03/08/2022
La sociedad en la que vivimos hoy en día recibe una cantidad exagerada de inputs y distracciones ajenas a nosotros que muchas veces no nos paramos a pensar en el daño o repercusión que esto puede tener para uno mismo. Estamos tan hipnotizados por la pantalla del móvil, desesperados esperando esa llamada tan importante… Nos han convertido en robots monopolizados, cuando la realidad es que somos personas de carne y hueso con sentimientos que no deben ser ignorados.
El estar distraídos segundo sí segundo también en el coche, caminando hacia el trabajo, en reuniones, llamadas, en casa… hace que nos conectemos en un mundo para desconectarnos del propio. La rutina nos hace entrar en una rueda de monotonía que nos hace olvidar el verdadero motivo por el cual estamos aquí, haciendo lo que hacemos. No recordamos esta sensación del primer día, lleno de motivación y alegría, en el que sentías que te comías el mundo; ahora lo tapa la nube estresante y oscura que convierte los días en grises.
Con este post queremos resaltar la importancia de la paz interior. Cuando te sientas abrumado de trabajo, cuando soples, cuando no sepas ni por dónde empezar… para. Relájate, ve a otra habitación, y haz el ejercicio de coger un papel y escribir palabras, momentos o sensaciones que te transmitan paz. Piensa en algún recuerdo bonito que tengas con tus seres queridos, piensa la razón por la que estás trabajando, el objetivo que hay detrás de todo esto, de todo el papeleo, teclado y trajes con corbata, e intenta buscar la motivación que yace perdida, pero que esta dentro de tí.
Nada puede sobrepasar un límite, y menos el propio. No dejes que tu firmeza sea destrozada por lo pasajero, ya que lo único que estará contigo para siempre, eres tú mismo.