03/06/2026
Revocatoria del mandato a Noboa... ¡Ya!
La discusión sobre la revocatoria del mandato del presidente Daniel Noboa, de a poco, se ha convertido en una conversación presente en sindicatos, organizaciones sociales, barrios, universidades y comunidades que observan con preocupación el rumbo que ha tomado el país durante el primer año de gestión del actual gobierno.
La revocatoria es un mecanismo reconocido por la Constitución ecuatoriana para que la población evalúe si un gobierno ha incumplido el mandato político que recibió en las urnas. Por eso resulta significativo que organizaciones indígenas, sindicales y populares hayan comenzado a impulsar la recolección de firmas para activar este proceso.
El crecimiento de esta iniciativa tiene una razón: el desgaste político del gobierno. Aunque desde Carondelet se insiste en presentar una imagen de estabilidad y recuperación, los indicadores de percepción ciudadana muestran otra realidad.
Diversas encuestas reflejan una caída sostenida de la valoración presidencial y un incremento de la desaprobación. Según datos difundidos en mayo de 2026, la calificación positiva de la gestión de Noboa cayó de manera considerable en comparación con el inicio de su mandato.
La principal promesa gubernamental fue devolver la seguridad al país. Sin embargo, un año después, la violencia continúa golpeando a la población y Ecuador sigue enfrentando una de las crisis de seguridad más graves de su historia reciente. A ello se suman los problemas económicos, el encarecimiento de la vida, los despidos en el sector público y el deterioro de servicios fundamentales como la salud y la educación.
El debate de fondo no se limita a la figura de Noboa. Lo que está en discusión es el modelo político y económico que representa. Su gobierno ha profundizado una agenda favorable a los grupos oligárquicos, mientras las demandas de trabajadores, campesinos, pueblos indígenas y sectores populares continúan sin respuestas. La militarización permanente, los estados de excepción recurrentes y las restricciones a la protesta social han configurado, además, un escenario de creciente tensión democrática.
No es casual que la propuesta de revocatoria haya encontrado respaldo precisamente en organizaciones que durante años han sostenido las luchas sociales del país. Para estos sectores, la revocatoria aparece como una herramienta de resistencia frente a un gobierno que está alejado de las necesidades populares.
En los actuales momentos, la revocatoria se convierte en una forma en que se expresa la lucha política: la confrontación de los intereses del pueblo con los de la oligarquía y el imperialismo. Este mecanismo no solo evidencia la inconformidad de un sector importante de la población, sino que desnuda al gobierno de Noboa y lo retrata de cuerpo entero.
La historia del país demuestra que cuando el descontento social se acumula, emergen nuevas formas de organización y movilización. La revocatoria del mandato debe entenderse en ese contexto. Más que una disputa jurídica, constituye una expresión de la crisis de legitimidad que atraviesa el gobierno, es decir, es un instrumento de lucha política que confronta al pueblo con la burguesía.
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