11/09/2026
En este Mes del Niño, recordemos que no existen niños simplemente “callados”.
A veces, detrás de un niño que no expresa lo que siente, que mide cada palabra o que evita incomodar a los adultos, puede existir un niño que ha aprendido a anular sus propias necesidades emocionales para mantener la calma en su entorno.
Son niños que, en ocasiones, terminan asumiendo responsabilidades que no les corresponden: cuidar emocionalmente a sus padres, mediar conflictos o actuar como pequeños “psicólogos” de la familia para evitar problemas.
Un niño no debería aprender a caminar con cuidado alrededor de las emociones de los adultos. Tiene derecho a ser escuchado, a expresarse, a equivocarse y, sobre todo, a ser niño.