08/09/2021
Nacer en Guatemala te hará guatemalteco, ¡pero no te hace chapín!
Lo “chapín” se gana, se trabaja duro para merecerlo. “Chapín” es un título de honor que llevan las personas honestas, trabajadoras, que se levantan día tras día para hacer de Guatemala un mejor país; con sus acciones, con el sudor de su frente, con su ingenio y sus ideas creativas e innovadoras, y con esas fuerzas interminables que sacan todos los días de no sé dónde, para seguir trabajando duro y mantener un hogar, una familia, un gobierno y un sistema político que no hace más que ordeñar a la vaca como si no hubiera mañana. Y encima de todo eso, todavía tiene la capacidad de vivir con pasión, de tenderle la mano a su hermano si lo necesita, ¡y le saca chiste a todo!
Es más, he tenido la fortuna de conocer extranjeros más chapines que los mismos guatemaltecos, y la mala pata de conocer a guatemaltecos que se hacen llamar “chapines”, pero que más parecen cangrejos y en vez de ayudar a sacar adelante al país, hacen que todos retrocedamos.
¿Y es que sabes qué? No necesitas hacer cosas monumentales para ayudar a que el país avance. No tenés que inyectar millones de capital para hacer que Guatemala sea un mejor país. Y seguramente ahorita ya haces muchas cosas que suman, en vez de restar. Y si tú, yo y más y más gente seguimos haciendo esas cosas pequeñitas, pero que construyen, ni nos vamos a dar cuenta cuando Guatemala se haya vuelto en ese país maravilloso y paradisiaco, seguro, enriquecido, con índices humanos, socioeconómicos altísimos, que todos soñamos; todo un ejemplo de superación.
Y si ahorita, los meros meros chapines ya estamos orgullosos y enamorados de las cosas increíbles que nos ofrece esta tierra, ¿¡te imaginás cómo nos vamos a sentir el día que logremos ese cambio!?
Si ya te entró la duda, y no sabes qué hace a alguien un chapín de verdad, te comparto apenas algunas características de una lista que puede ser interminable. Es más, te invito a que me eches la mano y la sigamos haciendo crecer… Va a ser nuestro manual de cómo ser .
• Sólo un chapín de verdad le va a dar la vuelta a la cuadra, en vez de irse en contra de la vía “sólo un pedacito”.
• Sólo un chapín de verdad es puntual, porque sabe que la famosa “hora chapína” sólo es un deshonroso nombre para la impuntualidad.
• Sólo un chapín de verdad hace su respectiva cola, en el banco, en el súper, en el tráfico, o donde le toque, porque sabe que los que se colan no son bien buzos, sino unos tremendos zoquetes.
• Sólo un chapín de verdad sabe que las luces de emergencia de su carro no hacen que mágicamente deje de estorbar en la vía pública, de bloquear la libre locomoción de las demás personas, y que si las pone para irse en contra de la vía, estas no van a evitar que tenga ningún accidente, porque no son mágicas.
• Sólo un chapín de verdad tira la basura en su lugar, así la tenga que cargar de regreso hasta su casa en su bolsa o en su pantalón, pero evita ensuciar la ciudad y tapar los tragantes.
• Sólo un chapín de verdad evita bloquear las intersecciones, aunque el semáforo le esté dando luz verde y crea que lleva el derecho de vía… (sólo con esto ¿qué montón de gente podemos tachar ya de la lista?
• Y ya que estamos en eso, también sólo un chapín de verdad respeta a los peatones, a los ciclistas, y los espacios reservados para estos, porque entiende que un carro no lo hace un ser superior a nadie y que absolutamente todos, tienen derecho a transitar por las calles, sin necesidad de aventarse los unos contra otros.
• Ah sí, aló peatones, sólo un chapín de verdad que va a pata, respeta las vías de circulación de los vehículos motorizados también, y sabe cómo usar las pasarelas, las paradas de los buses y los espacios asignados por los semáforos y los pasos peatonales para cruzarse la calle. Esta es una calle de doble vía… si me entienden 😅😉
• Sólo un chapín de verdad paga sus impuestos porque es lo correcto, en vez de pelear que es injusto que él tenga que pagar mientras otros se hacen los locos.
• Sólo un chapín de verdad entiende la situación tan delicada que está pasando el país ahorita con la pandemia y por eso se encierra en su casa, haya o no haya toque de queda, restricciones o ley seca. Sabe que su granito de arena, no infectándose él, es un aporte mucho más importante de lo que pueda parecer.
• Sólo un chapín de verdad madruga todos los días -llueve, truene o relampaguee- para irse a trabajar y ganarse el pan de todos los días con el sudor de su frente, en vez de salir a la calle a robar, aprovechándose del esfuerzo de otros.
Sólo entiende que cada una de sus acciones tiene una consecuencia, y se esfuerza todos los días, a cada rato, para que esas consecuencias sean positivas y de crecimiento para él, para su familia y para su sociedad, aunque sea el camino más largo, la tarea más dura o la decisión más difícil de tomar.
He escuchado y leído a mucha gente decir que no hay nada que celebrar este bicentenario, porque el país está quebrado con tanta pobreza, corrupción, violencia… en fin. Y es verdad, hay muchas razones para hacer conciencia este 15 de septiembre, porque nos urge un cambio. Pero también es cierto que tenemos muchas cosas buenas en el país, que no todo es malo y, sobre todo, que habemos muchos chapines de verdad, que luchamos todos los días por mantener nuestro pedacito de grama verde, y ese ¡sí es motivo suficiente para celebrar!
Contame, ¿qué otra cosa es algo que haría solamente un chapín de verdad?
P.D. ¿Acaso no es todo un chapín de verdad el que venció la pereza y leyó hasta acá? 🤣
Foto: Shalom de León - , Unsplash