01/09/2026
Hay momentos en los que ser padre significa sostener la mano de un hijo, y hay otros en los que significa abrirla y dejarlo avanzar.
Hoy comienza una nueva etapa en la vida de nuestro hijo. Una etapa lejos de casa, en la universidad, llena de nuevos retos, aprendizajes, responsabilidades y sueños.
Como padres sentimos muchas cosas al mismo tiempo: orgullo, alegría, nostalgia y, sobre todo, gratitud a Dios.
Durante años oramos para que nuestro hijo Marco creciera, encontraran su propósito y asignación. aprendiera a caminar por sí mismos de la mano de Dios. Y cuando llega ese momento, uno descubre que también debe tener fe para dejarlos volar.
Hijo, no olvides nunca de dónde vienes, los principios
que has recibido y, especialmente, quién ha sido Dios en tu vida.
La universidad te dará conocimiento, pero oro para que Dios te dé sabiduría.
Conocerás nuevas personas, pero oro para que nunca pierdas tu identidad.
Tendrás nuevos sueños, pero oro para que siempre estén sometidos al propósito y al asignación de Dios.
Como le dijo Pablo a Timoteo:
“Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”.
1 Timoteo 4:12.
Hoy no solamente celebramos que comienzas la universidad. Celebramos que comienza una nueva etapa de tu propósito.
Mamá y papá estaremos siempre aquí, pero sabemos que quien verdaderamente te guarda es Dios.
Vuela, hijo. Es tu tiempo de crecer, aprender, servir y descubrir todo aquello para lo cual Dios te ha preparado.
Hasta aquí nos ha ayudado el Señor. Y confiamos en que lo mejor de Dios para tu vida apenas comienza.
Te amo perrito de mi corazón.