14/05/2018
Vicente Huidobro prologa al poeta trágico chileno
Omar Cáceres en su libro titulado “Defensa del Ídolo”
publicado por Editorial Norma en 1934.
Poeta mu**to a los 37 años de edad, militante en el Partido Comunista.
PROLOGO
"Estamos en presencia de un verdadero poeta, es decir, no del cantor para los oídos de carne, sino del cantor para los oídos del espíritu.
Estamos en presencia de un descubierto, un descubridor del mundo y de su mundo interno. Un hombre que vive oyendo su alma y oyendo el alma del mundo. Esto significa un hombre que oye en profundidad, no en superficie.
El hombre asaltado de visiones.
El hombre cuyas células tienen una preciencia y un recuerdo milenario.
No olvidéis que un verso representa una larga una larga suma de experiencias humanas. Y aquí radica su importancia y su trascendentalidad, en esa voz reveladora de lo íntimo del Todo y que por eso parece a los profanos, incomprensible. Los trascendental no es grandeza hacia afuera, sino grandeza hacia dentro. La poesía no es inconciencia, es estado de conciencia cósmica. La poesía es clarificadora de los fenómenos del mundo, por eso es trascendental (…).
Oíd a este poeta, oíd la voz de Omar Cáceres, que exclama: “Mi soledad flor desesperada” y comprenderéis por qué afirmo que estamos en presencia de un verdadero poeta. Todo el libro Defensa del Ídolo está lleno de esta lleno de estas revelaciones, lleno de síntesis luminosas, de experiencias humanas. De ahí la intensidad de este poeta que parece estar siempre auscultando más allá.
Omar Cáceres sabe que la poesía es la valorización de la vida interior y que en la creación poética el poeta presenta el caso de una necesidad de vivir otros mundos.
La poesía es defensa del Ídolo y creación del Mito. La poesía existe como Ídolo en mí y como Mito fuera de mí. Existe con su propia vida, con su destino, con su fatalidad y ella aplastará todo lo que pretenda obstruirle el camino y su marcha imperativa, por ella es necesidad orgánica y necesidad cósmica. Las reglas fijas, los consejos, las críticas, etc., será gusanillos bajo sus pies de mármol.
La alta poesía no la hacen las leyes de la retórica, sino el equilibrio entre el movimiento interno y el movimiento externo o sea la expresión humana.
Nada hallaréis en este libro de retórico, o de aprendido, de cantor fácil y elegante. Su autor no es el artífice mañoso y lisonjero, es el hombre que tiene el poder de romper las ligaduras del mundo aparente y que logra ver las realidades recónditas.
La poesía está en todas partes (como decían antes de Dios). La poesía es. La poesía forma parte del ser universal, es su esencia misma y por eso sólo los poetas conocen los hilos invisibles que unen todas las cosas.
Las fuentes de la poesía son las mismas fuentes de la energía universal.
El poder creador, el podes transformador. Su historia es el más perfecto historial de la naturaleza y el hombre. (Pero ¡cuán pocos son los verdaderos poetas y cuántos los falsos poetas!).
Cuando después del advenimiento de un mundo mejor, es decir, después del triunfo de la revolución social, los hombres se hayan superados y vivan todos en una mayor cultura, cuando la lucha por la vida, al estilo perro, haya desaparecido y el espíritu reine como el sol, entonces los hombres profundos estudiarán el desarrollo y la evolución humana no en los historiadores sino en ciertos poemas, porque la poesía de los grandes poeta señala mejor que nada las corrientes internas de una época y porque las preocupaciones de sus más altos espíritus sólo pueden adivinarse a través de ella.
Aquí tenéis ahora “eslabones herméticos hablándose al oído” y hablándoos al oído “en un solo éxtasis de aire”.
Detrás de tus ventanas la poesía cruza el universo como un relámpago".