23/05/2026
Los tres números del abono significan algo concreto. Entenderlos cambia lo que compras y cuándo lo aplicas.
N — Nitrógeno:
activa el crecimiento de hojas y tallos. Es el componente clave de la clorofila — sin nitrógeno suficiente, las hojas amarillean (clorosis) y la planta crece lenta y débil. Un abono alto en N es lo que necesitas al principio de la temporada, cuando quieres que la planta gane volumen.
P — Fósforo:
favorece el desarrollo radicular, la floración y la fructificación. También es esencial para la transferencia de energía dentro de la planta. Un abono alto en P es el que aplicas cuando la planta empieza a florecer o cuando trasplantas — en ese momento las raíces necesitan establecerse rápido.
K — Potasio:
fortalece las paredes celulares, mejora la resistencia a la sequía y a las enfermedades, y regula la apertura de los estomas (los poros por donde la planta respira e intercambia gases). Un abono alto en K es el que usa la planta para madurar sus frutos y afrontar el calor del verano.
Cómo aplicarlo en la práctica:
— Trasplante y primeras semanas: prioriza P para el enraizamiento.
— Fase de crecimiento vegetativo: más N para ganar follaje.
— Floración y cuajado de frutos: reduce N, sube P y K.
— Maduración y resistencia al calor: predomina K.
El equilibrio correcto depende siempre de la fase de crecimiento y del estado del suelo. Un análisis de suelo básico, si tienes dudas, resuelve la mitad de los problemas de abonado.