12/22/2021
¡FELICES FIESTAS! HACIA EL 2022
Cada final de año reflexionamos en medio del júbilo navideño y el advenimiento del siguiente aniversario del calendario en estos tiempos difíciles de comprender. La humanidad camina en el corazón de las desgracias, naturales unas y otras provocadas. Ambas se suman en una escalada de tormentos donde la esperanza de los pueblos permanece viva al encuentro, casi siempre utópico, del esplendor de un mañana de felicidad universal donde prime la justicia social,
NUEVO AMANECER
A las doce de la noche doce campanadas
y todavía camino el ayer en la mañana
recordando lo ya vivido, el ruido
el recorrido de grandes avenidas
los puntos sin encuentro de unidad perdida
los ecos del Ande en mis oídos
en mis ojos, grandes distancias y profundidades
humo de árbol seco resina sazonada
zapatos remendados y plantillas de cartón.
Anda el desorden extendido
y sobrevive el marasmo derretido
donde la madre pega un grito
y los hombres responden en una sola voz
recogiendo dardos lanzados al azar,
vagabundos pensamientos por el río
corrientes de la noche copla a copla;
no hubo compasión con los rendidos
no hubo compasión con los heridos
no hubo compasión, compasión
ni siquiera con los mu***os.
La masa oscila en pos de la corriente
olvida la vieja causa, la gran idea
los corchetes, las hebillas, los discursos
mientras el cauce del río conoce la escritura
las piedras, la fuerza de los montes
la prisión de la crisálida, las alas del vuelo
la sabia savia corriente de Santa Eucaristía.
De golpe quise cambiar el reino amargo
matar la hierba mala, la rueda del dolor
el retumbo a borbotones del tonel
el ruido latente en los cantos de la sombra.
El mundo inocente muere ensombrecido
preguntando qué pasa aquí en la tierra
en los territorios ofrendados
entregados a buena fe de lo creado
¿será necesario crearnos de nuevo?
cielo, mar y tierra, animales y frutos
todo a cuenta de generoso juicio humano
todo a razonable reparto equitativo
de amor natural crecido
entre los olivos y las palmas
o será necesario solamente
evitarnos nubes rotas
bombas impías arrojadas
las lluvias ácidas del cielo
ráfagas cáusticas afiladas.
Poema de Carlos Angulo Rivas. Libro Color de Guerra.