27/08/2026
Imelda Castro toma el control político de Morena en Sinaloa: ¿continuidad o ruptura con Rocha Moya?
La designación de Imelda Castro Castro como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional coloca a la senadora con licencia en el centro de la sucesión de 2027 y abre una nueva etapa política para Morena en Sinaloa.
Las dirigencias de Morena, Partido del Trabajo y Partido Verde respaldaron este miércoles a Imelda Castro Castro para encabezar los trabajos políticos de la llamada Cuarta Transformación en Sinaloa. Aunque el cargo no representa todavía, jurídicamente, una candidatura a gobernadora, políticamente la coloca como la figura más adelantada del oficialismo rumbo a la elección de 2027. (La Jornada)
El momento del nombramiento no es menor.
Sinaloa atraviesa una etapa particularmente complicada y la propia dirigencia nacional de Morena reconoció que el estado vive “tiempos complejos”. Incluso el Partido Verde señaló que la definición se adelantó ante las circunstancias políticas que enfrenta la entidad. (La Jornada)
La llegada de Castro también tiene una lectura inevitable respecto al gobernador Rubén Rocha Moya, quien nuevamente se encuentra separado temporalmente del cargo en medio de investigaciones y acusaciones formuladas en Estados Unidos que él ha rechazado. Su breve intento por regresar al gobierno generó fuertes cuestionamientos, incluso de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien consideró que su reincorporación no había sido apropiada. (Reuters)
Una figura cercana a Rocha, pero no dependiente de él
Imelda Castro y Rocha Moya tienen una larga relación política. En 2018 fueron compañeros de fórmula al Senado por Morena y construyeron juntos parte del crecimiento electoral del movimiento en Sinaloa.
Sin embargo, Castro posee una trayectoria política propia que antecede ampliamente al actual gobernador.
Proviene de la izquierda sinaloense, tuvo una larga militancia en el PRD, fue dirigente partidista, diputada local, regidora de Culiacán, funcionaria estatal y posteriormente senadora. Cuenta además con formación académica en Ciencia Política. Su historia política, por lo tanto, no nació con Morena ni depende exclusivamente del grupo de Rocha. (Grupo Animal)
Esa condición puede convertirse precisamente en una de sus principales fortalezas.
Imelda tiene suficiente cercanía con el movimiento y con las estructuras políticas que han gobernado Sinaloa para evitar una ruptura inmediata, pero también suficiente identidad propia para construir una narrativa diferente.
¿Qué implica su nombramiento?
La señal parece clara: Morena busca comenzar a ordenar la sucesión sinaloense antes de que la crisis alrededor del actual gobierno termine contaminando el proceso electoral de 2027.
Imelda Castro ofrece una salida particularmente conveniente.
No representa una ruptura con la Cuarta Transformación, pero tampoco necesita cargar automáticamente con todas las decisiones del gobierno de Rocha Moya.
Su discurso después de recibir la constancia fue significativo. Habló de recuperar valores, reconstruir el rumbo de la transformación y concentrarse en el futuro de Sinaloa, evitando entrar directamente en confrontaciones alrededor del gobernador. (Cafe Negro Portal)
En política, también importa lo que no se dice.
Castro no necesita atacar públicamente a Rocha para marcar distancia. Su reto será construir paulatinamente una identidad propia mientras conserva suficientes puentes con las estructuras territoriales, alcaldes, legisladores y operadores que actualmente forman parte de Morena en el estado.
La sucesión comienza antes de tiempo
El nombramiento también acelera inevitablemente los tiempos políticos.
Dentro de Morena, quienes mantenían aspiraciones para 2027 tendrán que decidir si se integran al proyecto de Imelda Castro, negocian posiciones o intentan construir alguna alternativa.
Para PT y Partido Verde ocurre algo similar. Ambos respaldaron públicamente la designación, enviando una primera señal de que la intención podría ser llegar a la siguiente elección con una candidatura unificada. (La Jornada)
Si esa alianza permanece, Imelda comenzaría su recorrido con una ventaja importante: estructura partidista, reconocimiento estatal, experiencia electoral y respaldo nacional.
Pero también heredará un escenario complejo: problemas de seguridad, desgaste institucional y la necesidad de convencer a los sinaloenses de que puede representar una nueva etapa sin renunciar al proyecto político que actualmente gobierna.
Continuidad de Morena, pero no necesariamente del rochismo
Esa podría ser finalmente la principal lectura del nombramiento.
Morena parece apostar por conservar Sinaloa sin hacer que la elección de 2027 se convierta en un referéndum sobre Rubén Rocha Moya.
Imelda Castro permite realizar esa transición de una manera relativamente ordenada.
Tiene historia dentro de la izquierda, relación con Rocha, vínculos nacionales y suficiente autonomía política para construir su propio grupo.
Por eso, más que un simple nombramiento partidista, su designación puede representar el inicio del relevo político de una generación de poder dentro de Sinaloa.
La pregunta a partir de ahora será si Imelda Castro utilizará esa posición para mantener las estructuras construidas durante el gobierno de Rocha o si comenzará a formar un nuevo bloque político alrededor de ella y del liderazgo nacional de Claudia Sheinbaum.
Ahí estará la verdadera disputa por el poder rumbo a 2027.