23/05/2026
La noche mas oscura.
En algunos lugares todavia se mantiene la tradición, se los daban a los mejores clientes, era la imagen del negocio, con un block de hojitas con el santoral, el numero dia y mes.Para los que sembraban en aquel entonces; esos calendarios traian las fases de la luna.
Que siembra en cuarto creciente, que ponte un seguro, que prepara el suelo en luna nueva y cosecha en luna llena, poda, que riega, las informaciones variaban de persona en persona.
Ay ! para esa edad ni sabía nada de esas cosas, apenas sabía leer, pero de caracter si era.
Corria un mes de eso, de los que ya empieza el buen frio y despues con los años supe que fue en Noviembre, ni me pregunten dia ni hora por que de astronomia no se.
Solo recuerdo que el maizal estaba alto muy alto. Y se cosechaba en esas fechas mas o menos. Las herramientas de labranza eran indispensables en esos meses, azadón, rosadera, machete, ajuar de los animales, carreta.
De carácter como le dicen ahora, era en aquellas fechas y mi abuelo hombre de campo siempre estaba al pendiente de esas hojitas del calendario. Una tarde en la que estaban todas las mujeres de la casa en el patio habia un alboroto por que una de las gatas habia traido tremendo lagartijon y lo dejo en medio de las sillas, y claro el argüende y el alboroto de todas las doñitas, muchachas y la niña de la casa, griterio y corredera por que apenas la puso en el suelo y la lagartija empezo a correr entre las faldas que arrastraban polvadera y ya se le metia entre las patas a una doña y ya salia corriendo y la gata tras de ella.
En eso la cosa empeoro al sentir el retumbar de suelo y nadie se habia percatado que el abuelo, parado con la rienda del burro en mano, se había acercado a ver y escuchar el griterio, y solo para avisar que se regresaría a la labor a recojer una rosadera que se le habia olvidado.
La huerca chiflada para quiza librarse del susto de aquella lagartija buscapies le dijo al abuelo que ella queria ir.
Claro le dijeron que no, que era tarde y ya hacia frio y que estaba muy lejos, para ese rato la cosa se habia calmado, la gata habia atrapado de nuevo a la lagartija y ya le estaba tronando los huesos en un rincon de la tapia.
A tirarse al piso y a hacer el berrinche y la patalera, que el abuelo que la agarra y que la sube al burro asi tal cual como andaba, entre las horquetas de madera de esas que le ponian a los animales para amarrar las cargas; el perrerio empezó a alborotarse y a dar volteretas, por que como que sentian mi trunfo de que me llevarían, como si fuera de ellos tambien.
Pues ahí vamos, ya era de noche cuando llegamos al vado, cruzamos la calle y le seguimos, el retumbar de las patas del animal se escuchaba fuerte como que apuraba el paso; entre los arboles se escuchaba el pajarerio queriéndose ya acomodar en la mejor rama, y abajo el croar de zapos y ranas que andaban en el charco del difunto, hacian conjunto con el alboroto de los pájaros.
La güerita ahi iba muy empoderada, con la barbilla en alto y sientiendose de lo mas segura, pues la acompañaban 4-5 perros y su abuelo, con fusca a la cintura por que despues supe que traían pleito casado el y otro vecino.
Pues muy segura asegun, alla abajo el rio seguia con sus ruidos nocturnos, los sapos, el retumbar del ruido de los bagres ( con los años supe que eran peces ) y uno que otro pájaro.
Total que llegamos y que nos metemos entre el maizal saliendo a un pequeño claro lleno de arboles de los llamados chaparros.
Ahi el abuelo amarro el burro en una rama y le dijo a esa niña de entonces….
Aqui te quedas se va quedar el cobra y el getas contigo.
Se echo una soga al hombro y se metio entre el espinerio; se escuchaba su caminar entre la espesa maleza y poco a poco el ruido se fue calmando, los zapos y ranas se callaron, los pájaros no se escuchaban, no habia luna y ni estrellas se veían, por que estaba nublado, los animales apenas los alcanzaba a ver medio sentados con las orejas paradas, me di cuenta por que al estirar la mano el burro tambien tenia las orejas levantadas, las sentia por que era lo unico que podia hacer, no se veia nada, no se escuchaba nada ,no hacia aire, un pavor me empezo a entrar y de la rabieta que habia echo ya me habia arrepentido; pasaron segundos, minutos que parecían horas, solo allá lejos muy lejos hacia abajo por el barrancon,se llego a escuchar los coyotes…
y si vienen por mi?
Y si se me aparece una bruja?
Un moustro !!!!
Y si es un animal y me come?
Y si viene un fantasma?
Ni llorar podia de aquel miedo que me invadió.
El susto mas grande fue al escuchar el resollar de unos animales que se acercaban cada ves mas y ramas que se quebraban, senti que mi pequeño mundo acababa en ese instante…..
Cuando escuché el olisqueo de unos animales.
Eran solo los perros del abuelo, que se habian adelantado, y tras ellos venia el, con su linterna de pilas de esas cuadradas y dos rosaderas al hombro.
Senti tanto alivio; que de regreso la barbilla de aquella chiquilla, ya no se alzaba altanera del triunfo de horas antes, ahora era una mirada baja, de comprencion y silencio.
Apenas llegamos a la casa y el abuelo le dijo a la abuela, dale azúcar y un bolillo porqué todavia viene blanca de miedo.
Quizá mi abuelo nuca se alejo, quizá siempre estuvo ahí. Creo que el si se dio cuenta, y solo se separo un instante, quizá a manera de lección por mis berrinches.
Y ya entiendo….
EN LAS NOCHES MAS OBSCURAS DE LA VIDA.
AHORA ES MI TURNO.
DE MANTENER LOS MOUSTROS LEJOS.
Neeeee….
como quiera segui siendo berrinchuda.
Pero esa noche de luna nueva no se me olvida nunca y menos esos calendarios de hojitas que son las que me la recuedan de ves en cuando.
Zeus Olimo Gente de García