27/05/2026
💐 214 AÑOS DEL VALOR INMORTAL DE LAS HEROÍNAS DE LA CORONILLA
El 27 de mayo de 1812 se escribió la página más sublime de la historia de nuestra nación, cuando las valerosas mujeres cochabambinas defendieron nuestro territorio en el combate de la Coronilla ante el ejército realista comandado por José Manuel de Goyeneche.
Después de haber derrotado a las fuerzas de Esteban Arze en Pocona, Goyeneche se dirigió a Cochabamba decidido a aplastar a la provincia rebelde que tantos dolores de cabeza había dado a sus tropas.
Anoticiado de la derrota de Arze, el patriota Mariano Antezana mandó llamar a la tropa de la ciudad y les preguntó:
“¿Juran, soldados, defender la Patria?”
Todos respondieron afirmativamente, pero la mayoría abandonó el lugar, pues no tenían confianza en su liderazgo.
Por la tarde, se realizó un Cabildo Abierto en la ciudad, donde Antezana insistió:
“¿Cumpliréis lo que habéis dicho de defender la Patria y la Excelentísima Junta de Buenos Aires?”
Los soldados, diezmados y desmotivados, se mostraron dubitativos. Fue entonces cuando las mujeres alzaron su voz con firmeza y valentía:
“¡Si no hay hombres, nosotras defenderemos!”
Tras ello, Antezana expresó su rendición y ordenó que todas las armas se guardaran en el cuartel. Se resguardaron 50 fusiles, 21 cañones de estaño y un obús. Sin embargo, desobedeciendo esta disposición, un grupo de mujeres, armadas con cuchillos, palos, barretas y piedras, se movilizó en busca del prefecto Antezana con la intención de ajusticiarlo, mientras otro grupo se dirigió al cuartel, de donde extrajeron los fusiles, cañones y municiones, y se trasladaron a la colina de San Sebastián. Allí colocaron las piezas de artillería.
Según el relato del soldado Turpín, las mujeres, que habían preparado la artillería, vieron poco después formarse al ejército de Goyeneche, e inmediatamente comenzaron a disparar. Con los rebozos atados a la cintura, resistieron el ataque por espacio de tres horas.
Para plasmar de forma literaria lo ocurrido aquel fatídico y glorioso día, citamos un fragmento de la novela Juan de la Rosa. Memorias del último soldado de la Independencia de Nataniel Aguirre:
“Los patriotas habían colocado, entre tanto, sus cañones de estaño en la Coronilla, aprestándose a servirlos hombres, mujeres y niños indistintamente (...). Los que tenían fusil, arcabuz, honda o granadas se formaron confusamente para defender los costados. Una multitud completamente inerme de mujeres y niños se agitaba por detrás, rodeando a Antezana y los caballeros que le acompañaban.
Ni un instante se interrumpían los gritos de insensato desafío, los silbidos de burla, las inmensas carcajadas (...). Las tropas enemigas seguían avanzando a paso de carga, y solo rompieron el fuego general cuando se vieron a distancia de ofender. El clamoreo de la multitud creció entonces, como un inmenso alarido de rabia y de dolor, que debieron arrojar todas aquellas bocas al ver el derramamiento de la primera sangre.
(...) Menos de una hora tardaron las tropas de Goyeneche en rodear completamente la colina. Quedaban sobre ella como 200 patriotas de ambos sexos y de todas las edades, niños que sus madres abrazaban con desesperación contra su seno, jóvenes que iban a vender caras sus vidas, ancianos que no tenían fuerzas para arrojar una piedra certera a sus enemigos.
(...) Más tiempo que el combate (...) duró el exterminio, la matanza sin piedad de los que se encontraron sin salida en aquel círculo de muerte, que se hacía más insuperable cuanto más se estrechaba. Los soldados de Goyeneche no dieron cuartel a nadie, ni a las mujeres que se arrastraban a sus pies.”
El escritor Mendizábal narra que los insurgentes apostados en la colina de San Sebastián, con numerosa artillería de estaño, fueron atacados con fuerza por las guerrillas y otros cuerpos del ejército realista por los flancos y el frente, bajo las órdenes del general Goyeneche. Fueron derrotados y dispersados, dejando la ciudad abandonada al saqueo, como castigo a su persistente rebeldía.
La acción heroica de las mujeres cochabambinas fue tan trascendental que, en 1927, durante el gobierno del presidente Hernando Siles Reyes, se instauró oficialmente el 27 de mayo como el Día de la Madre Boliviana, mediante la Ley del 8 de noviembre de ese mismo año.
Aprovechamos esta fecha para rendir homenaje no solo a aquellas valientes heroínas, sino también a todas las madres de Bolivia, por su coraje, amor incondicional y entrega diaria.
🌷 ¡Feliz Día de la Madre Boliviana! 🌷
Gracias por ser símbolo de vida, lucha y esperanza.