12/09/2022
"SÍ, YO MATÉ A MI HIJO..."
El 11 de septiembre de 1973, la señora Josefina Santa Cruz estaba feliz, eufórica.
Desde el balcón, de su lujoso departamento, en pleno centro de Santiago de Chile, aplaudía a rabiar a los militares golpistas, que pasaban rumbo al Palacio de la Moneda, a matar la democracia, a asesinar al Presidente Salvador Allende.
La señora Santa Cruz le ordenó al mayordomo, poner la bandera chilena en el balcón.
Y se tomó unos minutos, para retar a la mucama, porque la bandera estaba arrugada.
Mientras miraba, como los aviones de la Fuerza Aérea, destruían el Palacio Presidencial, la señora Santa Cruz se acordó de su hijo.
Su único y adorado hijo.
El joven abogado de 25 años, Roberto Guzmán Santa Cruz.
Un joven humanitario, soñador, idealista, miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR).
En medio del sonido de bombas, balas y aviones de guerra. La señora Santa Cruz tuvo una breve inquietud por Roberto.
Su niño del vientre y del alma... Pero no.
Nada podía pasarle a su hijo... Era un Guzmán Santa Cruz.
Pertenecían a la soberbia y arrogante alta burguesía chilena.
Todas sus amistades eran de derecha y extrema derecha.
Roberto... Aún con sus ideales de izquierda, estaba a salvo.
Eso creía la señora Santa Cruz, mientras festejaba el derrocamiento de Allende.
Se equivocaba...
Su hijo fue detenido, el 14 de septiembre, en la bella ciudad de la Serena, al norte de Santiago.
Los militares lo torturaron durante 32 días.
Lo fusilaron el 16 de octubre, junto a 14 trabajadores.
Magdalena Hemard de Guzmán... La esposa del joven abogado da este estremecedor testimonio:
"Me dijeron que siguiera las huellas, que dejó un camión en el cementerio de La Serena... y lo hice. Encontré un pozo tapado, por dos lozas de cemento. No sé de donde saqué fuerzas, para correr una de las lozas.
Había un olor extraño, y cientos de moscas verdes, salieron volando, buscando la luz del día. Me arrodillé y miré el interior del pozo. Todo estaba cubierto de cal, parecía talco mojado. Y ahí estaban...
Todos mu***os. Apilados contra una pared. Con manchas de sangre, por donde habían entrado las balas... Todos baleados en el corazón. Me quedé paralizada ante la macabra escena de ver a mi amado Roberto... Asesinado... Arrojado en aquel pozo, como un animal... Fue ahí, cuando apareció el administrador del cementerio, y me echó a los gritos del lugar..."
---¿Señora Josefina Santa Cruz...? ¿Quienes son los culpables de la muerte de su hijo...?
---Primero el General Pinochet, porque él mandaba todo... Después el General Arellano, porque fue enviado por Pinochet a asesinar gente... Y también yo... Sí, yo soy culpable, porque estuve con los que pedían un golpe de estado, y así abrimos la puerta, para que sucediera este genocidio... esta atrocidad... Sí, yo soy culpable de la muerte de mi hijo... Yo también maté a Roberto... Mi único hijo... mi niño del alma...
Josefina Santa Cruz no puede terminar su testimonio.
Ofrece disculpas, por no poder contenerse y rompe en llanto.
Fuente: "Los Zarpazos del Puma" , libro de la periodista chilena, Patricia Verdugo.
CHILE, HACE 49 AÑOS ....
El golpe cívico militar del 11/9/1973, fue planificado, organizado y financiado; por EEUU, lo cual quedó establecido, por la investigación de la Comisión Church, del Senado de EEUU (1976), así como, en los documentos desclasificados de la CIA.
El golpe se inicia, en rigor, el 10/9/1973, cuando la Marina copa el puerto de Valparaíso, esa noche, luego de volver los barcos de la escuadra chilena a puerto, después de coordinarse, con la marina de EEUU, en la Operación Unitas, y mientras los barcos estadounidenses, se mantienen, frente las costas de Chile, a la espera de la evolución de los acontecimientos.
De hecho, el que estuvo al mando de las operaciones militares, en Santiago, fue el Contraalmirante Patricio Carvajal, puesto que Pinochet, era considerado por EEUU, un traidor poco confiable. Pinochet mandó a su familia, al regimiento de alta montaña de Los Andes, dirigido por el coronel Cantuarias (familiar de Orlando Cantuarias, ministro de minería de la UP), el cual se hizo cargo de la familia Pinochet y la protegió (tenía instrucciones de sacar la familia Pinochet a Argentina, si algo andaba mal).
En reconocimiento a ello, Pinochet ordenó luego la detención del Coronel Cantuarias y, de acuerdo a la versión oficial, se suicidó, disparándose; lo cual, es puesto en tela de juicio, y se estima que fue ejecutado.
En la foto, el Coronel Gustavo Cantuarias Grandón, de 45 años, al momento de su as*****to.
15 ejecutados, por la Caravana de la muerte, en La Serena, el 16/10/1973. y Roberto Guzmán Santa Cruz.
Por Aquiles Córdova