27/05/2026
CASO ZAPATERO
Además de la imputación a Zapatero, acusado de cobrar hasta 1,95 millones de euros en comisiones ilegales, hoy han imputado a la gerente del PSOE, Ana Fuentes; a Santos Cerdán, ex secretario de Organización; y a Gaspar Zarrías, ex senador. El auto que inculpa a Zapatero es sólido. No aporta pruebas directas - estamos en el inicio de la investigación - pero sí muchos indicios.
Tolerancia cero con la corrupción. Se parte de la presunción de inocencia, pero si hay culpables, debe hacerse justicia.
En segundo lugar, provoca una enorme inquietud saber donde está el origen que ha desatado la “tormenta Zapatero”.
La información que ha permitido inculpar al ex presidente no proviene de una organización ultra, ni de un “juez facha”. Es peor. La ha puesto en circulación el Estado norteamericano.
Ha sido el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU quien aportó a la policía española el contenido del móvil del empresario venezolano Rodolfo Reyes, accionista de Plus Ultra, con conversaciones que apuntaban a Zapatero. EEUU ha decidido hacer pública una información sensible que inevitablemente iba a provocar una crisis política. Una vez más, EEUU interviniendo en la política española.
Esto plantea una pregunta inquietante: ¿Para qué? ¿Qué objetivos tiene?
En tercer lugar, la imputación de Zapatero afecta al ánimo y la movilización de ciertos sectores progresistas.
Aparte de medidas que apoyamos como la ley del matrimonio igualitario o la retirada de tropas de Irak durante su Gobierno, jamás hemos considerado a Zapatero, ni ahora ni antes, como un “referente moral” de la izquierda.
Recordemos que el 15-M se levantó contra los gobiernos de Zapatero. No olvidamos que fue quien inició los recortes y cambió la Constitución para que cobraran antes los bancos extranjeros que los jubilados españoles, cumpliendo las órdenes de Obama y Merkel con un servilismo extremo.
El “meteorito Zapatero” ha impactado y apenas estamos empezando a ver sus primeros efectos.