La sociedad reclama que la política no solo se reduzca a la lucha por el poder, sino que se centre en la persona como sujeto de atención y como actor ciudadano que lleve a su máxima expresión los valores humanistas de la dignidad, la libertad, la justicia, la igualdad, el respeto, la cooperación, la tolerancia y la participación, con los cuales la democracia alcanza su mayor desarrollo organizativ
o, participativo, institucional y civilizador. Los mexicanos necesitan creer en la política como promotora del cambio, involucrarse con renovados objetivos y metas que permitan el pleno desarrollo de su potencial como sujetos individuales y sociales. Al identificar a la persona como sujeto de la política humanista, transformamos la visión tradicional de las relaciones basadas exclusivamente en la competencia por el poder, e impulsamos una nueva cultura cívica y política basada en los Derechos Humanos y su ejercicio desde el gobierno. A partir de un análisis puntual de nuestras experiencias partidarias pasadas y del entorno político nacional, convenimos que el HUMANISMO es una opción viable, que tiene sustento social y político, y, que también debe estar representada en el actual sistema de partidos.