18/12/2025
Stalin y la construcción socialista. (Por el natalicio de Stalin)
Sin planificación, sin dirección política y sin poder obrero, el socialismo queda reducido a una consigna.
El socialismo no se construye solo con discursos o buenas intenciones. Para cambiar la vida del pueblo trabajador es necesario organizar la producción, decidir qué se produce, cómo se produce y para quién se produce.
En la Unión Soviética, bajo el liderazgo de Stalin, los planes quinquenales sirvieron para eso: planear el trabajo de toda la sociedad. Se construyeron fábricas, se desarrolló la industria, se garantizó empleo y se fortaleció al país frente a sus enemigos.
La dirección política fue clave porque alguien tenía que fijar el rumbo general, evitar que cada sector jalara para su lado y asegurar que el esfuerzo colectivo tuviera un objetivo común.
El poder obrero significa que la economía ya no está en manos de patrones ni banqueros, sino del Estado que representa a la clase trabajadora. Así, el fruto del trabajo vuelve al pueblo en forma de empleo, educación, infraestructura y defensa.
La experiencia soviética dirigida por Stalin, enseña algo sencillo: cuando los trabajadores se organizan, planifican y tienen poder real, pueden transformar su realidad y su futuro.
Los planes quinquenales no fueron solo una política económica, sino una forma de organizar conscientemente la fuerza social del proletariado, elevando su papel histórico y asegurando la soberanía del proyecto socialista.