08/04/2026
El salario complementario es un derecho, no un privilegio.
Es el reconocimiento al trabajo que miles de compañeras y compañeros realizan todos los días en los barrios: sosteniendo comedores, merenderos, cooperativas, cuidados comunitarios y tareas esenciales que el Estado y el mercado abandonan.
Hoy, frente a un gobierno que ajusta, persigue y criminaliza la organización popular, decimos con fuerza que el salario complementario no se negocia.
Defendemos el trabajo digno, la organización colectiva y la lucha popular como herramientas para resistir el hambre y la exclusión.
Sin las y los trabajadores de la economía popular, este país no funciona.