03/08/2025
¿GEOPOLITICA ¿CUAL ES EL MAL MENOR?
Oriente u Occidente...
Por el Dr. Kléver Delgado Borja✍️
El mundo entero sufre un conflicto global difícil de entender, surge una interrogante que ha acompañado a los pensadores políticos de todos los tiempos: ¿a qué bloque civilizacional debemos mirar para construir un futuro más justo, equilibrado y libre?
Desde mi experiencia vivida y profesional, y como politólogo, afirmo que Occidente, con todos sus defectos, representa el “mal menor” en el tablero geopolítico actual, y a su vez, una oportunidad para reinventar el orden mundial con base en la democracia, la libertad y el desarrollo humano integral.
El MITO del IMPERIALISMO BENÉVOLO y la VERDAD GEOPOLÍTICA.
Hay teorías que defiende la tesis de que Estados Unidos no es un imperio clásico, sino un protector global de la democracia.
Aunque esta visión peca de reduccionista y omite las motivaciones estratégicas de Washington, lo cierto es que sus intervenciones, muchas veces interesadas, han contribuido a evitar el colapso de países enteros, como fue el caso de Corea del Sur, Japón, Alemania, Kuwait, Colombia y hasta Panamá.
Estados Unidos no ha sido un actor pasivo ni totalmente altruista. Intervino en defensa de sus intereses, sí, pero esas intervenciones, a diferencia de las colonizaciones tradicionales, no impusieron esclavitud ni saqueos sistemáticos, sino que impulsaron, aunque con matices procesos democráticos, economías abiertas, y sistemas de seguridad relativamente estables.
Hoy, países como Japón, Alemania y Corea del Sur son potencias globales gracias, en parte, a esas intervenciones. Esa es una realidad geopolítica que no se puede negar.
ORIENTE: ¿una opción viable o una trampa de control?
Cuando observamos el bloque oriental, liderado por regímenes autoritarios como China, Irán o Rusia, encontramos modelos que sacrifican la libertad individual en nombre del orden estatal, y donde la democracia brilla por su ausencia o se reduce a una fachada manipulada.
Los sistemas orientales suelen estar basados en estructuras de control social, censura, represión ideológica y poder centralizado sin mecanismos claros de rendición de cuentas.
¿Puede Oriente revolucionar el mundo? Tal vez. Pero revolucionar no es evolucionar. Las revoluciones sin principios consecuentes, suelen degenerar en dictaduras, y en lugar de armonía, siembran división y conflicto. Basta ver el caso de la Revolución Cultural China, o las guerras promovidas por la Rusia imperial contemporánea, veamos en la actualidad, Cuba, Venezuela, Nicaragua, una revolución con aires de autoritarismo llenos de evidente corrupción.
REPUBLICANISMO, EPISDEMOCRACIA y OMNIPOLÍTICA: la vía del FUTURO.
Desde el pensamiento republicanista que promuevo, defiendo una política basada en libertad con responsabilidad social y control gubernamental con soberanía ética global.
Este principio no puede germinar ni florecer en sistemas autoritarios.
Necesita del suelo fértil de la democracia occidental, donde el ciudadano puede participar, proponer y fiscalizar.
La EPISDEMOCRACIA, como democracia evolutiva, nos permite integrar saberes científicos, éticos y tecnológicos para mejorar la toma de decisiones públicas. Y la OMNIPOLÍTICA, como marco conceptual que articula el bienestar integral material, espiritual, biológico, cultural y ambiental, solo puede nacer en contextos donde se respete la pluralidad y la autodeterminación social.
OCCIDENTE: una plataforma imperfecta, pero Reformable.
Occidente no es perfecto. Lo reconozco. Tiene grandes contradicciones y aún mantiene vicios del capitalismo desmedido. Pero también es la cuna de los derechos humanos, de la libertad de expresión, de los sistemas de control institucional, del pensamiento crítico y de la innovación científica y tecnológica.
En Occidente podemos hablar, disentir, construir y proponer nuevas políticas públicas.
En Oriente, muchas veces solo se puede obedecer o desaparecer.
Por eso, desde una visión profesional y con mi filosofía luminista, donde buscamos armonizar al ser humano con todo lo que le rodea, Occidente es el punto de partida para un nuevo mundo más organizado, más justo y más evolucionado.
*Desenlace y conclusión de este artículo.*
No se trata de idealizar a Estados Unidos o a Europa, sino de entender que, en la batalla entre control autoritario y libertad organizada, Occidente representa el camino más viable para construir un futuro humanista.
Un futuro donde podamos implementar políticas públicas regenerativas, impulsar con responsabilidad políticas públicas consecuentes, promover la paz, y formar ciudadanos con conciencia integral.
La geopolítica no debe seguir girando en torno a imperios, sino a ideas. Y la idea de libertad con responsabilidad social es una semilla que solo germina en tierras donde se respete la vida, la verdad y el derecho a decidir.
Hoy más que nunca, debemos mirar hacia el mal menor, para construir el bien mayor.