10/09/2026
💛 Día Mundial de la Prevención del Suicidio
Escuchar también es una forma de proteger
En este Día Mundial de la Prevención del Suicidio, desde la Fundación de Desarrollo Social Integral Pueblo y Vida queremos hablar de prevención desde los territorios y desde las realidades que acompañamos todos los días.
Acompañamos a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad; a mujeres sobrevivientes de violencia; a madres y familias atravesadas por el femicidio; y a personas que han vivido distintas formas de violencia que han afectado profundamente su salud emocional.
Por eso sabemos que hablar de prevención del suicidio no puede reducirse a decirle a una persona que “piense positivo” o que “busque ayuda”.
La salud mental también está determinada por las condiciones en las que vivimos.
La violencia intrafamiliar, la violencia sexual, la violencia psicológica, el abuso, el acoso, la pobreza, la discriminación, la exclusión, la violencia de género, la pérdida de una madre o de una hija por femicidio y la ausencia de redes de apoyo pueden dejar profundas huellas en niñas, niños, adolescentes y mujeres.
🫂 Cuando acompañamos a infancias y adolescencias
Una niña o un adolescente que vive violencia necesita mucho más que una recomendación.
Necesita una persona adulta que crea en su palabra, un espacio seguro, acompañamiento especializado y una red que no lo deje solo frente a aquello que está viviendo.
En Ecuador, durante 2024 se registraron 155 muertes por lesiones autoinfligidas intencionalmente entre niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años, y 391 entre jóvenes de 18 a 29 años.
Detrás de cada cifra hay una historia, una familia, una comunidad y muchas veces situaciones que necesitan ser escuchadas mucho antes de llegar a una crisis.
Por eso debemos preguntarnos:
¿Qué está viviendo esta niña?
¿Qué violencias está atravesando este adolescente?
¿Quién está escuchando cuando dice que ya no puede más?
¿Qué redes tiene para pedir ayuda?
💜 Cuando hablamos de mujeres, también debemos hablar de violencia
Las mujeres pueden atravesar pensamientos suicidas y crisis emocionales en contextos donde existen violencia psicológica, física, sexual, económica o patrimonial, amenazas, control, aislamiento y relaciones de poder.
Y desde nuestro trabajo sabemos que muchas veces la violencia se instala progresivamente: comienza con el control, continúa con el aislamiento, la desvalorización, las amenazas y las agresiones, hasta llegar a situaciones de extrema violencia.
Por eso, no podemos separar la salud mental de las mujeres de la violencia de género que atraviesan.
En 2023, los registros de suicidio reportaron 1.106 casos en Ecuador; el 25,41 % correspondió a mujeres.
No queremos convertir esta cifra en una explicación simplista: un suicidio no tiene una sola causa. Pero sí queremos recordar que, cuando acompañamos a una mujer que vive violencia, escuchar su sufrimiento, identificar riesgos y fortalecer sus redes también forma parte de la prevención.
🕯️ Y cuando una mujer muere, debemos preguntar
Desde las organizaciones que acompañamos a familias víctimas de femicidio conocemos una realidad especialmente dolorosa:
no toda muerte violenta de una mujer puede ser explicada o cerrada rápidamente bajo la categoría de suicidio.
Las muertes violentas de mujeres requieren investigaciones diligentes, independientes y con perspectiva de género.
La Fiscalía ecuatoriana ha documentado casos en los que los agresores intentaron hacer pasar un femicidio como suicidio. En junio de 2026, por ejemplo, una investigación estableció que una escena había sido alterada para simular un suicidio; la evidencia permitió demostrar posteriormente el femicidio.
También existen antecedentes en los que Fiscalía logró demostrar que la teoría inicial de suicidio ocultaba un femicidio.
Por eso, desde una perspectiva de derechos y de género, investigar una muerte violenta de una mujer también es una forma de prevención y de justicia.
No podemos permitir que la violencia ejercida contra una mujer termine siendo invisibilizada detrás de una explicación que no fue investigada adecuadamente.
🌱 Prevenir también significa acompañar antes de la crisis
En nuestro trabajo con mujeres, infancias y familias hemos aprendido que la prevención comienza mucho antes de una emergencia.
Comienza cuando una niña encuentra a una adulta que le cree.
Cuando una adolescente puede hablar sin ser juzgada.
Cuando una mujer sobreviviente sabe que puede acudir a una red.
Cuando una madre que ha perdido a su hija por femicidio encuentra acompañamiento para continuar viviendo.
Cuando una familia no tiene que enfrentar sola el impacto de la violencia.
Cuando una comunidad aprende a reconocer las señales y sabe dónde acudir.
Prevenir es construir redes.
💛 Escuchar no es suficiente, pero es un comienzo
Escuchar no reemplaza la atención psicológica, psiquiátrica, médica ni la protección frente a la violencia.
Pero escuchar puede permitir que una persona diga lo que hasta entonces había tenido que callar.
Por eso:
No minimicemos.
No culpabilicemos.
No juzguemos.
No dejemos sola a una persona en riesgo.
No ignoremos las señales de violencia.
No asumamos que una muerte violenta de una mujer es un suicidio sin una investigación rigurosa.
Y, sobre todo:
Creemos redes donde pedir ayuda sea posible.
💛 Hablar. Escuchar. Acompañar. Proteger. Investigar. Hacer justicia.
Desde Fundación Pueblo y Vida reafirmamos nuestro compromiso con las niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, con las mujeres sobrevivientes de violencia y con las familias que enfrentan las consecuencias de la violencia femicida.
Porque la prevención del suicidio también exige transformar las condiciones de violencia que ponen en riesgo la vida y la salud mental.
Escuchar puede salvar vidas.
Acompañar puede sostenerlas.
Y hacer justicia también es protegerlas.
📞 Municipio de Quito: 101, opción 9 / 1800 510 510, opción 9 — orientación y atención psicológica gratuita.
🚨 Ante riesgo inmediato: ECU 911 o el establecimiento de salud más cercano.