03/09/2026
A veces lo que parece una pérdida, un rechazo o una puerta cerrada termina siendo protección, aprendizaje y una nueva dirección.
No todo lo que se va estaba destinado a quedarse, ni todo lo que no salió como esperábamos significa que fracasamos. Hay momentos en los que la vida —y Dios— nos apartan de ciertos caminos para acercarnos a otros mejores.
Confía en los tiempos de Dios. Suelta lo que ya cumplió su propósito y sigue adelante con MÁS FE Y MENOS MIEDO.
Lo que hoy no entiendes, mañana puede convertirse en la razón por la que agradezcas haber seguido caminando.
Los caminos de Dios son perfectos.
— José Mejía Fernández