18/10/2024
EL PESCADO DE SAN RAFAEL
Una Leyenda llena de esperanza…
Rafael es el arcángel que sana (Dios ha sanado), cura; al menos en las religiones cuyo origen provienen del patriarca Abraham.
Generalmente, San Rafael es representado en compañía del joven Tobías (cristianismo), un pescado, un bastón y una cantimplora; su festividad se celebra cada 24 de octubre.
Según el Libro de Tobías (5,4), Yahveh envió a Rafael para acompañar a Tobías, hijo de Tobit en un largo y peligroso viaje para conseguirle esposa.
Sara (escogida) que había visto morir a siete prometidos porque un demonio, Asmodeo, estaba enamorado de ella y los mataba la noche de bodas.
Durante el viaje, instruyó a Tobías que atrapara un pescado y le extrajera sus vísceras para alejar al demonio enamorado de Sara; también para que le curara la ceguera a su padre.
Por todo lo anterior, San Rafael es considerado el protector de los novios y del noviazgo.
¿Y el pez?
Pertenece a su milenaria simbología religiosa.
A raíz de una rifa de santos, estampitas religiosas, los principales barrios de Heredia comenzaron a tener nombre y a forjarse una identidad propia; su historia.
De ese juego de cartas, perdón postales, surgieron San Rafael, San Isidro, San Pablo, Santo Domingo, San Joaquín, San Antonio y Santa Bárbara.
Pasaron los años, pronto se fundó la Provincia de Heredia y con ella muchos de los entonces barrios se convirtieron en cantones y distritos; independizándose de Heredia.
Lo que una vez fue Piedra Grande, se convirtió en San Rafael; primero barrio y luego pujante cantón.
Desde principios del Siglo XX, en San Rafael de Heredia existía una antigua imagen del santo, casi de tamaño natural; milagrosa y casamentera, infalible.
¿Casamentera?
Si señor, casamentera; entre el pueblo había la costumbre que si se le agarraba la cola o se le sobaba el lomo al pescado de San Rafael se conseguía pareja, novio o novia seguro.
Y para los indecisos por años en pedir boda, calienta asientos, se “jodían” por mucho; porque de un momento a otro les entraba unas ganas desaforadas de casarse.
Poniéndose la soga al cuello en un dos por tres.
Pero agarrarle la cola o sobarle el lomo al pez de San Rafael para emparejarse, no tenía ni tiene nada de bíblico; ni Noé con su arca emparejó tanto animalito.
Creemos que dicha afirmación fue invención de algún mitómano, bromista o de alguien que simplemente quería burlarse de la gente creyencera.
No es vara, de ese tipo sobran.
Aunque muchos aseguran que la leyenda es cierta, cuentan algunos que el matrimonio de sus bisabuelos, abuelos, padres e incluso los suyos fueron obra conjunta del pescado y de San Rafael mismo.
La imagen ha sido testigo de decenas y decenas de bodas rafaeleñas, desde finales del Siglo XIX hasta bien entrado el XX.
Ante tanto casorio, su fama trascendió lo local y se hizo general; extendiéndose por toda la provincia y desbancando de una vez por todas al San Antonio puesto de cabeza.
Imagen que dominaba en Belén todas las virtudes amorísticas de Costa Rica.
¿Infalible?
De San Antonio tengo mis dudas, pero del pescado de San Rafael; ese sí, casi nunca defrauda a sus fieles.
Claro, hubo algunos casos; como aquella novia que le pidió tanto un buen marido; y cuando lo tuvo frente al altar, se arrepintió y salió corriendo de la iglesia.
Cruzó rapidísimo la plaza entre las vaporosas telas de su vestido, muchos al verla creyeron que era un angelito a punto de volar.
No faltando unas “niñas” que, en vez de novio, San Rafael les deparo en su soltería ayudar a la iglesia y vestir santos para eterna memoria.
Y aquellos hombres, arrepentidos de su vida mundana, comenzaron a rezar el rosario cada mañana; si se portaban mal, solo ellos y San Rafael lo sabían. Y todo arreglado…
Que el pescadito cumplía, por ésta que sí; nunca fallaba.
De un momento a otro, nadie quería ir a misa; el turismo del cantón comenzó a girar alrededor de su imagen milagrosa; ni el monte de la Cruz llamaba la atención, mucho menos el Fuerte Apache.
Todos, sin excepción, querían ver y tocar el tan mentado pescado de San Rafael; la soltería en la descendencia de las familias costarricenses estaba tocando fondo.
El país necesitaba más familias, más niños.
Creían que el pescado de San Rafael era como una “pomada canaria” contra la soledad, tocarlo y emparejarse; casarse, hasta juntarse.
Pobrecito, ya parecía olomina de caño; se miraba todo gastado, despintado.
Durante años, la mayoría de los curas fueron tolerantes con la tradición; más llegó uno súper estricto y no le pareció para nada.
Estaba furioso con ese absurdo religioso, despotricaba a diario en contra de semejante sacrilegio; reclamaba los daños que dejaba la gente en la imagen y su entorno.
No le gustaba ese tipo de creencia pagana. Una herejía que no cumplía con los preceptos de la Santa Iglesia Católica y Apostólica.
Hasta que llegó la gota que derramó el vaso.
Allá por los años treinta del Siglo XX, una muchacha desesperada por encontrar novio, se subió al pedestal de la imagen para tocar mejor el pescado; si no se casaba finalizando el año, su familia la metía de monja.
En medio de la emoción lo jaló, el santo se le vino encima y casi la aplasta; dichosamente no pasó nada y ambos resultaron sanos y salvos.
Cosa curiosa, la joven no se hizo monja y en su larga vida se casó cinco veces.
Ahora, muchos años después, viendo que el pescadito estaba todo escarapelado, gastado y a punto de sartén; decidieron pensionarlo con todo e imagen, lo retiraron del templo para ubicarlo en otro lugar.
Actualmente, una imagen con pescado incluido se encuentra en el salón del Ateneo, frente al costado sur de la iglesia; por cualquier emergencia, se puede visitar bajo una estricta supervisión.
No vaya a ser que dejen a San Rafael sin su otro pescado.
Si por la víspera se saca el día, ni la imagen de San Antonio de cabeza le ganan al pescado de San Rafael en “matrimoniar” parejas.
Más ahora que empiezan las Fiestas Patronales, los milagros son por partida triple; uno sale con novia o novio, esposa o esposo y hasta con una o un "querendengue".
Pa´ que no le falte…
Ahora, si no pueden venir a Heredia; en todas las iglesias católicas de los lugares llamados San Rafael les hacen la vueltita y hasta el favorcito.
SALUDOS.
-Fotografías.
Sr. Juan Valerio.
Viajeros por el Tiempo.
(CAPAZU)
San Rafael de Heredia.
Prof. Adricín Alarcón.
Manrique Alvarez Rojas.
18 de octubre del 2024.