19/12/2022
VILLA DE MÁLAGA
Por José Solher
Hace cuánto recorrí tus calles, imaginando los tiempos en que Tequíes recorrían tus campos. Encallada en lo alto del cañón creciste como el azahar, expandiendo tu mágico olor por las montañas a tu alrededor.
Ascendiste como el alba cuando el sol entra en tu capilla, iluminando al Santísimo en su esplendor, qué bella eres, por eso tu gente recuerda que al partir algún día debe regresar, a caminar tus calles, saludar amigos, a esperar el fin de año para compartir las sagradas reuniones en las madrugadas, luego con la esperanza en el corazón, compartir el nacimiento del elegido, un 31 de diciembre en tu nueva plaza, todo es alegría, todo es fiesta y como despedida al viajero compartir las noches de baile en compañía de los que nos queremos llevar para no extrañarlos.
Recuerdo tu frío en las mañanas, las lunas a media noche, las lechuzas en las palmas del parque, el aroma a madera en todo el aire, a dulce de coco y guayaba, a tamal con chocolate, recuerdo los días de mercado, el incienso de una procesión en abril, las correrías en el aeropuerto persiguiendo cometas hasta la veleta, las salidas a Tequia oliendo a hornos de ladrillo o alguna escapada con los amigos de infancia hasta la Magnolia.
Sigues y vives así, serena e impetuosa, alegre y acogedora como el nacimiento virgen deja caer el agua, esperando cada regreso del que no ha llegado a ti, porque se extraña desde el calor del hogar, de la familia que se incomoda por darme bienestar y hasta el saludo de un extraño porque estando aquí todos somos paisanos.
Crecí y viví lo mejor de la existencia, los desfiles de estudiantes en los días de Tedeum, las noches de guitarra en las escalinatas del atrio, la vista imponente de la capilla de la loma vestida de azul en los días de fiestas recordando nuestras canas y el cuerpo gastado por el tiempo, la pureza del ajuar los días domingos para la misa de bautismo, los colores de los Matachines que hacían escalofrío en los niños y en los que más corrían, te crecí y te viví.
Así eres Málaga, como la madre abnegada que siempre me protege, como la que provee el avío para cuando partimos, como la que nos espera despierta cada noche que demoramos.
Has parido lo mejor de la culta y casta estirpe, los hijos de la música y la pintura, los nietos de la astucia y la escultura, los enviados con el mensaje del Todopoderoso y aun más, los sanadores del alma y el cuerpo.
Así eres Málaga, como si cuando al nacer te hubiera escogido para crecerte y vivirte… que Dios me permita seguirte disfrutando… siempre.
MÁLAGA DICIEMBRE 3 DE 2006
3:00 PM