24/05/2026
OJO AL CRISTO…
La situación de nuestros pueblos ante el riesgo de incendios forestales es intolerable. Año tras año vemos cómo llega el verano sin que este Ayuntamiento haya hecho absolutamente nada para prevenir una tragedia que puede acabar arrasándolo todo. Villalfeide, Serrilla, Matallana, Orzonaga, Robles y otros muchos núcleos se encuentran hoy a merced de que no se produzca un incendio forestal, porque si llega el fuego, arderán enteros.
Los ayuntamientos tienen la obligación de limpiar los terrenos forestales de su competencia, mantener las franjas de seguridad y adoptar medidas preventivas. Sin embargo, el equipo de gobierno permanece despreocupado a pesar de los graves precedentes. Castilla y León registró en 2025 un total de 1.216 incendios forestales que arrasaron 143.880 hectáreas, siendo León una de las provincias más castigadas. El fuego destruyó cientos de viviendas, dejó pueblos arrasados y decenas de inmuebles inhabitables. Y, aun así, no hemos aprendido absolutamente nada.
La única “gestión” del ayuntamiento ha sido acogerse a una subvención para redactar un plan de emergencia que, a estas alturas, la Diputación no ha resuelto, si fuera para que sus señorías cobrasen sus suculentas nominas ya se habría resuelto, pero para proteger a los vecinos y evitar una catástrofe, no hay prisa. Resulta difícil imaginar mayor incompetencia y abandono. Cuando llegue el próximo incendio ya no valdrán las excusas, porque las advertencias están hechas. La pregunta es clara: ¿van a actuar antes de que arda un pueblo o seguirán mirando hacia otro lado hasta que ocurra una desgracia irreparable?