21/09/2021
Los niños con DAH a menudo manifiestan retraso en la adquisición del código fonológico y el nivel morfológico, especialmente en comprensión y expresión de tiempos verbales, bajos resultados en las pruebas que requieren pensamiento analógico lingüístico o resolución de problemas verbales, problemas en el acceso rápido a información lingüística y en la comunicación de info esencial y menos competencia en tareas de procesamiento semántico, de tipo metalingüístico y de conciencia fonológica.
Otro aspecto característico de los niños especialmente escolares de primaria y secundaria es que presentan graves dificultades en la comprensión tanto escrita como oral. Durante la lectura, ya desde edades tempranas. Su comprensión lectora es deficiente, tienen dificultades de comprensión de textos largos a pesar de no tener puntuaciones bajas en vocabulario.
Los niños con DAH tienen con más frecuencia desordenes en el procesamiento del habla -entendiendo este término en un sentido general que comprendería todas las habilidades implicadas en percibir y producir el habla, tanto cognitivas como periféricas. Estas dificultades en el procesamiento del habla pueden tener un grado de severidad variable: desde ligeros problemas de articulación hasta un habla ininteligible. Es frecuente observar niños con DAH que mantienen procesos de simplificación de habla hasta edades muy avanzadas -ocho o nueve años- que se solucionan antes de los cinco años en el desarrollo normal.
Otro aspecto en el que se ha señalado cierta inmadurez en los niños con DAH es en el desarrollo de las habilidades metafonológicas -habilidades que implican manejo consciente de segmentos sonoros que integran las palabras. Es necesario distinguir claramente entre habilidades fonológicas y metafonológicas. Las hab fonológicas suponen el uso eficaz del sistema fonológico de una lengua -entender y que nos entiendan cuando hablamos- mientras que las Metafonológicas implican reflexionar conscientemente sobre dicho sistema. Por esta razón podemos encontrar niños que aunque hablan correctamente -sin problemas en la percepción y producción del habla- tienen dificultades metafonológicas.
Esto se debe mucho a la impulsividad e inatención, ya que tienden a cometer errores por omisión (omitir palabras y/o letras) o por comisión (añaden palabras, se inventan palabras), no están lo suficientemente concentrados en la tarea, tienden a levantar la vista del texto, no siguen el hilo argumental, etc; dando como resultado una mala interpretación del contenido de la lectura. Tener buenas habilidades metafonológicas es prerrequisito fundamental para un aprendizaje correcto de la lectoescritura. Por consiguiente, no tener buenas habilidades metafonológicas supone riesgo de dificultades de aprendizaje.
Al evaluar niños con DAH el campo del lenguaje y sus formas, es necesario observar cuidadosamente su ejecución para determinar mejor cuáles son los posibles factores implicados en su pobre rendimiento, ya que esto podría tener implicaciones clínicas motivando líneas de intervención distintas (Ygual, 2012).