Pensamos el cine, y lo audiovisual en general, como una herramienta al servicio de la lucha de la clase obrera y los explotados. Origen: Cuba pre revolucionaria. Los esclavos afroamericanos de las plantaciones de azúcar “bembéan”, se pasan rumores entre sí que sus patrones no logran decodificar. Tienen las bocas grandes y los labios (las bembas) descomunales. Años después los revolucionarios hacen
uso del concepto. Comienzan a transmitirlas a través de las radios rebeldes, informando sobre la ubicación de las tropas de Batista y difundiendo las ideas revolucionarias. Uso extensivo: las “bembas” se vuelven código, lenguaje, entre los oprimidos de todo el mundo y todas las épocas, superando la experiencia cubana, desde la clandestinidad, para sortear la represión y la censura. Se transforman en mecanismo de comunicación clandestino, con visión de clase y alcanzan cualquier soporte. Graffitis, periódicos, volantes publicados con mimeógrafo, cine alternativo, hasta los rumores que se pasan, por lo bajo, entre los compañeros torturados en los Centros Clandestinos de Detención durante la última dictadura argentina. Comunicar bajito, intercambiar contenidos y mensajes sin ser descubierto, localizado. SILBAR BEMBAS. Comunicación del oprimido. Clandestinidad. Espacio de comunicación de clase, cuando las fuerzas represivas acentúan su ferocidad, las patronales explotan a los trabajadores, las burocracias sindicales matonean y los medios tapan, encubren. Comunicación. Lucha social y política en el plano de lo simbólico