial; es un deber de gratitud. Porque cientos de miguelaucenses aprendieron a leer el mundo gracias a su amor, porque en cada profesionista, campesino, comerciante o soñador de este pueblo existe una chispa encendida por sus enseñanzas.

▪️Ellos comprendieron algo que sólo los grandes maestros saben: que educar es sembrar árboles cuya sombra jamás se alcanza a disfrutar completamente.

▪️Hoy, cuando la escuela se acerca a su aniversario número setenta y cinco, el pueblo entero parece volver a ser niño. Las aulas guardan sus nombres como oración diaria, y Miguel Auza los pronuncia con respeto, con orgullo, con cariño profundo.

▪️Porque mientras exista alguien que recuerde, mientras un niño abra un libro, mientras una maestra o un maestro crea en sus alumnos, ellos seguirán enseñando.

▪️Y así, en este DÍA DEL MAESTRO, Miguel Auza no sólo celebra a sus docentes: celebra el amor convertido en educación, la vocación hecha destino, y la certeza de que hubo dos corazones que entregaron su vida para que un pueblo entero aprendiera a caminar hacia la luz.

✍️Cronistas Municipales.

  a la Directora General del Archivo General del Poder Legislativo del Estado de Zacatecas, Dra. Marlem Silva Parga, por...
14/05/2026

a la Directora General del Archivo General del Poder Legislativo del Estado de Zacatecas, Dra. Marlem Silva Parga, por el grato recibimiento a los miembros del Grupo de la JUDEA PARROQUIAL ✝️ quienes impulsan en compañía de las autoridades municipales el reconocimiento como PATRIMONIO CULTURAL E INMATERIAL DEL ESTADO DE ZACATECAS 📜 para la Tradicional Representación del Viacrucis Viviente por parte del Poder Legislativo del Estado de Zacatecas.

✍️Cronistas Municipales.

🔹HACIENDA DE LA HONDA: MEMORIA DE PIEDRA, VIENTO Y DESTINO 🍃▪️En los vastos silencios del norte zacatecano, donde la tie...
12/05/2026

🔹HACIENDA DE LA HONDA: MEMORIA DE PIEDRA, VIENTO Y DESTINO 🍃

▪️En los vastos silencios del norte zacatecano, donde la tierra respira polvo antiguo y el horizonte parece conversar con el cielo, nació una historia que aún se escucha entre los muros derruidos y los caminos de terracería: la historia de la Ex Hacienda La Honda, territorio donde el tiempo dejó huellas profundas como surcos de arado.

▪️Cuenta la memoria, esa vieja cronista que nunca olvida, que el primer dueño de aquellas extensiones fue don Cirilo Josué Elodruy, hombre venido desde tierras españolas, nacido cerca de Bilbao en el año de 1822. Traía consigo el espíritu del viejo mundo y el temple de los hombres que cruzan océanos buscando destino. México lo recibió en tiempos convulsos, y él, agradecido o quizá enamorado de esta tierra nueva, decidió defenderla con la vida misma.

▪️Fue general del ejército del hermano municipio de Sombrerete. Combatió en la guerra contra los Estados Unidos entre 1846 y 1847, y más tarde enfrentó la intervención francesa entre 1862 y 1863. Entre pólvora, honor y sacrificio, su nombre quedó inscrito en las páginas silenciosas de la historia nacional. Cuando el presidente Benito Juárez recuperó la capital del país, las recompensas alcanzaron a quienes habían sostenido la causa republicana; así, a don Cirilo le fue concedido un vasto terreno de más de mil setecientas hectáreas, un mar de tierra fértil destinado a convertirse en legado.

▪️Como todo patriarca, sembró no sólo ganado y cosechas, sino también descendencia. Tuvo dos hijos: Rafael y Rodolfo. Al morir en 1866, dividió su herencia con la precisión de quien reparte sueños: a Rodolfo le correspondió la tierra que con los años sería conocida como La Honda, mientras que Rafael recibió la extensión que daría origen a la Hacienda de Zaragoza.

▪️Rodolfo Elodruy hizo florecer la propiedad y levantó familia entre corrales, campos y amaneceres interminables. Tuvo cinco hijos: Roberto, Rodolfo, María Teresa, Salvador y Héctor. Sin embargo, el destino, que siempre elige a uno para custodiar la memoria, colocó al primogénito Roberto al frente del legado familiar.

▪️Roberto Elodruy, nacido en 1900, heredó no sólo la tierra sino el peso de una época que comenzaba a cambiar. La Revolución Mexicana transformó el rostro del país; las nuevas leyes agrarias llegaron como viento fuerte sobre las antiguas haciendas. La tierra, antes símbolo de poder y permanencia, comenzó a repartirse entre quienes la trabajaban sin poseerla. Fue el tiempo de la dotación agraria, de títulos inciertos y certificados temporales que apenas lograban contener el avance de la historia.

▪️Aun así, La Honda continuó respirando vida. En sus mejores años llegaron a pastar más de veinte mil ovejas, como una nube blanca moviéndose sobre la llanura. Era una hacienda viva, orgullosa, sostenida por generaciones de esfuerzo.

▪️Pero todo ciclo tiene su ocaso. El 28 de abril de 1964, comprendiendo que los tiempos ya no pertenecían a los antiguos hacendados, don Roberto tomó una decisión que cambiaría el destino del lugar: ofreció lo que quedaba de la hacienda a los menonitas. Con aquella venta no sólo se cerraba una etapa familiar; también nacía una nueva comunidad.

▪️Dicen quienes lo conocieron que, después de venderla, Roberto jamás quiso volver. Tal vez porque algunos hombres prefieren recordar sus tierras llenas de vida antes que mirarlas transformadas por el tiempo. Así, el pasado quedó guardado en su memoria, mientras las paredes comenzaron lentamente a convertirse en ruina.

▪️Hoy, de la antigua Hacienda La Honda sobreviven vestigios de piedra y silencio, restos nobles que el viento acaricia como si leyera un libro antiguo. Sobre aquellas tierras se asentó una de las comunidades más trabajadoras y prolíficas del estado de Zacatecas: los menonitas, quienes continuaron escribiendo la historia con otro idioma, otras costumbres y la misma vocación por la tierra.

▪️Porque las haciendas no mueren, se transforman. Y La Honda, entre ruinas y cosechas nuevas, sigue siendo un punto donde el pasado y el presente se dan la mano, recordándonos que la verdadera herencia no es la posesión de la tierra, sino la memoria que permanece viva en quienes la aman y la cuentan.

✍️ Cronistas Municipales.

Dirección

Miguel Auza
98330

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Crónica Municipal de Miguel Auza publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir